Según un artículo publicado en el periódico francés Le Figaro, las aseguradoras especializadas en seguros a teléfonos inteligentes están preocupadas, ya que los costes asociados a los daños causados a smartphones, se han disparado. En el caso del iPhone, dos tercios de las indemnizaciones provendrían de unidades rotas al caerse de las manos del usuario y un tercio de iPhones robados.
Asegurar un smartphone cuesta entre 30 y 130 € anuales, y calculan que el fraude está entre el 20 y 25%. Ahora que ya se han localizados los problemas, las aseguradoras van a hacer ajustes para controlar los costes:
– Si el teléfono se rompe, se sustituirá por un modelo idéntico en vez de por el último modelo, para evitar la eventualidad de que a mucha gente se le caiga el teléfono a los pocos días de presentarse un nuevo modelo.
– Las operadoras aumentarán el control sobre teléfonos robados haciendo todo lo posible por hacerlos inservibles.
Apple podría mejorar en este aspecto, ya que para ella sería sencillo bloquear cualquier iPhone o iPad robado conociendo su UDID, y evitando así actualizaciones, restauraciones, compras de aplicaciones…