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Intel ha desvelado en su documentación 10-K presentada ante la FTC cambios den la forma en la que va a desarrollar sus procesadores a partir de ahora, rompiendo su esquema tradicional hasta ahora conocido como Tic-Toc.

Bajo este esquema, Intel desarrolla un procesador (el Tic) y en el siguiente paso (el Toc) lo migra a una nueva arquitectura de fabricación. Este cambio rompe definitivamente la Ley de Moore, enunciada originalmente en 1965, que indica que el número de circuitos integrados en un chip se doblaría cada año. 10 años después esta ley fue revisada para cambiar el plazo de tiempo a dos años, una predicción que ha sido cierta hasta ahora.

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Con este cambio en su política de desarrollo Intel busca retrasar la transición al proceso de manufactura de procesadores a 10 nanómetros debido a las dificultados que ha tenido a la hora de conseguir productos viables con la arquitectura de 14 nanómetros que ha sido adaptada rápida y fácilmente para los procesadores móviles, pero debido a la mayor complejidad de los procesadores para ordenadores de escritorio el  salto no ha sido ni tan rápido ni tan fiable como se esperaba.

En la documentación presentada por Intel ante la FTC, la compañía describe un nuevo proceso de creación en tres pasos, el PAO o “proceso, arquitectura, optimización”.

El anterior paso “Tic”, llamado ahora proceso es el inicio del desarrollo de un procesador con nuevas características. El paso “Toc”, ahora llamado Arquitectura prepara el diseño del chip para que sea construido en un proceso de fabricación menor (menos nanómetros) lo que generalmente reduce el consumo del mismo. El nuevo paso Optimización refina el diseño de la siguiente generación de procesadores para un mejor rendimiento o una mayor eficiencia y lo que es más importante para Intel y sus accionistas, devuelve a Intel a la política de anuncios de actualizaciones anuales para sus chips.

Al respecto de los actuales planes de Intel, la siguiente generación de procesadores, que podrían perder su nombre en código Cannonlake serán retrasados hasta la segunda mitad de 2017 según en cronograma revisado de la compañía.

Este cambio en la política de Intel al respecto de sus procesadores retrasará también el lanzamiento de nuevos productos por parte de los fabricantes de ordenadores que deberán buscar diferentes estrategias para ofrecer nuevas gamas con características que van más allá de nuevos procesadores o adaptarse al cronograma de Intel, lo que implica que los nuevos modelos de ordenadores, incluyendo los de Apple, se renovarán en plazos de tiempo más dilatados.

En el caso de los fabricantes de PC convencionales, posiblemente veamos en un futuro cómo los argumentos de venta cambian profundamente desde la velocidad y rendimiento de los procesadores a extras adicionales incluidos en ordenadores y portátiles, como mejoras en tecnologías de comunicación inalámbrica, conectividad con periféricos, rendimiento gráfico desplazado desde el procesador y mejores capacidades al respecto del hardware tradicional, como la inclusión de SSD de serie, mayores discos, mejores pantallas y diseños muy diferenciados frente a gamas anteriores.

El documento explicando el nuevo cronograma de Intel está disponible en este enlace.

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