Información a tener en cuenta cuando compramos un dispositivo móvil y accedemos al seguro gratuito del establecimiento donde lo adquirimos.

A pesar de que los smartphones se han vuelto casi indispensables para casi el total de la población, el 2018 fue el tercer año consecutivo en el que sus ventas experimentaron una caída continuada. Una tendencia que, según los últimos datos publicados por la consultora Gartner, se está manteniendo durante el 2019. Una posible causa de ello es el encarecimiento de los terminales, puesto que comparándolos con hace cinco años, hoy los teléfonos de gama alta cuestan, de media, unos 325€ más.

Este aumento de precios podría ser, a su vez, la razón por la que cada vez más españoles deciden proteger su terminal con un seguro, dado que, tras una inversión tan alta, se buscará reducir al máximo los posibles futuros gastos. Según CPP Group Spain, la contratación de pólizas para móviles aumentó un 15% en España durante el 2018, donde las marcas Samsung, Apple y Huawei acumularon el 93% de ellas. Cabe destacar que estas son las empresas que tienen los modelos más caros del mercado.

Dada esta tendencia, cada vez se dan más casos en los que son los mismos puntos de venta los que ofrecen la contratación de un seguro junto a la compra del terminal. Media Markt, Fnac y El Corte Inglés son sólo unos pocos de los que se han sumado a esta tendencia, pero ¿en qué consisten este tipo pólizas? El comparador de seguros Acierto.com ha realizado un análisis para comprobar cuándo es útil esta cobertura extra frente a lo que cubre la garantía del producto, para así aclarar las dudas que puedan surgir sobre la letra pequeña.

¿Garantía o seguro?

La garantía incluida en los teléfonos móviles suele cubrir los problemas derivados de la fabricación durante los dos primeros años tras la adquisición del terminal. Esto significa que si la pantalla táctil o la cámara dejaran de funcionar, sería el fabricante quien se hiciera cargo de reparar el fallo sin coste adicional. Sin embargo, en el caso de que el daño fuera debido a un uso inapropiado por parte del usuario, sería responsabilidad de este hacer frente a los gastos de la reparación.

En caso de querer aumentar la protección o extender la garantía, por tanto, será necesario contratar un seguro específico para el teléfono, lo cual ahora se puede hacer de diferentes maneras: a través del fabricante, con el operador móvil, mediante una aseguradora tradicional o directamente en el punto de venta. La última opción podría parecer la más práctica, ya que el trámite es muy sencillo y porque así se tendrá el teléfono asegurado desde el primer momento, pero antes de firmar, es importante conocer exactamente cuáles son las condiciones que se están aceptando.

La mayoría de las veces, habrá diferentes opciones a la hora de contratar una póliza que cubra el smartphone: una más económica, y otra más completa pero a la vez más cara. Las cantidades, además, variarán no sólo en función de las coberturas, sino también del precio del terminal y del modelo, ya que será necesaria una inversión mayor para proteger aquellos por los que se ha pagado más.

En los modelos más populares, los precios empiezan en unos 35 € anuales y pueden alcanzar hasta los 216 € al año. Habitualmente cubren robos, roturas y uso fraudulento (gastos derivados de llamadas no autorizadas tras el robo del terminal), pero los más completos pueden llegar a incluir hasta daños por líquidos, sobrecarga eléctrica o caídas accidentales.

¿Dónde está el truco?

Generalmente, las ofertas de los puntos de venta suelen resultar muy atractivas, ya que, al vender el seguro junto con el terminal, parece un coste extra muy pequeño por proteger el producto por el que se va a realizar un desembolso mucho mayor. Además, suelen tener ofertas para que los primeros meses salgan “gratis” y prometen evitar gastos futuros  derivados de la compra desde el momento en que se contrata. Sin embargo, son precisamente estas prisas las que pueden acabar jugando una mala pasada al cliente.

En muchas ocasiones, por incluir el seguro en la compra, no se podrán leer las condiciones hasta que se haya firmado el contrato, de manera que la transacción se acaba haciendo a ciegas y más tarde llegan las sorpresas: una larga lista de excepciones en las cuales el seguro no cubrirá los gastos. ¿Cuáles son las más habituales? Acierto.com ha elaborado una lista en la que se enumeran las “trampas” más comunes incluidas en la letra pequeña de este tipo de seguros (pueden variar en función de la empresa):

  • No incluir el hurto entre las coberturas, es decir, que sólo cubrirán la sustracción del móvil si se produjo con violencia. Además, habrá que denunciar el robo en las 24 a 48 horas siguientes para poder recibir un terminal de sustitución.
  • Limitar el número de siniestros que se pueden declarar anualmente, después de los cuales, el seguro dejará de cubrir los gastos derivados de futuros problemas.
  • Reparar únicamente aquellos daños que impidan el uso normal del aparato, por lo que si la pantalla estuviera arañada pero el móvil funcionara correctamente, no incluiría el arreglo.
  • No hacerse cargo de fallos derivados de negligencias o uso indebido del terminal, algo que juzgan sus propios equipos.
  • No cubrir la reparación si han pasado más de 7 días desde que  el teléfono se golpeó.
  • No cubrir el robo del terminal si se ha producido en un vehículo entre las 22h y las 8h.
  • En el caso de los móviles sumergibles, no reparar los daños por líquidos si estiman que el usuario no ha seguido las recomendaciones del fabricante a la hora de acercarlo al agua.

Adicionalmente, en algunos casos las reparaciones se harán con franquicia, por lo que el usuario tendrá que aportar una parte del precio del arreglo. Asimismo, en caso de siniestro, cabe la posibilidad de que en vez de un móvil nuevo o reacondicionado, se entregue un cheque por un valor alejado del precio que se pagó por el teléfono en el momento de su compra.

¿La clave? Informarse antes de firmar

Resulta, por tanto, altamente recomendable informarse de lo que incluyen este tipo de seguros antes de firmar el contrato en la tienda. Además, la importancia de hacerlo aumenta por el hecho de que solamente se pueden contratar este tipo de seguros en el momento de la compra, por lo que es imprescindible haber leído antes la letra pequeña para evitar sorpresas en el futuro si al final uno se decide por esta opción.

Una alternativa para los terminales de coste más bajo o que no necesiten una cobertura tan amplia, es incluir el móvil en el seguro de hogar, una posibilidad con la que, según los expertos, la mayoría de españoles no cuenta pero que puede ser la solución ideal para muchos usuarios.

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