La empresa Festo acaba de presentar un pingüino biónico que se regula de manera autónoma y que es capaz de variar su comportamiento para realizar un fin establecido por un grupo. Este desarrollo está pensado para moverse con gran libertad y para funcionar durante unas siete horas con total autonomía. Pero lo importante, dicen sus creadores, son sus aplicaciones prácticas. La primera es un brazo también robótico que puede girar en cualquier dirección y con unas prestaciones difíciles de ver en la actualidad en la industria. Precisamente, esta investigación trata de dar respuesta a la creciente importancia de los procesos autónomos dentro los sistemas de producción automatizada. (vídeo en el interior )
Ingenieros de la empresa Festo han desarrollado dos colonias de pingüinos biónicos que son capaces de demostrar comportamientos colectivos. Este tipo de comportamientos tienen que ver con procesos sociales que surgen de manera espontánea cuando los miembros del grupo interactúan.
Según informa Festo en un comunicado, en términos robóticos, cada pingüino es una unidad que se regula de manera autónoma y que es libre para explorar un medio determinado. Asimismo, es capaz de modificar esos comportamientos en presencia de otros para llevar a cabo un propósito del grupo.
Este animal mide unos 80 centímetros de largo y tiene un diámetro máximo en su torso de 20 centímetros. Gracias a la forma en que administra la energía de sus baterías, el robot puede funcionar unas 6 ó 7 horas seguidas mientras se mueve a unos 5 kilómetros por hora. Pesa sólo 9 kilos de peso y tiene capacidad para recorrer hasta 40 kilómetros bajo el agua sin repostar.
Sus creadores creen que los procesos autónomos y autoregulados, como los representados en estos pingüinos, van a ganar importancia en los sistemas de producción automatizada. Un ejemplo de esta tecnología puede ser la organización de robots autónomos y muy flexibles.
¿En qué se traduce esta investigación en términos de nuestro día a día? Los pingüinos usan una innovadora tecnología llamada 3D Fin Ray Effect para crear un movimiento muy realista de sus cabezas y colas. Estos animales biónicos pueden girar y hacer piruetas casi de la misma manera que sus “colegas” reales gracias a unas varillas de fibra de vidrio flexible que controlan sus cabezas.
Las fibras están colocadas alrededor de la cabeza de cada pingüino, mientras unos motores colocados dentro del cuerpo empujan una o más de ellas para girar el cuello del animal en cualquier dirección, guiándole además en su nado.
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