El servicio iTunes se ha hecho tan ubicuo que el mes pasado fue nombrado el segundo detallista nacional de música más grande, sólo detrás de Wal-Mark. Es una máquina de dinero, y la Legislatura norteamericana parece haberlo notado.
La música y las películas compradas en iTunes se diferencian de aquellas compradas en tiendas de un modo muy significativo: no están cargadas con impuestos.
La ley de California restringe el impuesto explícitamente sobre las ventas de bienes ‘tangibles’, es decir productos que pueden ser «vistos, pesados, medidos, sentidos o tocados». Un archivo digital, obviamente, no es ninguna de esas cosas.
El mes pasado, el asambleísta Charles Calderon, D-Whittier, presentó el proyecto de ley 1956 de la Asamblea, que aplicaría impuestos de ventas a las descargas de medios. Esto llevaría a una canción de 99 centavos a 1,07 dólares o más.
Fuente: MacDailyNews