Electricidad a partir de células de combustible

Las nuevas torres del World Trade Center de Nueva York operarán, en parte, impulsadas por células de combustible. Whole Foods hace funcionar algunos de sus supermercados con células de combustible.

WalMart, eBay, Google, Staples, Coca-Cola, y muchas otras grandes empresas las han instalado en los últimos años. Muchas de estas compañías señalan que no sólo utilizan células de combustible para reducir el consumo de energía y la contaminación, para generar energía de reserva fiable y atraer buena publicidad. También tienen como objetivo ahorrar dinero.

Si tienen éxito, y muchos de los resultados iniciales sugieren que podría ser así, será porque el coste de las células de combustible se ha reducido significativamente en los últimos años. Duran más de lo que solían durar, y al mismo tiempo, los gobiernos locales y nacionales han proporcionado generosos subsidios. «Existe un número creciente de casos en que el aspecto puramente económico de adoptar la tecnología tiene sentido», señaló Kerry-Ann Adamson, directora de investigación en Pike Research. Sin embargo, las células de combustible siguen siendo una forma costosa de generar electricidad, y aún no tienen sentido económico para todas las empresas.

Las células de combustible, disponibles en más de media docena de variedades, producen electricidad directamente a través de reacciones químicas en lugar de quemar combustible para hacer girar un generador, el método utilizado por las centrales eléctricas convencionales. Al igual que una batería, utilizan electrodos positivos y negativos separados por un electrolito. No obstante, mientras que las baterías almacenan todos los productos químicos necesarios para las reacciones químicas en un paquete sellado, las células de combustible utilizan una fuente de combustible externa y el aire de la atmósfera. Como resultado, pueden funcionar continuamente mientras haya un suministro de combustible. Las distintas células de combustible utilizan combustibles diferentes. Algunas requieren gas de hidrógeno puro. Otras pueden funcionar con gas natural o diesel. Las primeras células de combustible se fabricaron en el siglo XIX, y han sido utilizadas desde hace tiempo para generar energía en zonas remotas y en el trasbordador espacial. Sin embargo han sido demasiado costosas como para reemplazar a las plantas convencionales de energía en la mayoría de los casos.

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