De repente, Apple vuelve a ser la mejor amiga de las productoras de cine y tv, por Alf

Netflix logo 1“Otros vendrán que bueno te harán” reza el refrán (y no es por abundar en las rimas). Apple, presionada, marginada y torsionada por las productoras de cine y televisión, que temían encontrarse en una trampa (a nuestros ojos tan dulce) como la industria musical, ha tenido que ver cómo los administradores de contenidos creaban y anunciaban una plataforma tras otra para intentar mantener el control del negocio (y de los precios, se entiende) en sus manos.

Netflix, el servicio de alquiler de películas recientemente ha aparecido en todos los medios por su abultada cuota de mercado en el mercado del vídeo digital, llegando al 61 por ciento, según un estudio de la consultora NPD. Es decir, 15 veces más que la cuota de mercado de Apple con iTunes (4%) y más de 8 veces que su rival, Comcast (8%) (DirecTV y Time Warner también tienen el 4%, empatando con Apple). Aunque Apple ya tiene un mercado global de alquiler de películas (no así de series de televisión), el mercado de Netflix se limita a los Estados Unidos y Canadá, lo cual acentúa aún más su dominancia en ese segmento.

Netflix es el mayor servicio de alquiler de vídeo y episodios de televisión (tanto en DVD como en Blu-Ray), y fue el primero en cobrar una cuota fija mensual a sus clientes (normalmente 7,99$) por alquileres ilimitados sin fechas de devolución, cargos por retraso, envíos o pago por visión. A finales de 2010 sus más de 20 millones de clientes pueden visionar inmediatamente cualquiera de las más de 17.000 películas de la biblioteca de Netflix, o recibir por correo cualquiera de las películas de su catálogo, que supera los 100.000 títulos en DVD o Blu-Ray. En 2010 tuvo unos beneficios netos de 160 millones de dólares.

Sin embargo, Netflix consiguió que todas las productoras de cine y televisión soltaran una risita nerviosa cuando anunció hace apenas dos semanas que pensaba empezar a producir sus propias series exclusivas, al estilo de (y compitiendo con) HBO (Los Soprano) o AMC (The Walking Dead) y cadenas de pago similar, lo cual le daría unos contenidos capaces de atraer a un público que dejaría de pagar por la televisión por cable tradicional.

Según Deadline.com Netflix está en “conversaciones avanzadas” para emitir en exclusiva ‘House of Cards‘, una serie dramática dirigida por David Fincher (El club de la lucha, Seven, La red social) y cuyo productor ejecutivo es el actor Kevin Spacey (American Beauty, Sospechosos habituales). Netflix ofrece el compromiso de producir como mínimo dos temporadas completas de 13 episodios cada una, algo bastante inaudito en un mercado en que primero se lanza un primer episodio (llamado “Piloto”) sobre el que se miden audiencias y recepción y a partir de ahí se elaboran guiones y se valoran el compromiso que se puede alcanzar.

El acuerdo se valora en 100 millones de dólares (algo más de 71 millones de euros) entre producción y promoción.

House of Cards estará basada en el libro y la miniserie británica del mismo nombre. Fincher será el productor ejecutivo con Eric Roth, Joshua Donen y Kevin Spacey. House of Cards es una novela de thriller político escrita por Michael Dobbs, un antiguo jefe de personal del partido Conservador británico. La acción tiene lugar al final del mandato de Margaret Thatcher como Primera Ministra y sigue la trayectoria de un político británico con aspiraciones presidenciales. En 1990, fue adaptada por la BBC como una miniserie escrita por Andrew Davies y protagonizada por Ian Richardson. La adaptación de Fincher, que situará la acción en los Estados Unidos, fue escrita por el guionista Beau Willimon (The Ides of March).

Esta ampliación de actividades por parte de Netflix ha provocado que las productoras se revuelvan amenazantes, ante lo que piensan que es un ataque en su propia casa. El sistema que están utilizando (y que probablemente sólo provocará que Netflix insista más aún en la necesidad de poseer al menos parte de los contenidos) tiene dos vías: por un lado, “cortar el grifo” que permitía visionar ciertas series a través del servicio de Netflix y por otro, exigir un aumento de lo que Netflix les paga por licenciar sus contenidos.

Showtime ha anunciado que a partir de la temporada que viene series como Dexter o Californication no se podrán ver a través del servicio de alquiler de películas y series por internet. Por su parte, Starz (productora de Torchwood, Spartacus o Gravity, entre otras) también ha renegociado las condiciones de Starz Play. Los nuevos capítulos de Camelot, la serie estrella de este canal, sólo se podrán ver a través de Netflix 90 días después de su estreno en televisión.

La agitación que ha provocado la estrategia de Netflix ha provocado que la neutral Apple, con su modesto Apple TV y su modelo de “negociación” previa con las cadenas y productoras de cine y televisión, vuelve a estar en el asiento de “Best Buddy” (mejor camarada) de la industria.

En cualquier caso, esto demuestra que el mercado de emisión de contenidos por internet sigue estando en plena convulsión y que hay muchas empresas aún buscando su sitio, incluso su rumbo, porque tienen los contenidos pero no saben cuál es el mejor método (si lo hay) de colocarlo en el mercado, y en cuanto alguien se sale del guión se sienten atacadas, vulnerables y -según sus acciones- robadas por sus antiguos amigos.

Aún escribiremos muchas palabras sobre este tema, que está lejos de consolidarse en el mercado, aunque el consumidor tiene muy claro en su cabeza lo que quiere: poder ver en cualquier lugar y en cualquier momento cualquier contenido. Y si la industria no se lo ofrece, buscará la forma de obtenerlo. ¿Quién pierde más en esta guerra?

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Anónimo
Anónimo
11 years ago

La última frase lo resume todo muy bien: “el consumidor tiene muy claro en su cabeza lo que quiere: poder ver en cualquier lugar y en cualquier momento cualquier contenido. Y si la industria no se lo ofrece, buscará la forma de obtenerlo”. O, dicho de otra forma, los tiempos han cambiado y ahora el que manda es el consumidor. Por muchos procesos judiciales que se abran.
La Industria está empeñada en decidir por nosotros cómo acceder a los contenidos. Y no, eso se acabó. Ahora mando yo. YO decido qué veo, cómo, cuándo y dónde. YO, no TU. Lo decido yo, no la Industria. Mando YO. Y la Industria me tiene que dar a MI lo que quiero. Y si no me lo da, pues ya me espabilaré para tenerlo. Los abusos se han acabado. Es importante recordar un poco la Historia. En su momento, decidieron que el vinilo no servía y nos impusieron el CD sí o sí. Con el CD se ha abusado todo lo que se ha podido y más. Para el DVD la estrategia iba a ser la misma. Pero internet les ha reventado por completo la película que tenían preparada. De repente, la gente empezó a hacer con sus archivos lo que le daba la gana. La Industria podría haber planteado una alternativa inteligente, ofreciendo servicios de calidad a un precio razonable. Muchos estamos dispuestos a pagar por películas que se vean bien y tengan un audio en condiciones (en el Megavideo, muchas se ven y se oyen de pena). Pero no, la Industria lo que ha hecho es perseguir a los consumidores.
Vaya por delante que yo defiendo que la propiedad intelectual no sea gratis, pero una cosa es pagar y otra que te atraquen. Estoy harto de abusos. Por lo tanto, o la Industria se adapta a la realidad del Mercado, a las necesidades del consumidor, o seguiremos optando por la Piratería.

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