Cuando no tienes Internet

Esta mañana habréis notado que hay una falta de «noticias» de última hora en faq-mac. Es lo que pasa cuando de repente, te levantas (aunque te puede ocurrir en cualquier momento) y te das cuenta que no hay … internet. No os preocupéis, que en seguida os ponemos al día.

Es un momento histérico, seguido de varios momentos mas tensos aún mientras intentas hacer un diagnóstico forense del asunto: primero un ping para ver hasta donde llega la señal, después, apagar y encender el router para darte cuenta que si, que no sincroniza, que no hay internet. Nadie ha definido mejor esta situación como Enjuto Mojamuto gritando «Internéééééééééééééééeeeeee!!!!» con un grito lastimero …. pero es lo que hay. No hay internet. Y las llamadas al servicio de atención al cliente simplemente te contestan, con una voz pregrabada, que «hay una incidencia en la zona«.

La madre que los parió.

En una situación así uno se percata de la absoluta dependencia que tenemos de la conexión al mundo exterior a través de un cable.

A partir de ese punto, en el que se ha cortado la comunicación con el mundo exterior, parece que «nada» es posible. Nos han acostumbrado a almacenar nuestros datos «en la nuble» porque es mas seguro, pero también «son mas inaccesibles». No hay noticias. Ni correo. Ni Twitter. Ni nada. Simplemente estás en la isla de Supervivientes delante de un ordenador que no vomita la cantidad de datos habitual saturando nuestro cerebro de información.

En una circunstancia así no hay que desesperarse ni en trar en el modo automático de apagar el router y volverlo a encender una y otra vez en busca de ese LED de color verde que significa que por fin sincroniza el maldito cacharro «porque, rayos, ya voy tarde, no puedo hacer nada, hoy voy a ir de cráneo, por Dios, Carlos, arranca, arranca, ARRANCAAAAAAAAAA!». Es el momento de … hacer otras cosas.

Si no la tienes, es justo el momento de crear la carpeta PLPQNTT. El acrónimo de Proyectos a Largo Plazo para los que Nunca Tengo Tiempo e inspeccionar esas ideas locas que hemos tenido en alguna ocasión y darles un pequeño empujón al menos a alguna de ellas.

Desgraciadamente la inmediatez del mundo en el que vivimos en el que 5 minutos es tarde, 10 minutos es «obsoleto» y media hora es de losers, todas esas grandes ideas que en un momento se pueden tener y que requieren largos procesos de gestión adicional acaban en carpetas perfectamente organizadas que se acaban tirando a la basura (en ocasiones) porque alguien ha tenido tu misma idea y la ha puesto en práctica ya que ha encontrado tiempo para llevarla a cabo. Y si encima, está ganando dinero, aún te da mas rabia «porque ese podría haber sido yo».

Esos minutos (un horas o incluso días) sin internet son también un momento de intimidad absoluta. Parece que todo ese coro de bits parlanchines que compiten por ganar nuestra atención de repente se callan y somos conscientes de que hay un silencio intelectual y mundano a nuestro alrededor que nos hace abrazar un nuevo estado de conciencia pre-tecnológica: estamos solos, de verdad, no nos hemos ausentado, no tenemos ninguna ventana que mirar porque nada se actualiza, ni saltan mensajes. Es la soledad del náufrago.

Como monjes amanuenses, es el momento indicado para concentrarnos en la labor, centrarnos en el objetivo y ponerse a trabajar. Y de repente en un plazo relativamente corto de tiempo (para los estándares en los que interrumpimos constantemente lo que hacemos para ver que se cuece en Twitter, y en Facebook, y las noticias de tal, y el correo …) hemos hecho «un montón de cosas».

Nadie dice que tengas que esperar que tu operadora (oooooootra vez) te deje sin internet para alcanzar ese pequeño estado de nirvana intelectual. A veces es bueno tirar del cable por ti mismo un par de veces por semana. No porque lo necesites, sino porque sorprendentemente, puedes hacerlo. Porque tienes ese poder.

Y ahora, a ponerse al día. Perdonen ustedes, tengo que volver a la sinergia de tarambana dando bandazos de un lado a otro corriendo de nuevo porque hay que ser mas rápido aún que los bits y bytes. Lo de cada día, vamos. Lo de todo el mundo.

One Comment

  1. Farangi

    Y es que aquí es el pan nuestro de cada día; para no ir muy lejos el lunes y martes pasado nos quedamos sin ningún tipo de comunicación, no nosotros solos, todo el país; 48 horas sin comunicaciones de ningún tipo; ¡y el mundo no se paró!

    Gracias por la reflexión.
    El Maquero etíope