Ciencia para evitar catástrofes

El Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) se ha embarcado en un programa internacional de investigación de diez años de duración que se propone subsanar las lagunas de conocimiento que existen entre la aplicación de la ciencia y la posibilidad de evitar de catástrofes, a fin de reducir los riesgos de que éstas se produzcan. Esta decisión fue anunciada durante la XXIX Asamblea General del ICSU, celebrada en Maputo (Mozambique). Se trata de la primera Asamblea General celebrada por este organismo en un país subsahariano.

El nuevo programa, denominado Integrated Research on Disaster Risk (IRDR, Investigación integrada sobre el riesgo de catástrofes), se basará en diversas actividades de investigación ya en marcha y abordará el impacto de las catástrofes a cualquier escala (desde local hasta mundial).

«El programa IRDR fortalecerá las capacidades en todo el mundo para afrontar riesgos de catástrofes y tomar medidas más adecuadas para mitigar sus repercusiones», declaró el climatólogo Gordon McBean, presidente del Grupo de Planificación contra Riesgos del ICSU. Se prevé que el IRDR reunirá conocimientos técnicos y experiencias procedentes de todas partes del mundo y que brindará una oportunidad sin precedentes para que las ciencias naturales y sociales trabajen codo con codo como nunca antes.

«Nuestra meta es que dentro de diez años, gracias a este programa, haya menos muertes, menos gente que sufra consecuencias graves, y mejores inversiones y decisiones por parte de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil», añadió el Dr. McBean.

El programa IRDR abarcará todo peligro de tipo geofísico, oceanográfico y climático, así como todo fenómeno que pueda ser provocado por la meteorología. Se engloba incluso la meteorología espacial y el posible impacto de objetos espaciales sobre la Tierra. Cabe destacar que este programa tendrá en cuenta el impacto de las actividades humanas por lo que concierne a provocar peligros o agudizarlos.

Los países que saldrán más beneficiados de este programa serán en todo caso los países más pobres, al estar peor equipados para afrontar catástrofes. Se calcula que cada año las catástrofes naturales matan a cientos de miles de personas y que dañan de alguna forma a millones de ellas. Los supervivientes a dichas catástrofes suelen quedar desplazados y perder su medio de sustento. La comunidad científica ha observado un incremento en la frecuencia de las catástrofes naturales en los últimos años. Desde el comienzo del siglo XXI se han registrado más de 470 catástrofes al año, mientras que en la década de los cincuenta la cifra anual era apenas de 30.

Filipe Domingos Freires Lucio, miembro del Grupo de Planificación del ICSU y antiguo director general del Instituto Nacional de Meteorología de Mozambique, se refirió extensamente al posible impacto de las catástrofes sobre las poblaciones humanas. «En África una catástrofe puede tener un impacto enorme sobre las actividades económicas y los medios de sustento de la población. Mozambique es especialmente vulnerable a las catástrofes, y sobre todo a las asociadas a fenómenos meteorológicos y climáticos. El IRDR generará conocimientos que contribuirán a que en cada país se tomen mejores medidas, lo que redundará en una mejor gestión del riesgo de catástrofes», aseguró.

El ICSU, con sede central en París (Francia), es una organización no gubernamental a la que están afiliados organismos científicos nacionales (114 miembros) y uniones científicas internacionales (29 miembros).

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