Internet está llena de artículos de analistas que tienen opinones sobre lo que Apple tiene que hacer para poder competir (!) con sus diversos rivales. Pero todos tiene en común que no entienden (o conocen) la historia de Apple.

Todos hemos leído artículos sesudos, iracundos, despectivos, condescendientes (pon el adjetivo que quieras) que le enseñaban a Apple el camino a seguir si no quiere sucumbir en los próximos meses ante cualquiera de las empresas con las compite -en cada vez más ámbitos, como si en Cupertino se sentaran los lunes por la mañana a decidir en qué nueva aventura se van a meter sin mirar siquiera qué es necesario para ganar dinero.

Claramente es gente que no conoce,o que no comprende, cómo ha llegado Apple a convertir seen la empresa electrónica más importante del mundo y a truncar liderazgos de empresas establecidas durante décadas.

Para la mayoría de los analistas poder «tirarle a la cara» a Apple que otras empresas ya se habían aventurado antes que ella en determinado campo y que Apple no innova, es suficiente para vaticinar su fracaso, por supuesto, a menos que sigan la receta que amablemente ¡y gratis! le van a exteneder en los siguientes párrafos. ¿Qué empresa en su sano juicio no seguiría las recomendaciones de un experto?

Por supuesto, los analistas no suelen tener la vista puesta en el futuro, o en cliente, o en la experiencia de uso, sino en el pasado, en la historia,en lo que tradicionalemnte se ha hecho… y así es difícil prever el cambio.

¿Quién se acuerda del iPod?

1000 canciones en tu bolsillo

Recorramos brevemente el sendero de la memoria, a ver si podemos observar algún patrón.

Andaba Apple ocupada en conseguir oxígeno para liquidar sus deudas y créditos vendiendo unos simpáticos ordenadores translúcidos con forma ovalada, cuando presentó un reproductor MP3 con disco duro, absurdamente caro y exclusivo para sus propios ordenadores.

Todo el mundo, medios y obsevadores, tacharon la incursión en el mercado de los reproductores de música, por aquel entonces poblado por infinidad de dispostivos baratos con escasa capacidad y un interfaz de uso terrible, como un capricho de Jobs destinado a las élites del mundo Mac.

A partir de ahí el iPod fue ocupando nuevos segmentos, se hizo compatible con Windows, y Apple fue presentando modelos diferentes que atendían a los segmentos que le interesaban aniquilando a la competencia, no por prácticas anticompetitivas, sino por innovación, iteración y calidad.

Zune, Play For Sure, aniquilados por el iPod

Todos los medios saludaron al Zune de Microsoft como el «iPod Killer» que iba a volver a resturar el orden de las cosas. Micrososoft como dominante y Apple corriendo detrás luchando por la supervivencia.

Apenas medios de comunicación habían empezado a digerir que tal vez eso no iba a ocurrir, cuando Apple lanzó el iPhone.

¿Un iPhone por 600$? De locos

Si la conquista de los dispostivos personales de reproducción de música se observó con benevolencia, la chulería de Apple al presentar un teléfono con un precio disparatado (para la época) provocó las carcajadas unánimes de industria y medios.

Desde Microsoft hasta Blackberry, pasando por todos los medios que habitualmente sobreviven de la publicidad y estudios que esas marcas les colocan, todos tuvieron la oportunidad de manifestar su opinión de que el teléfono de Apple era una nueva demostración de que fabricaban productos carísimos destinados a los histriónicos clientes de la manzana que tenían que demostrar como fuera su nivel económico y/o su pertenencia a la tribu de compradores ciegos y sin ninguna capacidad de comparar con otras opciones del mercado.

La renovación de los modelos de iPhone año a año, en ceremonias perfectamente planeadas y magistralmente ejecutadas dió a los clientes un ritmo de compra y renovación al que acomodarse, esperando con excitación cada año las novedades de Apple.

Al igual que ocurrió con el iPod antes, año tras año el iPhone fue ampliando su familia, llegando a nuevos clientes y quedándose virtualmente con el pastel importante de los beneficios y dejando las cifras por volumen al resto.

Samsung cada vez tiene menos interes en la gama alta, por sus altos costes y bajas ventas. Tanto es así, que Google ha tenido que fabricar sus propios móviles.
El problema es que nadie compra teléfonos de Google.

De la misma manera, año tras año, los comentaristas se han esforzado en identificar al siguiente «iPhone Killer» y «Apple Killer», recomendándole a la empresa de Cupertino que mantuviera la vista fija en las nuevas marcas chinas, o que copiara la estrategia de los coreanos si quería «competir», sacando modelos baratos que todo el mundo pudiera comprar.

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Una historia similar se podría trazar con el iPad, y como arrasó con cualquier esperanza de Microsoft o Google de llevarse aunque fueran migajas de una tarta que Apple se comió entera en cuanto presentó su tablet.

Durante años las empresas de estdio de mercado importantes (IDC, Gartner,…) se negaron a incluir el iPad en la categoría de ordenadores, relegándolo a la de «Tabletas multimedia», a pesar de que desplazó inmediatamente el uso de ordenadores en multitud de sectores, desde puntos de venta pasando por almacenes hasta el uso por comerciales o creativos.

Los sueños de Apple nunca son pequeños

Puede parecer que sus incursiones en los nuevos servicios, como Apple Arcade y Apple TV+, son modestos, y orientados a captar unos pocos dólares extra de sus adoctrinados clientes, que siempre que Apple lo pide están felices de sacar la cartera y pagar lo que sea necesario.

Pero si algo podemos aprender de la historia de Apple es su revólver nunca tiene una sola bala.

Su estrategia es establecerse firmemente en un nuevo campamento y a a partir de ahí ir conquistando nevos territorios que hasta ese momento vivían plácidamente una existencia rutinaria pensando que nada cambiaría nunca.

Apple Arcade

Apple Arcade puede aparecer como una modesta incursion en el mundo del juego. y los gigantes de la Nintendo, XBox y PlayStation pueden mirar de soslayo desde su montaña cómo Apple planta su tienda abajo, en el valle con el resto de la plebe.

Pero si algo nos enseña s trayectoria es que año a año irán aumentando sus conquistas, y con ellas sus ambiciones de llegar más lejos. Y es cuestión de tiempo (dinero ya tienen) que acierten con un juego que resuene hasta el último rincón de la tierra «gamer».

La potencia de los chips que desarrolla Apple les permitirá en muy poco tiempo encargar juegos comparables (e incluso superar) a los ya existentes en esas plataformas, y que se desarrollen versiones de los más conocidos para su plataforma es cuestión de dinero… ¡sin problema! aniquilando, como ha ha hecho en otros campos, una a una todas las diferenciaciones con los hermanos «mayores».

Apple TV+

Todo el mundo mira por encima del hombro a Apple TV+ porque su oferta es muy limitada -comparada con el resto de las plataformas.

«Si Apple quiere competir con (Netflix, Amazon, Disney+) tiene que (inserta aquí el consejo que prefieras: comprar un estudio, comprar Netflix, triplicar el gasto, etc.)»

Apple no necesita competir el primer año, ni el segundo. Tienen todo el tiempo del mundo, primero porque su negocio no se basa en la cantidad de clientes que capten, y segundo porque ya tienen en su plataforma a todas las demas empresas con las que compite.

Al igual que cuando se confirmó que la app Mapas estaba muy verde, y Tim Cook no tuvo problemas en recomendar que la gente utilizara otras apps de mapas, ahora mismo Apple no tiene ningun problema en que la gente siga suscrita a Netflix, Amazon, HBO, Disney… mientras siguen comprando sus dispositivos para verlas, iPhone, iPad, AppleTV…

Apple aprenderá de qué va el mercado de televisión no lineal, o de vídeo bajo demanda, como quieras llamarlo, e irá ampliando su oferta año tras año basándose en sus premisas: calidad, contenidos aspiracionales y diversificación de temáticas, todo dentro de un análisis de sostenibilidad financiera.

Y al final, como ha ocurrido en otros momentos, unos se retirarán, otros abandonarán y otros… otros serán los que tengan prisa por impedir que Apple les deje sin clientes.

No olvidemos que el objetivo de Apple no es ser la primera, sino la mejor.

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