OS X es un sistema operativo en general bastante estable que suele dar pocos problemas, pero en ocasiones un usuario puede enfrentarse a situaciones en las que el sistema operativo e la compañía de Cupertino no acaba de funcionar como debiera. Para esas ocasiones en las que hay problemas de compatibilidad, de software y sobre todo, de cachés es factible arrancar OS X en Modo Seguro, una opción que va mucho más allá de un simple inicio “con algunas cosas desconectadas”.

El Modo Seguro fue introducido en 2002 con Mac OS X 10.2 Jaguar y es una de las opciones disponibles a la hora de arrancar OS X. De hecho, hay que tener en cuenta que no es lo mismo el Arranque Seguro que el Modo Seguro. El Arranque Seguro tiene una finalidad muy sencilla: desactivar cualquier software de terceras partes que pueda haber incrustado algo en el sistema (una extensión de Kernel o un daemon de arranque, por ejemplo) que esté causando un problema al iniciar OS X. Así, al descubrir que el problema se encuentra entre estos elementos, es más fácil intentar localizarlos y eliminarlos o incluso, al menos, poder arrancar si se ha llegado al extremo de que ese software impida que podamos usar el Mac con normalidad.

Una vez has arrancado bajo este entorno, automáticamente entrarás en tu cuenta de usuario en Modo Seguro, que es una versión especial de OS X, “protegida” diseñada para darte acceso a herramientas para solucionar los posibles problemas que tenga tu Mac, casi siempre eliminar extensiones de Kernel, solucionar problemas de permisos, eliminar ítems de arranque o aplicaciones que te están causando el problema.

Arrancar en Modo Seguro es sencillo:

  1. Asegúrate de que el Mac esté apagado.
  2. Pulsa el botón de encendido.
  3. Justo después de escuchar el tono de inicio, mantén pulsada la tecla Mayús.
    Debes pulsar Mayúsculas en cuanto dejes de oír el tono de inicio, pero no antes.
  4. Deja de pulsar la tecla Mayúsculas cuando veas el logotipo gris de Apple y el indicador de progreso.

OS X no arrancará de la misma forma en la que lo hace habitualmente, ya que durante el proceso de arranque realiza algunas tareas de limpieza y mantenimiento. La realización de estas tareas está representada por una barra de progreso similar a la que ves, por ejemplo, cuando actualizas el firmware de tu Mac. A estas alturas ya deberías haber soltado la tecla mayúsculas.

Este modo de arranque, a pesar de que carga menos opciones de software que el normal, es mucho más lento así que tienes que tener paciencia: además de desactivar las extensiones de Kernel y otras cosas, el sistema:

  • Fuerza una comprobación del volumen de inicio, igual que la función Primera Ayuda o Utilidad de discos.
  • Desactiva todas las tipografías instaladas por el usuario
  • Todas las cachés del sistema y de tipografías son enviadas a la papelera
  • La caché compartida de carga dinámica es eliminada

Las cachés suelen ser en muchas ocasiones fuente de problemas variados que además son complicados de diagnosticar. La limpieza de las mismas solucionan problemas como el arranque lento de aplicaciones, mal rendimiento de las mismas o incluso cierres inesperados. La limpieza de la caché compartida de carga dinámica es también importante, ya que desde Mac OS X 10.5 Leopard, Apple ha implementado un sistema que identifica los recursos que va a necesitar una aplicación cuando va a ser arrancada y los prepara para que sean más fácilmente accesibles cada vez que se inicia esa aplicación, lo que acelera el arranque de las mismas.

Cuando ya estás en el Modo Seguro, notarás que OS X se parece a lo que estás acostumbrado, aunque hay cosas que no funcionan. Por ejemplo, las extensiones que corresponden a Quartz Extreme están desactivadas, por lo que no verás transparencias o las animaciones de OS X cuando trabajas con el sistema y las aplicaciones que usan de manera frecuente estas características no funcionarán bien. Tampoco podrás reproducir DVDs, capturar vídeo y algunas opciones al respecto de la colectividad a redes tampoco funcionarán además, incluso, de hardware de terceras partes.

Cuando hayas terminado de reparar el sistema, solo tendrás que reiniciar para volver al estado habitual de OS X. Este primer arranque será un poco más lento de lo habitual (puesto que se tienen que reconstruir diferentes cachés) pero posteriores arranques retomarán la velocidad habitual que tenías antes, o incluso serán más rápidos al haberse purgado información en las cachés que quizás no uses con frecuencia.

Aunque no tengas problemas, el arranque en Modo Seguro ocasional para que OS X realice tareas de limpieza es una buena idea. No es algo que debes hacer una vez a la semana, pero quizás si una vez al mes o un par de veces al año.

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