Una forma responsable de comprar nuestros dispositivos electrónicos

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Estamos acostumbrados a escuchar que los fabricantes tienen como objetivo ser neutrales en su huella de carbono, y cada uno (de los que se atreven a hacerlo, porque no es fácil) se ha puesto diferentes fechas límites para alcanzarlo.

Sin embargo, tal vez es el momento de que no sólo los fabricantes asuman esa responsabilidad y que nosotros, como consumidores también hagamos lo posible por compensar nuestra necesidad de tener dispositivos modernos que nos permitan llevar el estilo de vida “siempre conectado” que se impone en nuestra sociedad.

Un ejemplo de acción proactiva a la hora de compensar la contaminación que se genera para que podamos tener dispositivos de última generación en nuestras manos es buscar empresas que se enfoquen en la tecnología sostenible.

Qué significa tener una huella neutral de carbono

Tener una huella neutral de carbono, ser carbono neutral, o CO2 neutral, significa que la diferencia en la operación entre lo que se emite para fabricar, con lo que se compensa por otros medios es igual a cero.

También lo puedes ver como que las emisiones netas de gases efecto invernadero expedidas al ambiente equivalen a cero. 

Tener una huella neutral de carbono significa que el resultado final de una actividad o un proceso no haya emitido más gases efecto invernadero a la atmósfera que los que hayan podido capturar o remover.

Por ejemplo, aunque Apple, de momento, para fabricar sus iPhone, iPad o Mac sigue contaminando, todas sus oficinas y tiendas se “alimentan” con energías renovables, de manera que, en cierta medida, compensan lo que contaminan reciclando energía.

Apple está realizando un esfuerzo medioambiental para convertirse en una empresa que tenga una huella neutral de carbono en 2030.

Para ello, Apple ha anunciado que más de 110 proveedores suyos de todas partes del mundo van a pasar a utilizar un 100% de energías renovables en los productos que fabriquen para Apple. Además, ha creado el fondo Green Bond de casi cinco mil millones de dólares para invertir en proyectos que eliminen las emisiones de carbono y que acerquen las energías renovables a comunidades locales, además de anunciar un esfuerzo de 200 millones de dólares para proteger los bosques del mundo, acelerando soluciones naturales que nos protejan contra el cambio climático.

Es decir,  no se trata de que fabricar un iPhone o un iPad no contaminen, sino que Apple está haciendo esfuerzos en otras áreas para compensar esa contaminación, hasta que el resultado sea igual a cero.

Qué podemos hacer nosotros para ayudar

Como consumidores hay varias cosas que podemos hacer. Por supuesto, podemos hacer todo lo posible por utilizar nuestros dispositivos hasta la última posibilidad, sustituyéndolos sólo cuando sea estrictamente necesario.

También podemos, una vez que su vida útil para nosotros haya acabado, reciclarlo o donarlo para que pueda seguir sirviendo, bien en otras comunidades que no tienen unos requisitos tan altos com nuestra sociedad avanzada, o bien para que sus piezas puedan reutilizarse de una manera responsable.

Por último, también podemos buscar proveedores que tengan ofertas móviles en las que inviertan una parte del beneficio en compensar la contaminación y el cambio climático.

Por ejemplo, la tienda online tu.com te permite elegir qué proyecto quieres respaldar con tu compra, ya sea un bosque en Brasil, la reforestación del Alto Tajo, etc.

Además, si compras tu dispositivo en un proveedor con conciencia social, no tienes por qué renunciar a nada: tienes una amplia variedad de productos tecnológicos entre los que elegir, te envían los productos en 24/48 horas, puedes financiar el dispositivo y si no te convence puedes devolverlo sin problemas

Conclusión

Es el momento de que dejemos de comprar pasivamente productos tecnológicos, mirando con distancia los esfuerzos que pueden hacer (o no) las marcas para luchar contra el cambio climático.

Como consumidores y usuarios tenemos una responsabilidad, y tenemos que consumir como pensamos: de una manera inteligente, consecuente y de acuerdo a nuestros principios.

Por tanto, también tenemos que empezar a pedir a las tiendas en las que compramos que, si quieren que seamos sus clientes, hagan el mismo esfuerzo que exigimos a las grandes empresas.

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