Los intentos de estafa utilizando correos electrónicos falsamente remitidos por bancos y cajas están «endureciendo» sus intentos de apropiarse de manera indebida de nuestros datos confidenciales.
El último correo que hemos recibido, además de intentar convencernos de que rellenáramos el formulario, intentaba acceder a nuestro disco duro.
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Para muchos parecerá obvio que se trata de un correo engañoso, pero puede haber gente que, por inocencia o descuido, caiga en sus redes.
Por eso, desde el sentido común, nos permitimos poner algunos consejos:
– Tu banco nunca se dirigirá a ti a través de un correo electrónico no solicitado, y desde luego, nunca lo hará llamándote por el nombre de tu cuenta de correo.
Aún así, si dudas, coge el teléfono y llama a la oficina donde tienes tu(s) cuenta(s) para pedir información.
– Los textos, normalmente, están mál traducidos.
– El número de teléfono «parece» correcto, pero no lo es.
– Nunca permitas que un correo electrónico instale algo en tu ordenador, a no ser que estés absolutamente seguro de que quien te lo manda es de fiar y el correo te avise de que lo va a hacer, y tú estés de acuerdo (Aún en este caso, nosotros recomendaríamos que no lo hicieras, pero es tu privilegio).
– Si quieres confirmaciones sobre quién envía de verdad el correo, (en Mail) ve a Listado>Mensaje > Fuentes sin formato y Listado>Mensaje > Cabeceras largas. El primero te mostrará toda la información que queda oculta por el html, como la verdadera dirección a donde apuntan los enlaces, etc. El segundo, te enseñará quién envía de verdad (teóricamente, también se puede falsear, pero es más difícil) ese mensaje. Podrás comprobar que realmente no salió de un servidor que lleve el nombre de tu banco.
Seguro que hay muchos más consejos que no hemos puesto. Os invitamos a que complementeis este post en los comentarios. Muchas gracias por vuestra colaboración.