Las discográficas han iniciado acciones judiciales contra las empresas que comercializan, sin su permiso, sus obras como melodías para móviles. La batalla legal puede hacer cambiar de manos cientos de millones de euros y el futuro de la industria discográfica.
La historia comienza en el 2000, cuando los principales grupos editores que operan en España – EMI, BMG, Warner Chapell, Universal Music, Soni ATV- se dirigieron a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) para comunicarle su negativa a conceder licencia alguna para la utilización de las obras musicales de sus catálogos en forma de melodías para móviles, conocidas como ringtones.
También se dirigieron a la Asociación de Empresas de Servicios a Móviles (Aesam) para recordarle la ineludible necesidad de solicitar autorización a los editores musicales para comercializar las obras de sus representados. Pese a estos intentos de negociación, en febrero del 2005 Aesam y la SGAE suscribieron un acuerdo, al margen de las editoras, para la explotación de obras musicales como melodías para móviles. El hacha de guerra ya estaba desenterrada o así lo entendieron las editoras. Dos de ellas, EMI y BMG, optaron por dirimir este millonario contencioso en los tribunales.
La primera demanda, que ha sido admitida a trámite por el juzgado de lo mercantil número 5 de Madrid, ha sido interpuesta por EMI Music Publisihing Spain contra Myalertcom en defensa de los derechos sobre sendas obras musicales de los grupos Estopa y OBK. La segunda demanda la formula BMG Music contra Grupo Itouch Movilisto España. BMG tiene los derechos de la obra de Antonio González Flores Isla de Palma y de la célebre Macarena de los Del Río.
Si EMI y BMG ganan este contencioso, la sentencia sentará un importante precedente legal. La SGAE, que percibe el 20% de los ingresos de los autores por gestionar sus derechos, tiene en la difusión a través de los móviles una de sus principales fuentes de ingresos, que podría perder si triunfan las demandas.
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