Simple es difícil. Fácil es aún más difícil. Invisible es lo más difícil. Así dice uno de los proverbios de ordenador. Como Apple encontró el mes pasado cuando falló la publicación de MobileMe, la promesa de «Exchange para el resto de nosotros» se tradujo en una experiencia de usuario que no fue ni simple ni fácil y difícilmente invisible en cualquier forma. Cuatro semanas después, el servicio parece estable, pero todavía quedan dudas: ¿Puede Apple ejecutar un servicio de sincronización mundial para millones de usuarios? ¿Qué pasó y qué significa para el futuro de MobileMe?
Empecemos por decodificar la parte de «la gallina de la plataforma de lanzamiento». El juego de la gallina es uno en el que dos hombres jóvenes prueban su virilidad de la siguiente manera: desde direcciones opuestas, dos coches aceleran el uno hacia el otro en el mismo carril de un camino rural. El que primero se desvíe es al que obviamente le faltan los cojones y se le llama «gallina».
Ahora, regresemos a la plataforma de lanzamiento. Piensen en el centro de control de la NASA antes de una expedición a la Luna. Cientos de hombres completamente equipados en la habitación. Cada uno monitoriza un subsistema. En el gran centro de control cinco de estos hombres están sudando, algo no está saliendo bien con su bebé. La temperatura está elevándose, la presión está cayendo. Está casi, pero no, en la zona roja de peligro. Si los parámetros continúan así, alguien tendrá que coger el teléfono rojo. Pero ¿quién quiere ser el que aborte el lanzamiento? Así que sudan un poco más y esperan que alguien parpadee primero. Ahí lo tienen: La gallina de la plataforma de lanzamiento.
Ahora, convirtamos la metáfora a proyectos con subsistemas complicados. ¿Ven como la metáfora de la NASA llegó hasta Silicon Valley?. Siempre está la esperanza de que otro ingeniero alce la mano y me ahorre la vergüenza de admitir que la parte de mi proyecto podría matar el lanzamiento. Esto es lo que pasó con MobileMe. Nadie tuvo el suficiente cerebro o valor para arriesgarse a la humillación y decir: Jefe, no estamos listos, hay que detener esto. Como resultado, MobileMe se estrelló en el lanzamiento.
Un par de semanas después, tenemos una fuga de un memorandum interno de Steve Jobs. El correo electrónico declara lo retroactivamente obvio, el proyecto debió haber sido retrasado o al menos publicado por partes. No menos obviamente, se apuntó un nuevo jefe para el proyecto, Eddy Cue. Por caridad, el jefe de MobileMe despedido se queda en el anonimato, podría haber sido mal informado por sus subordinados, o puede no haber preguntado las preguntas correctas, pero ya no importa.
Pero eso no nos dice qué fue lo que salió mal. Hay dos cosas más: sincronización y tamaño. La sincronización aquí significa mantener la información idéntica, consistente a través de dos o más aparatos. De manera menos abstracta, por ejemplo, tengo un teléfono y un ordenador, y quiero que sus contactos sean idénticos, o al menos, consistentes. En teléfonos simples, usó un cable más software para copiar partes de los contactos del ordenador al teléfono. Pero, espera, puse número de teléfono en mi teléfono que no están en mi ordenador; no quiero que la copia del ordenador borre los nuevos números. Empiezan los problemas, como si conectar el teléfono al ordenador y ejecutar un programa no fuera lo suficientemente malo. Quieres que el software compare ambos contextos y decida cuales quedarse y cuales cambiar, en ambos aparatos. Pero ¿qué pasa con las entradas homónimas o números distintos de la casa de la misma persona? El software eleva esas excepciones y deja que el humano delibere.
Sólo estamos calentando. Ahora veamos una situación más de la vida real. Un consultor viajero con un portátil, un teléfono móvil, ambos con correo electrónico, contactos y calendarios y un asistente en una oficina con un ordenador de escritorio. En el lingo de Microsoft Exchange, el asistente es el «delegado», tiene acceso, incluyendo modificaciones y nuevas entradas, de los datos del consultor viajero. Todo debe mantenerse idéntico, consistente, en sincronía. ¿Cómo se hace?
Utilizando un servidor de Exchange como ejemplo, mantiene datos «verdaderos». Y los «clientes», es decir, el teléfono móvil, el portátil y el PC del asistente hacen cambios en el servidor de Exchange. A su vez, el servidor propaga estos cambios a los clientes. El servidor «empuja» las actualizaciones a los clientes. Podrán imaginar las situaciones de conflicto en estas circunstancias. Para este entonces, al menos en Exchange, estas excepciones se entienden perfectamente y generalmente se manejan bien.
Pero tomó muchos años de práctica. Así como le tomó años a RIM con el BlackBerry pulir lo que es el teléfono sincronizado mejor vendido. Detalles, detalles y más errores sutiles y casos especiales fueron encontrados y arreglados. El BlackBerry obtuvo su premio al ofrecer un servicio «Simple, fácil e Invisible».
MobileMe aspira entregar un nivel similar de sincronización invisible para gente que no tiene un servidor Exchange, de ahí el slogan «Exchange para el resto de nosotros«. Pero al ver los problemas, uno tiene que preguntarse si la gente ha llegado a usar un BlackBerry en una cuenta de Exchange.
Hacer algo así los hubiera hecho detenerse antes de la publicación, o retrasar el asunto o al menos reducir sus declaraciones. Poco después de los primeros fallos, Apple públicamente y de manera inteligente se retractó de su uso de «empujar» para describir la sincronización de MobileMe y el slogan de «Exchange para el resto de nosotros» ya no está en su página.
En algún punto, más de lo mismo se convierte en algo distinto. De un servidor a un millón hay una gran diferencia. En el camino la gente tiene distintos conocimientos y apetitos. Si cada iPhone quiere sincronizarse con un Mac, pronto tendremos cientos de miles o millones de iPhones sincronizándose. Además de conocer al Buda de la sincronía, se detuvieron a pensar en el problema del tamaño que tenían delante? Muy pocas personas en nuestra industria lo hacen. De pasada, 10 millones de suscripciones por 100 dólares al año es un buen pedazo de pastel, mil millones de dólares, vale la pena.
Hay que verlo todo. Apple «distribuye» entre 100 y 200 megabytes de actualizaciones por mes a cada usuarios de Mac. La semana pasada, la actualización iPhone 2.0.1 fue anunciada, conecté dos iPhones en minutos, descargué 200Mb de archivos sin problemas. iTunes ha vendido miles de millones de canciones, sirve a millones de clientes cada día y todo funciona perfectamente. En otras palabras, algunos sistemas a gran escala en Apple parecen funcionar. Como se discute arriba, el jefe de iTunes está ahora a cargo de MobileMe.
Y la semana pasada, algunas partes del servicio de Gmail estuvo fuera de servicio unas 15 horas. El mes pasado, los servicios de Amazon se cayeron. Y el año pasado los servidores de de RIM se cayeron por medio día, asustando a todos los banqueros y consultores de administración de Wall Street. Los mejores proveedores también tienen sus malas notas.
De vuelta a MobileMe el día de hoy: si preguntas a los suscriptores que nunca han experimentado la sincronización de BlackBerry, aman a MobileMe. Funciona, es fácil y es simple, tiene wireless. Veremos como le va cuando haya iPhones en otros 21 países, 43 total desde el 22 de agosto.
Fuente: MondayNote
Jean-Louis Gassée no ha sido precisamente el mejor ejecutivo de Apple
El infame dúo «Sculley-Gassée» fue el responsable de la caída de Apple tras su impacto en la industria informática en los 80. Tras la salida forzosa de Steve jobs de Apple en los 90, Gassée, que aterrizó en Cupertino desde las oficinas francesas gracias a Sculley, contribuyó con su «estilo personal» al decaimiento de la plataforma, ridiculizando la estrategia de Jobs de la «oficina Macintosh» (a la que llego a llamar «El orificio Macintosh» en un juego de palabras – office/orifice- no precisamente muy afortunado) además de rehusar la licencia de tecnologías de Apple a ciertos socios selectos que podrían haber abierto la experiencia Macintosh fuera de los nichos de mercado que ocupaba Apple durante los 90. Para Gassée, la forma de hacer negocio con Apple ha sido siempre la de precios caros y poca innovación, intentando sacar el máximo provecho económico a las tecnologías ya establecidas en el Mac por aquellos años.
Tras unos años en Apple, Gassée fundo su propia compañía, Be, Inc.
Entiendo que se puedan encontrar fallos en su argumentación –que por otra parte me parece bastante relevante–, pero dedicar un párrafo entero a hablar de Gassée sin criticarle abiertamente, precedido por un titular que sí es crítico… no lo entiendo.