Por una vez puedo soltar la turra a la generación dominante. Normalmente es fácil, desde nuestro papel de “proveedores” mirar con superioridad a los que nos sucederán.
Que si la ropa, la música, la falta de lectura, de cultura, la lista se hace interminable y parecerÍa que no hacen nada (o poco) bien.
Sin embargo, hoy me toca revolverme contra mis pares, porque observo una proliferación de muletillas, de expresiones vacías, de respuestas carentes de implicación que realmente me sulfura.
He resumido las que con más frecuencia me torturan, pero seguro que tu puedes enumerar (bien porque las oyes bien porque las dices) varias más.
¿Qué está pasando? ¿por qué cada vez se instala más la planitud en nuestras ideas?
Recuerdo que en mi juventud se decía que algo era como “pitufar” cuando valía para todo. Si recuerdas a los personajes azules, usaban el verbo pitufar para describir las acciones más variopintas.
Similar ocurría con “cachimba”. Prácticamente podía designarse cualquier cosa llamándola “cachimba”.
Pero eran más chascarrillos que casos reales. Nadie iba diciendo coge la cachimba y pitúfala encima del armario, si me quieres entender.
En cambio ahora, ante una observación o broma es fácil que te respondan “me parto” aunque apenas hayan esbozado una sonrisa. Me parto la caja o me torotocomo, como me enseñó mi amiga Elena, me destornillo o desternillo, depende de si eres mecánico o carnicero (es broma, me parto) describían reacciones hilarantes ante sucedidos.
Ahora, acabar algo, terminarlo bien, concluir con éxito se resumen en “apañado” (o mejor aún sin la “d”, más castizo).
“En plan” es tal vez la expresión más transversal de todas, pues la he escuchado desde apenas por encima de los diez años hasta adultos que rizan pelos en partes ocultas de sus cuerpos. Es decir, la dicen en plan, literalmente (apúntame esta también) todo el mundo.
No quiero caer en la retahíla de lo mal que está todo (porque en general no lo pienso) pero si me gustaría hacer un llamado contra la pereza mental en la expresión verbal.
Hablar bien es un placer y da gusto oír a quien lo hace. ¿Por qué cada vez mas gente opta por expresiones simples? ¿Es un síntoma de que nuestras ideas, aspiraciones o esperanzas son cada vez más sencillas?
Ojalá que no, pero a veces de verdad que daría tres voces bien altas para zarandear a la gente que me rodea y que se esfuercen un poco más al hablar.
Ya se que estoy en plan pedante pero al menos, que no se diga que -sabiéndolo- me lo callé.
Estoy de acuerdo contigo, Alf. Pero es que parece un mal endémico de nuestros tiempos el hablar “mal”, dicho en el sentido de incorrectamente o con muletillas del tipo de las que describes en tu artículo.
Pero es que desde hace bastante tiempo vengo observando que, cada poco, surge un nuevo ejemplar de esa especie de expresiones de moda, mucho más frecuentemente que antes, cuando lo de “pitufar” (y conste que no soy nada fan de ese tipo de frasecitas) duraba bastante más que las de ahora, cuando prácticamente todos los meses escuchamos una nueva frasecita de éstas . Una que odio especialmente es la de anteponer el adjetivo “Puto” a cualquier cosa sobre la que se quiera enfatizar (un ejemplo particularmente odioso es oír decir “me puto encanta”)
Además ¿A nadie más que a nosotros nos molesta que digan: este es el CUARENTA congreso de tal partido, en vez del más que correcto y no tan difícil cuadragésimo? Este no es más que un mal ejemplo de este problema, ya que así lo considero. Y de esto tienen mucha culpa los medios de comunicación, por no corregir a sus caras visibles (o audibles) dichos defectos. ¿Es que hoy día en las escuelas, institutos o facultades no se enseña ya a hablar y escribir bien? Seguro que tú también recuerdas cuando en un examen te quitaban décimas en la nota final por las faltas de ortografía.
Pues eso…
No te aburro más.
Un abrazo.
me puto encanta tu comentario 😉