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Ser el pez pequeño en un banco de tiburones

Muchas veces nos preguntan por qué no hacemos esto o aquello, seguido de una fantástica explicación de las razones para convertir la idea en nuestra máxima prioridad bajo la afirmación que nos supondría enormes ventajas a corto, medio y largo plazo.

La panacea, vamos. Como hablaba hace poco tiempo, el marketing está en permanente expansión, con cada vez nuevas formas -cada vez más matizadas o especializadas- de llegar (o al menos intentarlo) a nuestros usuarios potenciales… puesto que no les vendemos un producto me resisto a llamarles clientes.

Podemos intentar el marketing directo, colocando publicidad en medios que utilizaran los perfiles construidos con datos de navegación para llegar a aquellos más proclives a leer nuestras publicaciones, o utilizar la publicidad en iOS para llegar a nuestros usuarios potenciales -a través de los productos de Apple- para presentarnos y captar más audiencia. 

Por supuesto, podríamos sumarnos a la nueva tendencia y empezar a hacer vídeos para intentar convertirlos en virales, haciendo montajes dinámicos, incluyendo gráficos en colores chillones y convirtiéndonos en histriones de la tecnología, como tantos que puedes ver hoy en día.

También podríamos abrir una tienda, utilizando Shopify o Prestashop e intentar vender productos con nuestro logotipo o convertirnos a nuestra vez en un sub-dealer  de algún distribuidor para vender nosotros productos y ganar un mínimo margen.

Todo es posible. Y todo podría funcionar. Lo que nuestros bienintencionados “recomendadores” no entienden es que, no sólo todo eso requiere inversiones económicas, que la propia web no genera, sino, sobre todo, es que cada una de esas modalidades de marketing es una profesión en si misma.

Tanto si quieres gestionar campañas de publicidad en redes sociales, o crear anuncios para el usuarios de iPhone o iPad, o te gusta crear videos que puedan reenviarse miles de veces, hay que dedicar muchas horas a crear, monitorizar y retocar las campañas, crear guiones, grabar, editar, montar, postproducir, etc. En resumen, hay personas que hacen una sola de esas cosas como profesión.

Impensable que nosotros pudiéramos hacerlas todas, con recursos económicos y humanos tan limitados como los que tenemos.

Tomando las palabras de Steve Jobs, lo más difícil de tener la responsabilidad de decidir el rumbo de faq-mac es la cantidad de cosas a las que tenemos que decir “no”, cuando lo que nos gustaría es decir “sí”.

Claro que nos encantaría estar todo el día haciendo vídeos, y podcasts, y anuncios, etc. pero entonces, ¿quién publicaría los artículos? ¿Y si las acciones no funcionan y encima perdemos lectores porque hemos dejado que otras cosas se conviertan en prioridad?

La principal razón por la que hoy en día sigo escribiendo a diario en faq-mac es porque cuando miro hacia atrás estoy orgulloso de lo que hago. Me gusta lo que escribo, me gusta poder opinar cuando me apetece y me gusta no sacar rumores o noticias absurdas sólo porque me traerán muchas visitas.

Y sí, probablemente esa es la razón por la que seguimos siendo “pobres”, y sólo hacemos -modestamente- aquellas cosas que creemos que podemos hacer bien, mirando hacia atrás y sonriendo con orgullo.

Puede que dentro de unos años ya no tenga sentido escribir, y todo el mundo sólo espere píldoras pre-digeridas que puedan consumir sin tener ni siquiera que activar una neurona, y si algún día tenemos que colgar el teclado, porque el mundo ya no quiere leer, lo haremos, con el orgullo de que, al menos, seguimos teniendo principios y siempre tratamos a nuestros lectores con el respeto intelectual que merecen, sin buscar el aplauso (clic) fácil y aceptando todos los rapapolvos que nos hayamos merecido.

Pero, igual que ayer, igual que hoy, miraremos a nuestro trabajo y lo podremos enseñar a otros con satisfacción.

Y para nosotros eso es más importante que lo otro. Aunque signifique que siempre seamos el pez pequeño.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.

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