Cuando el futuro nos alcance: Los Macs del futuro

iviewimacecranincurve.jpgApple nos tiene acostumbrados, ya con cierta frecuencia, a sorprendernos con nuevos dispositivos que crean tendencias en los diferentes mercados de la electrónica de consumo. Su capacidad de innovación es uno de los motores de las tendencias en este nicho de mercado, y es innegable que después de dispositivos como el iPod, el iPhone o el iPad el mundo ya no va a volver a ser como era, para alegría de muchos usuarios y desgracia de algunas empresas del sector, que no han sabido adaptarse a esta corriente de innovación que los usuarios de este tipo de dispositivos demandan.

Sin embargo, si echamos la vista atrás, con un poco de perspectiva, podemos observar que no hace falta que pasen tantos años para que las diferencias entre viejos y nuevos dispositivos sean tan grandes. Conforme la industria es capaz de crear nuevos componentes capaces de hacer mas cosas, de forma mas rápida y mejor hechas, uno tiene cierta tendencia a pensar …. «en donde va a acabar esto«. Hoy levantamos la vista al horizonte y miramos hacia el futuro para conocer como serán los Mac que podríamos utilizar dentro de 20 años.

Las tendencias: el portátil

Desde el nacimiento del ordenador personal, estos dispositivos han sido siempre objetos que debían estar anclados a una mesa, al menos hasta que la tecnología fue capaz de diseñar y generar componentes lo suficientemente potentes, pequeños y ligeros como para convertir los primeros ordenadores en algo que se pudiera llevar donde uno quisiera. Fue esa partenogénesis de los ordenadores lo que hizo nacer el portátil, y ambas tendencias convivieron durante varios años: quien necesitaba una instalación potente y no se «movía» mucho disponía de un ordenador de escritorio, mientras que los guerreros de la carretera podían optar, a precios muchas veces prohibitivos, de un ordenador para trabajar en cualquier parte.

Con el avance tecnológico del hardware y la popularización de internet, el portátil, sin embargo, comenzó a coger velocidad por una razón muy simple: la gente, los usuarios, querían poder disponer de su ordenador allí donde estuvieran y poder seguir conectados a su vida digital. hay un componente psicológico en este asunto también, puesto que los portátiles, durante muchos años, fueron ese oscuro objeto del deseo que quedaba fuera del alcance de muchas personas por su alto precio, y conforme los portátiles se hicieron mas asequibles, los usuarios, la gente, puso optar a uno de ellos.

La tendencia, no obstante, fue que en casa uno necesitaba disponer de una unidad de escritorio ya que en los primeros pasos, los portátiles quedaban muy lejos en términos de potencia al respecto de las unidades de escritorio. Uno podía salir con su portátil a la calle y realizar las mas variadas tareas, pero al llegar a casa, simplemente la unidad móvil era incapaz de competir con el ordenador de escritorio en términos de potencia y capacidad.

Los fabricantes de hardware y componentes han ido con los años haciendo esta distancia entre el escritorio cada vez mas pequeña, y actualmente, cuando se ha superado el coeficiente de rendimiento medio de los usuarios (una medida por la que la potencia de hardware supera el rendimiento medio esperado y necesitado por los usuarios del mismo), los portátiles ya pueden ser una opción que compite directamente con el ordenador de escritorio.

Los usuarios de ordenadores lo han entendido así, y hoy en día las ventas de portátiles compiten y en algunos casos superan con diferencia la venta de ordenadores de escritorio. La clave de estas unidades es sobre todo y evidentemente, la movilidad y sus desventajas son la autonomía y el tamaño y peso.

Pero el ordenador de escritorio no está muerto y todavía tiene mucho que decir al respecto de la informática personal.

Las tendencias: el ordenador de escritorio

En el segmento del ordenador de escritorio, sin embargo, las cosas han seguido un camino mucho mas lineal: al revés que en el caso de los portátiles donde el consumo de energía parametriza el rendimiento de la plataforma, la disponibilidad de ingentes cantidades de energía han hecho que esas unidades inmóviles apuesten por una clara tendencia para competir con sus hermanos viajeros: el rendimiento. Ya sea en términos de potencia de cálculo, almacenamiento o capacidad de integración de periféricos, el ordenador de escritorio ha ido empujando estas opciones cada vez mas allá, y si hace unos años la barrera del Terabyte era algo inconcebible, hoy en día pensamos como algo normal no solo pasar esta cantidad de almacenamiento, sino llevarla a un extremo mucho mayor.

La ventaja del ordenador de escritorio al respecto del portátil es que puede manejar algo que el ordenador móvil no puede hacer: mas allá del aumento potencia, los actuales ordenadores de escritorio apuestan por instalaciones as inmersivas en el que el usuario se sumerge en el mundo de su trabajo y contenidos. Solo un ejemplo: el primer modelo de iMac, lanzado el 6 de mayo de 1998 y considerado el ordenador de consumo por excelencia de Apple, contaba con una pantalla de 15 pulgadas y una resolución de 1024 por 768 píxeles. 12 años después, el iMac casi ha doblado ese tamaño de pantalla hasta las 27 pulgadas con una calidad de imagen increíblemente superior y cuenta con una resolución masiva de 2560 por 1440 píxeles. Y las pantallas externas como tales, en general, mantienen esa tendencia de aumentar hasta tamaños cada vez mayores.

Mirando hacia el futuro

Estas dos tendencias, tanto la informática móvil como la de escritorio tienen, pues, sus propias tendencias, cada una de ellas en función de su usabilidad.

La informática móvil, y eso queda bastante claro si observamos la evolución de la misma durante los últimos años, se mueve hacia la miniaturización. Resulta evidente que conforme llevas tu ordenador encima cada día y durante muchas horas, el factor peso y tamaño se convierten en dos de las características a batir, mas allá del aumento de rendimiento o incluso de la mejora de características.

Para solucionar este problema, la industria ha creado el mercado de los netbooks. Ordenadores muy pequeños, con una potencia adaptada a su tamaño y con un precio menor que tras una primera explosión, se han encontrado que el nicho que querían llenar, aquel en el que el usuario necesita un dispositivo lo suficientemente potente y ligero para llevar constantemente encima, ha rechazado este tipo de dispositivos por varios motivos, con dos de ellos a la cabeza: la dificultad de interactuar con el netbook debido a su pequeño teclado y sobe todo, una pantalla muy pequeña que no es capaz de mostrar de forma correcta los contenidos generados ya sea por el software incluido o por los usuarios desde internet, que superan con mucho la resolución de estas pequeñísimas pantallas.

Los netbooks, no obstante, no son un fracaso total: solo son un paso correcto aunque en la dirección equivocada y una vez se ajuste su nicho de mercado, quedarán como una opción mas para aquellos usuarios con una necesidad específica que estos ordenadores son capaces de tapar, pero desde luego no son la panacea universal con la que los fabricantes pensaban solucionar los problemas de movilidad.

Otro gran problema de las plataformas móviles es el consumo de energía y esta es la cadena con piedra que posiblemente mas está lastrando la evolución de estos dispositivos. Más potencia supone mas consumo de energía, y los fabricantes de hardware han tenido que optar por ajustar el rendimiento frente al consumo como única opción disponible, porque las tecnologías de almacenamiento de energía no avanzan con suficiente rapidez y en los últimos años no se ha hecho un descubrimiento diferencial capaz de saltar esta barrera.

Las baterías de célula de combustible, alimentadas por líquido, que se suponía que iban a llenar este hueco han resultado un fiasco y nadie habla ya de ellas, no al menos como adaptación evidente al mundo de la electrónica de consumo. Independientemente de su capacidad de generar energía, los problemas de almacenamiento de su combustible primario y las medidas de seguridad necesarias para su operación simplemente hacen inviable que podamos rellenar la batería con un poco de etanol y listo. Si ya ha habido problemas de calentamientos e incendios con las actuales tecnologías, es factible imaginar el infierno que se podría desatar con estas pequeñas granadas de mano en el caso de que un fabricante cometiera un error de diseño o de manufactura. En la balanza, estos problemas de seguridad pesan mucho mas allá de la viabilidad de comercialización de esta tecnología.

En un portátil, en un dispositivo móvil, en general, allí donde se consume mas energía, por cierto, es en la presentación de los contenidos, es decir, la pantalla. Y es hacia esa dirección donde la industria tratará de moverse, primero con la tecnología de retroiluminación por LED ya disponible en todos los Mac modernos, y mas allá, en el uso de los picoproyectores y la eliminación de las pantallas en los dispositivos móviles en favor de estos dispositivos.

Cuando pensamos en picoproyectores, unos dispositivos diminutos que son capaces de emular a sus hermanos mayores los proyectores, imaginamos la capacidad de poder presentar sobre una superficie los contenidos generados por un dispositivo. Actualmente esta tecnología en desarrollo permite incluir estos proyectores incluso dentro de teléfonos móviles, aunque la calidad de la proyección, por el todavía incipiente desarrollo de esta tecnología, es mas bien mala. Además, resulta del todo fuera de opción disponer de un portátil con un picoproyector porque simplemente en todas partes no hay una superficie adecuada sobre la que emitir los contenidos. pero hay otras opciones. Y Apple trabaja en ellas.

Las Gafas

La ciencia ficción en muchas ocasiones nos muestra atisbos de nuestro futuro, y en muchas ocasiones, las predicciones de los escritores acaban por convertirse en realidad. En este caso, las gafas capaces de desplazar a los monitores son una vieja reivindicación de los autores de ciencia ficción que buscan hacerse un hueco en la realidad cotidiana.

Actualmente ya existen este tipo de dispositivos aunque con unas calidades muy pobres: cualquiera que ha probado este tipo de gafas, especialmente pensados para ver películas, se da cuenta que su resolución es muy pobre y que simplemente parece que estás viendo un monitor de 15 pulgadas a una distancia de 7 metros. No es una experiencia especialmente inmersiva que es lo que se espera de estos dispositivos. Pero eso no quiere decir que no pueda mejorarse esta experiencia y diferentes fabricantes quieren romper esta barrera. Apple, por supuesto, es uno de ellos.

Recientemente la compañía de Cupertino ha presentado una patente llamada Head-Mounted Display Apparatus for Retaining a Portable Electronic Device with Display en la que muestra su propia aproximación a esta tecnología con un dispositivo que es capaz de presentar contenidos directamente frente a los ojos de un usuario conectándose a un dispositivo de forma inalámbrica, como por ejemplo un iPhone. La patente muestra como la compañía de Cupertino ha tenido en cuenta /aunque no describe como solucionar) el problema de la distancia focal en la que el ojo es capaz de distinguir con nitidez los contenidos mostrados a tan poca distancia del ojo.

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El dispositivo pensado por Apple cuenta además con un sistema de control, una cámara, micrófono, altavoces, baterías, sensores y más. Apple describe varios usos de este tipo de periférico en conjunción con acelerómetros o sensores de proximidad que permitirían conectar y parear el dispositivo. La patente fue presentada el 3 de agosto de 2008 y su autor es Quin C. Hoellwarth.

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Independientemente de las características del dispositivo, si Apple consigue eliminar el problema de la distancia focal usando uno o una conjunción de picoproyectores, conseguiría no solo ese «gadget» que describe para el iPhone, sino eliminar la pantalla del portátil, eliminando de paso peso, tamaño, consumo de energía y permitiendo hacer una avance muy importante en la miniaturización de los dispositivos móviles. Solo has de imaginar esas gafas junto con una pequeña caja que podría llevarse en un bolsillo con una superficie táctil de control para darte cuenta como podrían ser los portátiles del futuro.

En el escritorio, la experiencia nos lleva a la inmersión y la interactividad

Ray Bradbury predijo en su novela Farenheit 451 la informática por inmersion (y de paso, las redes Sociales). En la novela, la mujer del bombero Guy Montag disponía de una habitación donde dos de las 4 paredes de la misma eran grandes pantallas (y en la novela, solicitaba con vehemencia la instalación de una tercera) en las que interactuaba «con la familia», una especie de personajes computerizados con los que conversaba y que solicitaban su opinión sobre temas mundanos. Bradbury, curiosamente, dibujaba un personaje alienado por esta interacción a la que se había entregado por el fracaso de su matrimonio.

Sin embargo, Ray Bradbury predijo con exactitud algo que estamos cansados de ver, aunque siempre resulta llamativo y en cierta manera, excitante: la inmersibilidad de los ordenadores de escritorio del futuro.

Sin la necesidad de restricciones en cuanto a la energía, con espacio suficiente y sin sufrir el síndrome del ridículo al interactuar de forma gestual con los ordenadores, los futuros ordenadores de escritorio nos muestran (y esa es la tendencia que parece a la que se encaminan) grandes pantallas sobre las que un usuario interactúa a distancia usando gestos sin la necesidad de dispositivos físicos de control.

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Apple también está trabajando en esta línea, según una de sus últimas patentes. En su patente, Apple muestra un ordenador con un proyector incluido capaz de cargarse de forma inductiva (o con el uso de baterías) que no necesita además cables para conectarse a los periféricos. El proyector contaría con sistemas específicos de corrección de color y procesamiento de la imagen a tiempo real sin la necesidad de la intervención del usuario.

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La patente de Apple muestra una primera aproximación a los ordenadores de escritorio con capacidades inmersivas con esta patente presentada durante el tercer trimestre de 2008 y concedida este año. Sus autores son Aleksandar Pance, Reese Cutler, Aaron Leiba, David Falkenburg, Jason Chen, Alex Crumlin y Kenneth McAlpine.

Independientemente de las acciones que Apple tome para la creación, rediseño y expansión de las tecnologías incluidas en sus ordenadores, las tendencias parecen claras: por una parte, los ordenadores portátiles parecen abocados a eliminar las pantallas en favor de dispositivos que sean capaces de presentar los datos de una forma mas personal, mas cómoda y evitando los problemas de la informática móvil como el peso y el tamaño, mientras que en sus contrapartidas de escritorio, las pantallas seguirán creciendo hasta límites insospechados, mientras los sistemas de control de estos ordenadores evolucionan a formas de interactuación en las que el usuario se verá inmerso en una experiencia de gestión de la información totalmente distinta a la que estamos actualmente acostumbrados.

Pero para todo esto, tendrán que pasar aún 20 años. O quizás, algunos menos.

Un artículo de Carlos Burges

2 Comments

  1. Anónimo

    Los videos no os recuerdan muchísimo al tipo de ordenadores que usaba Tom Cruise en «Minority Report»? Parece que la idea esta sacada de ahí (o al revés, vaya).