A más sol, mejor sistema inmunitario

linfocitoT001.jpgLos linfocitos T (sintetizados en el timo) defienden el organismo humano contra infecciones localizando indicios de patógenos exógenos y destruyéndolos. Ahora unos científicos de Dinamarca han descubierto que los linfocitos T precisan concentraciones adecuadas de vitamina D en el torrente sanguíneo para activarse y cumplir correctamente su función. Este destacado descubrimiento, sobre el que se ha publicado un artículo en la revista Nature Immunology, puede ayudar a la medicina a tratar reacciones autoinmunes y quizás incluso a evitar el rechazo a órganos transplantados.

Los linfocitos T son un tipo de glóbulo blanco o leucocito que desempeña una función indispensable en el sistema inmunitario. No obstante, antes de estar en disposición de hallar infecciones en el organismo, reaccionar ante ellas y combatirlas, los linfocitos T tienen que salir de un estado de letargo y pasar a otro activo, momento en el que ya pueden matar a bacterias y virus que pueden ser muy peligrosos.

Los científicos mencionados, procedentes de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), acaban de descubrir que la vitamina D es crucial para que se produzca esta transición. En su opinión, si en la sangre no existe una cantidad suficiente de dicha vitamina, los linfocitos T permanecen en letargo y, por consiguiente, son incapaces de activarse para erradicar patógenos externos.

«Cuando un linfocito T se topa con un patógeno del exterior, despliega un dispositivo de señalización, a modo de antena, denominado receptor de vitamina D, con el que busca indicios de esta vitamina», explicó Carsten Geisler, profesor de la universidad mencionada. «Es decir, el linfocito T necesita vitamina D, de lo contrario no se activa. Si no encuentra una cantidad suficiente de ésta en la sangre, permanece pasivo.»

La luz solar es la fuente natural más evidente de vitamina D, pues suele producirse naturalmente como consecuencia de la exposición de la piel al sol. Son muy pocos los alimentos que contienen vitamina D en gran cantidad. Las mejores fuentes de la misma son los pescados de gran contenido graso, como el salmón, el atún y la caballa. También son fuentes, aunque en menor medida, el queso, la leche y la yema de huevo. Los especialistas en nutrición recomiendan una ingestión diaria de entre 25 y 50 microgramos de vitamina D, aunque no hay ningún estudio que haya determinado de forma concluyente la cantidad óptima.

Los autores del trabajo describieron la secuencia bioquímica que provoca la transición del estado inactivo al activo en los linfocitos T y pudieron intervenir en muchos puntos de la misma con el fin de modular la respuesta inmune. El hallazgo más destacado consiste en que los linfocitos T inactivos en realidad no contienen el receptor de la vitamina D ni tampoco una molécula concreta denominada PLC-gamma1.

En opinión del profesor Geisler y sus colaboradores, se trata de un gran descubrimiento. «Se sabe desde hace mucho que la vitamina D es importante para la absorción del calcio y, además, se ha relacionado con enfermedades como el cáncer y la esclerosis múltiple, pero se desconocía el carácter determinante de esta vitamina para activar el sistema inmunitario, situación que ha cambiado gracias a este trabajo», declaró.

En efecto, este detalle podría ayudar a regular la respuesta inmune, lo cual es importante no sólo para combatir enfermedades, sino también para tratar reacciones autoinmunes del organismo y el rechazo de órganos (después de un transplante, los linfocitos T pueden atacar el órgano como si se tratarse de un invasor).

El profesor Geisler añadió que esta investigación podría incluso contribuir a la lucha contra enfermedades infecciosas y epidemias mundiales. «[Estos hallazgos] serán de especial utilidad para el desarrollo de vacunas nuevas, cuyo principio es precisamente el adiestramiento del sistema inmunitario para que reaccione y, además, la supresión de las defensas naturales del organismo cuando resulta conveniente, como ocurre en casos de transplantes de órganos y enfermedades autoinmunes.»

Para más información: Nature Immunology y Universidad de Copenhague. Fuente: Cordis

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Kuojido
Kuojido
14 years ago

Está claro que si un verano tomas el sol, varios días de playa (o de campo), ese año te constipas menos.

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