La reacción de China ante el anuncio de ayer de Google de dejar de censurar su web en el país asiático no se ha hecho esperar. Pekín ha reaccionado de forma contundente, pero también cauta. La Oficina de Información del Consejo de Estado acusa a la empresa estadounidense de incumplir las condiciones bajo las que entró en el mercado chino en 2006 -es decir, la obligatoriedad de filtrar sus búsquedas-, mientras el Ministerio de Exteriores quiso desligar la decisión de la firma californiana de sus relaciones con Estados Unidos, que no atraviesan precisamente su mejor momento, por diferencias sobre asuntos como el valor del yuan (la moneda china) o la venta de armas estadounidenses a Taiwan. Más información en El País