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En los viajes, y con la limitación de espacio en los SSD, solemos llevar siempre encima un disco duro adicional "con los datos", mientras que el SSD de arranque se queda para el sistema y aplicaciones. La compra de un disco de este tipo se ha bifurcado en dos posibles opciones en los dos últimos años: flexibilidad o rapidez ¿Qué necesitas tu?.

Generalmente hasta hace un par de años todos los discos duros externos para movilidad estaban construidos para flexibilidad, o aparente flexibilidad. El integrador (porque casi todos los modelos son de integración) compraba una partida grande de discos duros a Seagate o WD, quizás Toshiba (pero poco más) y utilizaba un interfaz OEM SATA – USB y sobre ese interfaz y el disco construía una caja más o menos bonita… Y a vender. Los usuarios con ojo para estas cosas compran este tipo de discos porque siempre puedes abrir la caja (si es factible y no viene sellada) y cambiar el disco duro por otro. De hecho, y si se miran bien los precios, incluso es factible comprar el disco duro externo de oferta y sacarlo para meterlo en un portátil, ya que el disco duro suelto incluso “sale más caro”. El problema de los integradores es que buscan en la medida de lo posible abaratar los precios y las controladoras suelen ser un asco, por no hablar de los cables. Si hay un cuello de botella (más allá de la velocidad del disco, 5.400 rpm) está allí, pero la flexibilidad de la caja con la posibilidad de cambiar el disco es siempre muy tentadora.

Hay de hecho fabricantes que cuentan con esta flexibilidad y Kingston ofrece un Kit SSD que incluye la caja de integración para, tras cambiar el disco duro al portátil, poder aprovechar el disco duro sacado del portátil como externo. Lo menos he montado ya 4 o 5 de estos entre amigos para solucionar de un solo golpe todo el problema (y quedar como un rey).

Sin embargo, hace ya un par de años, quizás tres, los fabricantes de discos duros han decidido cortar costes y reducir los cuellos de botella eliminando la controladora intermedia y añadiendo un interfaz USB 3.0 directamente al disco, reduciendo así costes, permitiendo cajas más finas, pero también aumentando notablemente el rendimiento del disco ya que desaparecen esas (asquerosas) controladoras made in china que son casi siempre un dolor de cabeza y las culpables de la ausencia de rendimiento.

Captura de pantalla 2015-10-28 a las 17.52.01El problema, claro está que desaparece la flexibilidad: cuando uno de estos discos “casca” es todo para tirar. El segundo problema es el conector. Podéis identificar rápidamente este tipo de discos por su conector USB en dos partes en el disco.

La ventaja de este tipo de discos es, sobre todo, el rendimiento. Al desaparecer la controladora y disponer de una conexión directa USB, gestionada por el firmware del fabricante del disco (que está muy interesado en sacar todo el rendimiento posible al disco), se nota una mayor rapidez tanto en lectura como escritura, da igual si nos movemos en los escenarios de archivos grandes o “muchos pequeños”. El aumento de rendimiento es notable. El cable ha de ser también “de buena calidad” (esa es otra, malditos fabricantes) pero como es intercambiable, yo por ejemplo tengo uno de un Adata de 500 GB (un modelo antiguo, todavía en uso, que va como un tiro cuyo equivalente ahora en el mercado es este) que me sirve para futuros discos de este tipo.

Yo, si tengo que elegir, prefiero la rapidez. La flexibilidad está muy bien, pero depende mucho de si tu hardware se mueve mucho y hay cambios inesperados. En el caso de los discos antiguos utilizo un Dock que me sirve para discos de 3,5 y 2,5 así que las cajas ya no tienen sentido y lo que necesito es rapidez a la hora de mover información rápidamente con un disco duro de datos que acompañe al MacBook Air por el mundo adelante.

Si estás buscando un disco de este tipo, que sume rapidez y capacidad, tienes de oferta este Toshiba de 1 TB a 47 euros con USB 3.0 integrado o la versión de 2 TB que sale algo mejor de precio comparativamente.

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2 comments

  1. sault

    Yo utilizo hace ya tiempo este modelo. El más rápido que jamás he tenido. Y el más fácil para usar varios discos SATA, se tarda segundos en cambiar el disco. Arranco las copias de seguridad desde él , en el interfaz ESATA en el Mac Pro, USB en en resto. Y jamás me ha dado un sólo fallo.

    http://www.amazon.es/ORICO-2598SUS3-Instalaci-herramientas-compatible/dp/B005LBBWT6

  2. TRYMAC

    Aunque quizá no sea el lugar adecuado, ¿Me recomendaríais una caja externa USB 3.0 para discos 2,5″ de calidad? Y sobre todo, como dice Carlos, que la controladora no sea una castaña.