Los desarrolladores de aplicaciones para el iPhone viven en una constante montaña rusa. Al éxito de un día en que publican una aplicación sigue la fosa del día siguiente cuando quedan enterrados por las novedades publicadas por otros colegas en busca del caldero de oro. Para colmo, no sólo tienen que mirar hacia adelante, sino que tienes que mantener las alertas puestas para combatir la posibilidad de que sus aplicaciones sean desbloqueadas y distribuidas a toda la base de iPhones que tienen el «jailbroken» hecho, con el consiguiente lucro cesante. Además, el éxito de uno puede acarrear que otros intenten subirse al mismo carro imitando -hasta ahora- el nombre, con la esperanza de que compradores despistados acaben en el sucedáneo en vez de en el original. La técnica más habitual para este tipo de «capturas al vuelo» ha sido el de incluir en las descripciones de las aplicaciones los nombres de otros programas similares y más conocidos, de forma que las búsquedas presenten la aplicación como «relacionada». A pesar de las críticas de los desarrolladores, Apple aún no ha tomado ninguna medidad para intentar evitar este parasitismo.

Si has seguido este mercado con algo de atención, o has visto los anuncios que Apple ha realizado para el iPod touch/iPhone, es probable que recuerdes una aplicación para leer libros electrónicos llamada Classics. El interfaz imitando una librería resuelve el problema del archivo y selección de títulos de una manera ingeniosa, atractiva y elegante. Tanto como para ganar el aplauso de críticos y usuarios simultáneamente.
Sin embargo, los temas relacionados con la piratería en el ecosistema iTunes Store dieron una vuelta de tuerca más la semana pasada, cuando apareció en sus directorios una aplicación llamada Classics: Jane Austen realizada por Diego Dominguez Ferrera de Ubiklabs. La aplicación es (era) una colección de libros electrónicos de la autora Jane Austen reunidos en un paquete que cuesta 2,99 $. El interfaz tiene que sonarte de algo… Comparémoslo con la premiada aplicación Classics:

Classics a la izquierda, Classics: Jane Austen a la derecha.

Classics a la izquierda, Classics: Jane Austen a la derecha.
No se puede negar que el estilo visual de ambas aplicaciones es demasiado similar como para acogerse al beneficio de la duda o pensar en la mera coincidencia. La cosa se agrava si examinamos la imagen de la madera del fondo sin tener delante libros o estanterías, extraído del archivo .ipa de cada aplicación:

Classics a la izquierda, Classics: Jane Austen a la derecha.
Son exactamente la misma. Los archivos sólo se diferencian porque la aplicación plagiaria ha comprimido un poco más la imagen que el original. Los desarrolladores de Classics han comunicado (a Ars Technica) que la creatividad incluyendo estanterías, interfaz de usuario, etc. fueron creados específicamente para Classics por David Lanham, así que queda eliminada la posibilidad de haber utilizado -casualmente- la misma fuente para elegir las imágenes.
Desde que apareció el artículo en Ars Technica la aplicación Classics: Jane Austin ha dejado de estar disponible. Sin embargo, el desarrollador sigue teniendo otras aplicaciones que utilizan gráficos robados a Classics. Si no los elimina, será demandado por la empresa desarrolladora.
Fuente e imágenes: Ars Technica
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