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Voy a por las maletas después de tres semanas con el MacBook pro 2016 de 15 pulgadas y he de reconocer que es una máquina maravillosa aunque con algunas consideraciones.

Casi todos mis portátiles han tenido pantallas pequeñas excepto en una ocasión en el que me decidí por un PowerBook de 17 pulgadas, atrás en el tiempo, cuando todavía utilizamos procesadores PowerPC. Siempre me he manejado bien con las pantallas pequeñas, aunque he de reconocer que mis habituales viajes siempre llevo cables para aprovechar los televisores como segunda pantalla de trabajo (que acaban siendo pantalla de trabajo principal) o me consigo una pantalla para poder disponer de más espacio de trabajo.

Con la estupenda pantalla del MacBook pro 2016 esta vez no me ha hecho falta. Esto me hace pensar incluso que todavía queda hueco para un modelo de 17 pulgadas en la línea de Apple, pero eso ya es otra historia.

El MacBook Pro de 2016 se ha comportado estupendamente en todos las categorías, desde la autonomía hasta el uso cotidiano que implicaba echárselo bajo el brazo y saltar de sala de reuniones en sala de reuniones.

Algunas características me han resultado quizás menos útiles debido a mi propia forma de utilizar un ordenador: TouchBar, aunque un elemento muy prometedor, depende mucho de la integración de las aplicaciones que puedas utilizar y de tu habilidad con los atajos de teclado. Si eres un consumado pianista del teclado y las aplicaciones que utilizas no aprovechan esta característica, TouchBar no es tan útil como parece, aunque sigue siendo una forma interesante de trabajar sin levantar las manos del teclado bajo ciertos entornos específicos.

Después está el mecanismo mariposa 2 del teclado. Hay que reconocer que es una importante mejora al respecto de la versión anterior, pero también requiere un periodo de adaptación de al menos una semana para dejar de aporrear el teclado y adaptar tus dedos a un uso más suave del mismo. Es importante recalcar que una vez te has acostumbrado al toque suave en lugar de golpear con saña cada tecla, la experiencia de uso es muchísimo mejor y la retroalimentación que te ofrece el teclado es más que suficiente. He oído algunos comentarios sobre lo que le está costando a algunos usuarios adaptarse a este nuevo mecanismo, pero ni es tan malo como lo pintan algunos, ni tampoco la perfección absoluta, aunque está clarísimo que vamos a ver como el resto de la industria de portátiles va acabar adoptando soluciones similares si no lo ha hecho ya.

El asunto de los puertos USB C y el lío de los adaptadores después de tres días deja de ser un problema. Salvo que estés continuamente conectando arriba y abajo cosas, lo que realmente ocurre es que llegas con tu portátil, Conectas un par de adaptadores donde te viene bien y sin pensar y listo. A funcionar. Y se acabaron los problemas.

Mi problema con el MacBook Pro 2016 de 15 pulgadas es que me sobra potencia por todos los lados. Mi uso administrativo, con algunos picos específicos de aplicaciones que sí requieren y aprovechan la potencia del mismo no me justifica esta inversión, aunque entiendo que evidentemente aquellas personas que requieren este nivel de potencia van a encontrar en esta máquina un ordenador muy atractivo para su trabajo.

Cabe pensar, y es una apuesta mía con algo de trampa, porque ciertas fuentes propias del mercado asiático me susurraron que Apple no sólo quiere dejar las 15 pulgadas para el mercado profesional,  que en la transición entre el MacBook Air a la tecnología y arquitectura del MacBook, así que con la caída de este último volveremos a tener una gama de consumo compuesta por pantallas de 13 y también de 15 pulgadas, es decir, un MacBook con pantalla de 15 pulgadas conforme tecnológicamente se resuelvan algunos retos propios de esta nueva arquitectura. Quizás esa máquina sería perfecta para mí, para mis necesidades específicas, pero claro, son mis necesidades.

Para un profesional, que necesita altas dosis de potencia, el MacBook Pro 2016 de 15 pulgadas es mucho más, repito, mucho más que una máquina decente o lo que denominan algunos como una máquina de transición. Es un auténtico motor para tareas de todo tipo, por supuesto productivas, que no se amilana ante el trabajo que le asignes. Es difícil hacer una recomendación de compra ya que al final lo que necesitas es hacer un estudio de tus propias necesidades y del retorno de inversión que va a suponer la adquisición de una de estas unidades, pero en términos generales no es un ordenador que te pueda causar una gran decepción al mes de usarlo: es simplemente un primer paso en una nueva forma de entender los portátiles que no te va dejar indiferente.

Ya ahora a cerrar las maletas y de vuelta casa.

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3 comentarioss

  1. Queimacasas

    Después de casi 8 años con mi mbp de 15″ me encontraba con la tesitura de o me paso a “PC” para instalarle linux o compro el nuevo mbp de 13″, simplemente por la regla de Apple “más pantalla = más potente = más caro” y el presupuesto (ni el ROI) daba para un nuevo mbp de 15″.

    Y me está costando acostumbrarme a la pequeñez de 13″, y eso que sólo la uso 2 veces a la semana sin monitor externo. No me gustan pantallas pequeñas, aunque tampoco las gigantescas de más de 24″

    Me acabas de dar una alegría con ese rumor de “misma potencia en diferentes tamaños de pantalla = pequeñas variaciones de precio” , aunque claro, para mi nuevo máquina dentro de muuuuchos años

    1. Yules

      Yo alguna vez me planteé pasarme al 13″ cuando tuviera que renovar mi mbp de 15″ del año de la tos, porque con el uso que le doy, como máximo una vez a la semana y sin aplicaciones muy exigentes, me parecía que no necesitaba el extra de potencia. Eso sí, en cuanto a si la pantalla me parecería pequeña, tenía la referencia del iPad Pro, que no me lo parece en absoluto, incluso a veces me parece demasiado grande teniendo en cuenta a la distancia de los ojos con la que le utilizo.

      Entonces, para mí, la solución para no encontrar la pantalla pequeña si me hubiera decidido por el 13″, sería no trabajar con él sobre la mesa, como con un portátil tradicional, sino con él sobre un atril con mucha elevación y con un teclado externo para reducir la distancia entre los ojos y la pantalla. La inversión es mínima y creo que compensaría con creces la diferencia de tamaño.

      Finalmente en un impulso intenté comprar el de 15″, pero los hados quisieron que la operación se frustrase de modo abrupto y cualquiera sabe con qué acabaré, pero, por lo expuesto, el tamaño de la pantalla no me parece el factor definitivo para la elección.

  2. Alquimista

    “Esto me hace pensar incluso que todavía queda hueco para un modelo de 17 pulgadas en la línea de Apple, pero eso ya es otra historia.”
    Doy fe de que así es.