Hemos aprendido a confiar en diferentes servicios en internet e incluso, a confiar nuestros negocios en esos servicios como elementos clave para la monetización de nuestro trabajo. Ahora, los criminales están utilizando tácticas viejas como la extorsión y la «protección» con las nuevas tecnologías contra esos servicios y nosotros, como usuarios y clientes, somos rehenes.
Durante las últimas semanas diferentes servicios han sido atacados con grandes ataques de denegación de servicio (DDoS) dejando una larga lista de sitios afectados. Algunos son muy conocidos por su uso entre usuarios como Feedly, pero también han sido atacados Meetup, Basecamp, Vimeo, Bit.ly, TypePad, Namecheap, Plenty of Fish, Moz, Evernote y muy posiblemente también, aunque la empresa no lo ha reconocido, Wunderlist. El perfil de la empresa atacada tiene siempre tres características: no es excesivamente grande, ofrece servicios a millones de usuarios y se encuentra en una situación en la que una pérdida de clientes podría suponer un severo revés o el cierre.
Estos ataques son cada vez más complejos y sobre todo, multivector: si en los tiempos de la vieja escualea se atacaba utilizando HTTP, ahora se añaden a este vector SYN Flood, gran SYN Flood, amplificación NTP, DNS Flood y amplificación DNS. Los atacantes explotan cualquier vulnerabilidad en protocolos no excesivamente seguros para apuntar máquinas controladas a través de troyanos en todo el mundo para sobrepasar cualquier defensa posible a base de peticiones de forma que los servicios que utilizamos caen. Los ataques además ocupan importantes cantidades de ancho de banda lo que implica incluso ralentizaciones en la conexión a otros servicios y el uso general de internet cuando un proveedor específico forma parte mayor de estos ataques a través de las máquinas conectadas al mismo.
¿Qué buscan estos criminales? Dinero. Aunque muchas de las empresas atacadas han decidido no pagar por esta extorsión, está claro que no sabemos cuantas empresas menos conocidas sí han sido atacadas y han decidido pagar a los criminales por mantener en marcha sus servicios ante la posibilidad de perder clientes y verse forzados a cerrar. Y cuantas más empresas paguen, más situaciones de este tipo vamos a ver.
Nosotros, como usuarios, ante esta situación, pasamos a ser rehenes. Lo peor es que cuantas más empresas claudiquen ante estos criminales, mayor cantidad de ataques de este tipo se van a producir y más nos vamos a ver afectados de una forma u otra, convirtiéndonos en rehenes de una situación que es muy difícil de solucionar, debido a que en un mundo cuya economía y comunicaciones están globalizadas, la legislación sobre ambas se ejecuta a nivel local, circunstancia que aprovechan los criminales.
En la situación actual, si dependes de un servicio crítico, es el momento de valorar soluciones de respaldo o mover servicios a ejecución local. Lo que está claro es que ante esta situación es necesaria una respuesta rápida y contundente por parte de las autoridades allí donde estén, si existen, claro, para enfrentarse ante esta situación.

Las técnicas de la mafia aplicadas a internet. Pagar para que no te jodan la vida.