Un equipo de investigadores de Estados Unidos ha conseguido que un robot molecular fabricado con ADN se ponga en marcha, se mueva, cambie de dirección y se detenga de manera completamente autónoma. Con forma de araña con cuatro patas, el robot recorrió un entorno creado específicamente para controlar sus movimientos. Este logro podría tener importantes implicaciones para la medicina: si los robots moleculares llegan a desarrollarse plenamente, servirán para portar medicamentos a las células e, incluso, para curar tejidos dañados. Pero para eso aún quedan décadas de investigaciones, señalan los científicos.
Científicos de la Columbia University, de la Arizona State University, de la University of Michigan, y del Caltech, de Estados Unidos, han logrado que un robot molecular fabricado con ADN, se ponga en marcha, se mueva, cambie de dirección y se detenga en un entorno artificial, de secuencias de ADN.
Este logro permitirá, en un futuro, crear sistemas moleculares que, algún día, serán utilizados como dispositivos médicos que funcionarán a escala milimétrica, y que además podrán reposicionarse e incluso reconstruirse a sí mismos para desarrollar tareas terapéuticas diversas, publica el Caltech en un comunicado.
En un artículo aparecido en la revista Nature, los científicos explican que las funciones de los robots tradicionales dependen de la computación, que es lo que les permite almacenar representaciones internas de sus objetivos y de su entorno, y coordinar sus percepciones y sus actuaciones.
La idea corriente de un robot, por tanto, sería la de un aparato que percibe su entorno, toma una decisión, y después actúa, explica el bioingeniero Erik Winfree www.dna.caltech.edu/~winfree/, profesor de ciencias computacionales y de sistemas neuronales del Caltech y uno de los autores de esta investigación.
A nivel molecular, la robótica podría suponer para los procesos moleculares el mismo tipo de beneficios que la robótica y la automatización clásica suponen para la escala macroscópica.
Así, en teoría, los robots moleculares podrían ser programados para percibir su entorno (por ejemplo, la presencia de marcadores de una enfermedad en la célula), tomar una decisión (que la célula es cancerosa y debe ser neutralizada) y actuar en consecuencia (liberando una carga de medicamentos anticancerígenos).
Pero, ¿cómo podría programarse una molécula para que funcione de manera autónoma de la misma forma que lo hacen los robots a escala macroscópica, si las moléculas no pueden acoger un sistema informático a bordo?
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