La autorización para la adquisición de AdMob muestra la necesidad de un escrutinio antimonopolio aún mayor
La extendida preocupación sobre el uso que Google hace de su posición dominante en el mercado de las búsquedas para limitar la competencia en otras formas de publicidad online, se han acentuado con la noticia de que la Federal Trade Commission de Estados Unidos ha decidido no oponerse a la adquisición de AdMob por parte de Google.
Como ya ha señalado el ICOMP (Intiative for a Competitive Online Marketplace), la adquisición de AdMob por Google uniría al proveedor líder de publicidad en telefonía móvil, especialmente de anuncios para aplicaciones móviles como las del iPhone de Apple, con Google, que ya ha utilizado su abrumadora posición dominante en cuanto a publicidad en buscadores para convertirse en el competidor líder de AdMob en publicidad en teléfonos móviles.
La combinación de la plataforma publicitaria AdWords de Google con AdMob permitirá a Google extender su dominio en la publicidad en buscadores al nuevo y creciente mercado de publicidad en móviles, poniendo en riesgo a un amplio número de compañías que están invirtiendo en publicidad en móviles y privando a los consumidores de la innovación y la libertad de elección. Además, protegerá el negocio de Google en cuanto a publicidad en buscadores y negocios relacionados, de los retos competitivos que la publicidad en aplicaciones móviles supone para la búsqueda.
Aunque la FTC reconoció que el acuerdo alcanzado “revivió importantes asuntos antimonopolio”, afirmó que la reciente entrada de Apple en el mercado de la publicidad móvil dejó en el aire demasiadas preguntas a la Comisión como para concluir que el acuerdo entre Google y AdMob violaría necesariamente las leyes antimonopolio de Estados Unidos.
ICOMP espera que la reacción de anunciantes online y editores sea de consternación y sensación de dejà vu. Después de que Google adquiriera DoubleClick en 2008 [FTC lo autorizó en 2007, DG Comp en 2008], muchos editores y anunciantes expresaron su gran preocupación por que Google fuese capaz de extender su posición dominante en la publicidad en buscadores hacia la publicidad online en un sentido más amplio.
Una vez alcanzado el dominio en todos los eslabones de la cadena de la publicidad online – desde el anunciante al espectador – fue difícil imaginar cómo cualquier otra compañía podría competir en cualquiera de esos eslabones. El acuerdo con AdMob lleva esa preocupación aún más allá. Extiende el monopolio a la forma más reciente de publicidad online. Google no lo hace a través de la competencia y la innovación, sino comprando verdaderamente su camino al dominio absoluto.
Sin embargo, incluso si las autoridades de competencia de los Estados Unidos han decidido que no tienen argumentos suficientes como para bloquear el acuerdo, esta última adquisición dentro de una larga lista de ellas aumentará con toda seguridad las señales de advertencia a las autoridades de la competencia en todo el mundo, que se darán cuenta de el comportamiento de Google requiere un mayor escrutinio.
Ese escrutinio debe producirse de forma coordinada en todo el mundo y ha de tener en cuenta no sólo un acuerdo cada vez, sino todas las prácticas anticompetitivas llevadas a cabo por Google. Éstas van desde la digitalización de libros y otras actividades en las que ignoran de forma descarada los intereses de aquellos autores protegidos por el derecho a la propiedad intelectual, hasta otras prácticas dañinas como la penalización y discriminación en las búsquedas, además de las formas en las que se ata a usuarios tales como anunciantes y editores a través de contratos unilaterales y excluyentes.