Unos y ceros

Harry.

Unos y ceros, suman dos. Binario. En la realidad aristotélica todo es binario. El bien y el mal. Materia y forma. Cuerpo y alma. Pene y vagina. La Península Ibérica y el Golfo de Méjico. Todo se basa en lo que existe, respecto de lo que no existe. Lo que es, respecto de lo que podría ser y no es. El martes pasado maté a una víctima de asesinato. No porque estuviese aburrido, sino porque no podía ser de otra manera. No puede haber verdugo sin condenado. Ni permanecer sin condenarse él mismo. Utilicé una Epson, el último grito en impresoras, para dejar fuera de combate a mi víctima. Tuvo el valor de intentar rehacerse. Soy verdugo, no matarife. Espero de mis víctimas que se resistan. Estoy preparado para neutralizar cualquier intento de evasión. Durante un segundo veo en sus ojos un atisbo de esperanza, ese segundo glorioso donde el destino juega con ambos, para ceder finalmente la victoria a uno de los dos. La víctima muere a manos del verdugo. “Rodríguez -me dijo-, sé que es vd. un buen hombre y que lo hace porque debe -asentí-. Pero, hombre, ¿por qué no engañar al destino? O, por lo menos, no me haga mucho daño.”. “Mi destino -contesté- no es dañar, sino asestar el golpe definitivo -aquí empezó a llorar como una cría de pato-. Yo no le condeno, se ha condenado vd. mismo. Yo le ejecuto y punto -sollozos-. Pero también le haré mucho daño, por llorica -lágrimas a granel.”.

Nunca supe de mi papel de verdugo hasta ese mismo día, por la mañana, cuando vi una mancha en el café que me hablaba: “Aquí hay personas malas -me dijo- que quieren hacer cosas terribles.”. “¡Vaya! -espeté-. Una mancha en el café que habla y que encima se cree muy lista. ¿Qué más nos deparará este día?”. “¡Estúpido! -volvió a expresarse-. ¿Acaso no ves que soy una mancha “especial” en el café? ¿Desde cuándo hay manchas en un café solo?”. “Pues se me ocurren varias causas… -respondí.”. “Ya, pero… ¿Y que hablen?”. “Ahí me has pillado -tuve que reconocer.”. “Mira, tú eres un verdugo… ¡No me bebas mientras te hablo! Eres un verdugo de la sociedad y tu papel es matar víctimas, ¿capito? -hizo una pausa-. Unos y ceros, suman dos. Binario. En la realidad aristotélica todo es binario. El bien y el mal. Materia y forma. Cuerpo y alma. Pene y vagina. La Península Ibérica y el Golfo de Méjico. Todo se basa en lo que existe, respecto de lo que no existe. Lo que es, respecto de lo que podría ser y no es. El martes pasado…

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