Queda muy atrás en el tiempo aquella máxima que identificaba a Office como la suite de ofimática por excelencia cuando se hablaba de productividad. Los tiempos han cambiado mucho y el pulso a varias bandas para hacerse con un mercado que se diluye entre nuevas tecnologías y la desaparición del archivo como concepto de uso.
Hasta ahora habíamos trabajado con archivos y todo iba bien. Creabas archivos, los compartías por correo electrónico o dabas acceso a servidores para que otras personas pudieran acceder a ellos y poco más… El mundo se acostumbró a trabajar así y Office se ha postulado durante años como la suite de productividad de referencia trabajando sobre este esquema familiar, reconocible y aceptado. Pero lo que parecía prácticamente un monopolio bata hace bien pocos años está siendo zarandeado por otras compañías que están buscando nuevas formas de impulsar el trabajo, nuevas visiones de lo que implica la productividad que intentan sobrepasar por la izquierda y por la derecha los conceptos más básicos de la misma lo que implica una profunda reinvención del sector, con grandes ventajas para los usuarios siempre que hagan elecciones correctas.
Para Google está claro que el documento es obsoleto. De hecho, trabajamos con sus aplicaciones con la ilusión de trabajar con documentos porque visualmente necesitamos una referencia familiar como los archivos y carpetas, pero no existen realmente esos documentos como “porciones de información” contenidas en una archivo, sino que la información está almacenada en una base de datos que se ejecuta contra una aplicación en el navegador. Las aplicaciones que Google pone en el mercado no son más que accesos a esas bases de datos con una capa que permite interpretar y utilizar esa información de forma que parece que estás utilizando una aplicación de escritorio de toda la vida contra archivos, cuando realmente no lo es. El gran éxito de Google ha sido su capacidad de compartir y granularizar el acceso a los documentos siempre desde el sistema, sin salir de el, sin la necesidad de crear archivos que se almacenan en un ordenador. Si analizas los documentos que Google posiciona en tu carpeta de Google Drive en el ordenador, verás que no son más que “placeholders” en los que se hace una referencia a una URL en sus servidores.
En esta carrera Apple también ha entrado en batalla ofreciendo todas sus aplicaciones de ofimática de forma gratuita para todos sus dispositivos. Su aproximación está más cerca del modelo tradicional de archivos pero ha incluido la capacidad de trabajo colaborativo como Google porque exactamente es lo que los usuarios demandan: poder trabajar contra documentos de forma simultánea, varia a la vez, sin la necesidad de intercambiar archivos y los problemas asociados al mismo. Apple llega tarde al mundo de la edición colaborativa pero cuenta con la ventaja de sus apretadas filas de usuarios en un modelo de negocio con el que intentan competir con Google, no con Microsoft.
Microsoft ha llegado tarde a esta fiesta. Llega con varios problemas, además, como su modelo de negocio basado en el pago por servicio que sospechosamente huele a pago por aplicación y que para muchos usuarios es simplemente inasumible más cuando tienen otros servicios similares que les permiten trabajar al nivel necesario sin el coste de una suscripción bastante onerosa para el usuario medio. ¡Ojo! No es que el producto de Microsoft sea malo: ofrece una plataforma muy completa de aplicaciones para ordenador, iPad, navegador, con buenas características, alto almacenamiento y en general buen rendimiento, pero quiere posicionarse en la parte alta de la tabla como producto premium y para ello hay que ir un poco más allá de ofrecer lo mismo que ofrece el resto y la “comprobada fiabilidad de que Office es la aplicación que ya conoces”.
Pero en la carrera por controlar la productividad van a entrar nuevos contendientes y ésto es un atisbo de lo que está por venir para otros segmentos que van más allá de la productividad “de texto, hojas de cálculo y presentaciones”.
El pasado abril, Dropbox hizo vagas referencias a un proyecto llamado Harmony que no es más que una capa que trabaja sobre Office y permite a los colaboradores de un proyecto chatear y sincronizar versiones de un documento alojado, evidentemente, dentro de una cuenta de Dropbox, evitando así tener que desarrollar aplicaciones de ofimática y poder competir con Google, Apple y Microsoft. Dropbox no ha dado muchos detalles sobre este proyecto y lo que se conoce es vago e incloncluyente pero como idea es bastante brillante siempre que Microsoft no recorte sus APIs para impedir este tipo de uso.
De hecho, la idea de Dropbox no es nueva: los desarrolladores llevan usando de toda la vida software que permite la sincronización y versiones para el desarrollo de software como GitHub, pero la aproximación a esto para la productividad pasa por añadir sobre un servicio de sincronización y versiones robusto la posibilidad de añadir servicios adicionales. Es lo que está buscando Dropbox, y es lo que están buscando otras empresas que ya tienen soluciones similares en el mercado.
Ésta es una idea muy potente que ya se explota pero que no ha llegado de forma activa al usuario final sino que se ofrece a las empresas bajo sistemas de implantación que incluyen comunicaciones integradas, pro ejemplo. Pero eso no quiere decir que no haya sitio para la innovación ya que todo lo que se muestra es “muy business” e inaccesible para el usuario final.
Lo que está claro es que la productividad, más allá de la competición de los grandes por las tres coronas, Texto, Hojas de Cálculo y Presentaciones, va más allá y es un momento extremadamente interesante para estudiar en que trabajan,comparten y sincronizan los usuarios, sobre qué plataforma y cómo se puede crear una capa de colaboración genérica encima. O incluso diseñar todo el servicio desde cero.
Parece que Microsoft está bastante en las nubes: https://www.srgresearch.com/articles/microsoft-pulling-ahead-pack-chasing-amazon
Yo no se si un día se darán cuenta en Microsoft que el truco es «ir un paso por delante» no esperar a ver que hacen otros para enseñar lo suyo. Y mira que trabajan bien cuando quieren, pero llevan una racha………..
#2 Yo creo que no te has leído el link que he puesto. Diría que dice justo lo contrario de lo que afirmas.