Los científicos también se dopan

researchers3.pngSi el dopaje en el deporte es juego sucio, en otras manifestaciones del esfuerzo humano no hay reparo a la hora de ayudarse con un pequeño empujón químico. Nadie se atrevería a descalificar las obras de Edgar Allan Poe por la parte alícuota de genialidad atribuible al opio, ni acusaría a Malcolm Lowry de suplantar al auténtico autor de Bajo el volcán, el mezcal.

¿Y los científicos? La revista británica Nature emprendió el pasado enero una encuesta entre sus lectores –mayoritariamente, científicos y académicos– con el fin de conocer si recurren a fármacos neurotrópicos para mejorar su rendimiento.

Los resultados, publicados en la edición de esta semana, indican que la ciencia no es ajena a sus propios productos, siempre que éstos ayuden a crear más ciencia. Así lo plantea uno de los encuestados, un anónimo residente en EEUU: “Como profesional, es mi deber usar mis recursos para el mayor beneficio de la Humanidad. Si los potenciadores pueden contribuir a este servicio humanitario, es mi deber tomarlos”.

Más información en Público