Hace mucho, mucho tiempo en unas plataformas lejanas muy lejanas…
Se lanzó Star Wars: El poder de la Fuerza («the force unleashed»).
Bueno, tampoco tanto tiempo: septiembre de 2008. Ahora, uno de los buques insignia (¿debería decir superdestructor estelar?) de Lucas Arts, ambientado en la archiconocida ¿nave nodriza? de la filmografía de Mr. Lucas, ha entrado en la órbita de Mac.
Bueno, y ya vale de símiles facilones.
En el anterior juego que comenté «Rome: Total War» dije que las escenas cinemáticas dejaban mucho que desear, pero que tampoco era grave porque no era esencial para ese juego.
En «Star Wars: El poder de la Fuerza», es justo lo contrario. La puesta en escena tiene un objetivo claro: sumergirnos en el universo de «La Guerra de las Galaxias»: banda sonora conocida y omnipresente, personajes reconocibles desde el primer pixel, sonidos inconfundibles, imágenes cuidadas y vistosas.

La manufactura es impecable y consigue estar a la altura del resto de productos «Star Wars».
La acción se desarrolla en el tiempo que va entre el capítulo III «La venganza de los Sith» y el capítulo IV «Una nueva esperanza».

El juego arranca con las mejores expectativas: tu primera ocasión de ponerte a los mandos es ¡con el mismísimo Darth Vader! Todos los que hemos crecido con «La Guerra de las Galaxias» incrustada en nuestro bagaje cultural no podemos sino sentir un cosquilleo en las yemas de los dedos al disponer de la superioridad del malo malísimo sometida a nuestra voluntad. El súper villano llega al planeta de los wookies con el lado oscuro negro del todo para cargarse a un jedi que le está «jedi-endo». Con el poder de la fuerza lanza piedras, salta varios metros y por supuesto tira de sable de luz para darle lo suyo a todo aquel que ose ponerse en su camino. Excitante, ¿verdad?


Pues la mala noticia es que esta introducción es lo mejor del juego. A partir de aquí no es más que una sucesión de misiones donde hay que empezar aquí y llegar hasta allí matando a todo bicho viviente. Tienes que seguir la línea recta que te marcan. Nada de alternativas. Nada de perderte por esos mundos de ciencia ficción.

Al principio es una gozada sentir el poder de la fuerza y lanzar un pedrusco contra tus enemigos, o lo que es aún mejor: lanzar a tus enemigos contra tus enemigos.
Pero la acción acaba siendo repetitiva y por momentos tediosa.

Con el afán de convertir este juego en una parte de la Historia de S.W., una vez conseguido un objetivo, accedes a un vídeo que hace avanzar la trama como si de una película más de la saga se tratara,… hasta que te toca liarte a mamporros otra vez.
Al final, deseas acabar de luchar para ver el siguiente capítulo de la película.
Los escenarios bonitos y la ambientación estupenda no consiguen suplir la falta de variedad en la acción. Misma torta, para otro bicho con otro personaje.
Yo creo que como el juego es de lucha, si tienes un game-pad le sacarás más partido que jugando con el teclado de tu Mac. Ya sabes: para conseguir un golpe demoledor debes combinar una serie de movimientos.

El nivel de exigencia para tu máquina es alto si quieres pedirle todo lo que te puede dar (resolución, efectos visuales, etc) y hacer que se parezca al juego que viste en una XBOX360 o en una PS3.
Resumiendo: el juego es recomendable si eres un fanático de la saga y/o si te gustan los juegos de lucha y de ir pasando fases. Si no es así y cae en tus manos, deja a tus sobrinos que repartan estopa y que te avisen cuando lleguen las escenas de vídeo.