Escribe tu búsqueda

Apple pierde la demanda contra Corellium

Compartir

En la serie de artículos sobre las guerras de Apple no hemos incluido una de cabecera: el control de sus plataformas, que aunque pueda parecer que es lo mismo que las guerras de la App Store, su dinámica es mucho más profunda e integrada en el ADN de Apple.

Se trata de una cuestión de filosofía que emana desde su propia fundación (probablemente infusionada por la personalidad de Steve Jobs, un maniático del control, especialmente en sus primeras décadas de liderazgo). Apple tiene que controlar su producto para poder asegurar la máxima calidad, integración, diseño, etc.

Es cierto que eso es lo que le permite crear productos como los iPhone, los Macs M1, la App Store, etc. que ofrecen una. experiencia de calidad muy superior a lo que la competencia, que no tiene ese control sobre cada segmento de la producción, puede lograr. En esencia, es lo que en el origen hizo del Macintosh el Macintosh, mientras que Windows, lastrado por la necesidad de ser compatible con cada una de la posibles variantes que un fabricante de PC pudiera construir iba perdiendo calidad a la vez que ganaba “peso” en la instalación, llegando a ser el monstruo inmanejable que todo el mundo conoce.

La cara fea de ese control férreo sobre la experiencia la encontramos cuando la actitud se convierte en intolerancia, obcecación, miedo al cambio, etc. obligando a que todo aquello no haya sido “santificado” por Apple sea sacrificado por vulnerar su idea de como tiene que respetarse su propiedad.

Qué es Corellium

Corellium se fundó en 2017 y creó una plataforma que permite a sus clientes utilizar simuladores virtuales de iPhone en sus ordenadores, Esto es fundamental para el trabajo de aquellos que trabajan en seguridad, ya que les permite descubrir fallos y vulnerabilidades en iOS (en estos momentos, no cabe duda que a causa de la demanda, ha desaparecido de su web cualquier mención a virtualización de iOS).

El software de Corellium crea una réplica digital de iOS, iTunes, y los elementos de interfaz de usuario, a través de una plataforma propietaria virtual basada en la web, creada por Corellium, con una copia exacta de iOS para permitir a los investigadores en seguridad encontrar fallos.

Según The Washington Post, Apple intentó comprar Corellium en 2018. Cuando las negociaciones se estancaron, Apple presentó la demanda para expulsar a la startup del mercado.

La demanda

Apple presentó la demanda contra la empresa de virtualización en 2019 por infringimiento de copyright. Desde entonces, Apple ha seguido aumentando su presión sobre Corellium, solicitando los registros de aquellos que hayan usado las plataformas de emulación de iOS.

Corellium argumenta que su software ayuda a Apple porque facilita a los profesionales de la seguridad a encortinar fallos y también ha acusado a Apple de utilizar la demanda para “aumentar su cerco al jailbreaking”.

La demanda ha tenido el efecto de atemorizar a los investigadores de seguridad que utilicen la plataforma de Corellium, ya que nunca se sabe qué represalias podrían esperarse por parte de Apple hacia aquellos que utilizan plataformas “non gratas”.

La sentencia

El juez Rodney Smith ha sentenciado que las alegaciones de Apple de que Corellium ha violado su propiedad intelectual no tiene base, estableciendo que el uso que hace Corellium del código entra dentro de lo que se considera “uso legítimo” (fair use).

Esa era precisamente la defensa de Corellium: que su uso del código de Apple era estrictamente para poder crear el servicio, utilizando sólo las funciones que le eran necesarias.

Dice el juez “Desde los inicios de la protección de la propiedad intelectual, los juzgados han reconocido que hay que respetar ciertas oportunidades para que se puedan usar de forma legítima los materiales protegidos para alcanzar el objetivo de la protección, que es “el progreso de las ciencias y las artes”.

“Hay evidencia en los registros que soportan la posición de Corellium de que su producto está pensado para la investigación en seguridad y, como Apple concede, puede usarse para investigar en seguridad. Aún más, la propia Apple podría haber usado el producto para pruebas internas si hubiera tenido éxito en la compra de la empresa”.

El juez ha desestimado la reclamación de Apple de que Corellium no imponía la obligación de notificar a Apple los hallazgos que se realizaran en su plataforma, ya que ni siquiera la propia Apple lo impone en su programa de recompensas.

Además, Apple asegura que Corellium se ha saltado las medidas de seguridad de Apple para crear su software, por lo que viola la Digital Millennium Copyright Act (que penaliza aquellas tecnologías pensadas para sortear las protecciones de trabajos protegidos), algo que aún no se ha desestimado, por lo que ese proceso sigue adelante.

El programa de recompensas de Apple

Como “contramedidas”, Apple puso en marcha su propio programa de recompensas para aquellos investigadores que reporten fallos y vulnerabilidades en los sistemas operativos.

Cuando un investigador se da de alta en el programa, recibe un Security Research Device (SRD -Dispositivo para investigar en seguridad) que está pensado para ser usado en un entorno controlado exclusivamente para investigación en seguridad. Permite acceso a Shell y utilizar cualquier herramienta con los permisos necesarios. Por lo demás, el SRD se comporta de manera idéntica a un iPhone estándar.

Las demandas antimonopolio

Aquí es donde las demandas antimonopolio que se están sucediendo contra Facebook y Google toman importancia, ya que uno de los principales aspectos de esas investigaciones es la compra de cualquier empresa que pudiera resultar en competencia, de manera que nunca lleguen a constituir una amenaza.

Aunque Corellium no se puede considerar competencia de Apple, en sentido estricto, lo cierto es que Apple, como todo gigante, siente la tentación de desactivar todo aquello que no es de su agrado mediante la asimilación (via compra).

El caso de Corellium es un claro ejemplo de cómo los grandes utilizan su poder y sus recursos (bien con dinero, bien con demandas) para eliminar las molestias. El afán de control de Apple es especialmente peligroso en este aspecto, y merece que se le vigile (y se sienta vigilada) de cerca.

Conclusión

Es casi seguro que Apple agotará todos los recursos legales que tenga al alcance para intentar revertir esta sentencia que no sólo deja “vivo” a alguien que hace una cosa que no les gusta sino que podría servir de ejemplo y apoyo para otras iniciativas bajo la licencia de “uso legítimo”, disminuyendo así el control que Apple tiene sobre toda las plataformas en conjunto.

Es correcto que, cuando está justificado, los juzgados paren los pies al afán controlador de Apple.

Aunque en alguna instancia posterior, o bien a través del uso del Acta de derechos de autor del milenio digital (así lo hemos encontrado traducido) que tanto daño ha hecho por su carácter generalista y claramente escorado hacia la protección del estatus quo, Apple consiga revertir esta sentencia e impedir que sus plataformas puedan emularse por terceros, Apple tiene que saber que no puede hacer lo que le de la gana sin tener que rendir cuentas.

Una lección de humildad que estaría bien que aprendiera, para futuros casos.

Dejar un comentario

Twitter
Visit Us
Tweet
YouTube
Pinterest
LinkedIn
Share