Soy padre, soy madre ¿De qué tengo que hablar con mi hijo sobre internet?, por Marcos Casais

Enlazando con un artículo anterior publicado, “Soy padre, soy madre, ¿dónde me informo sobre los peligros que pueden acechar a mis hijos por Internet?”, quiero seguir aproximando a los lectores a las amenazas a las que los menores se pueden ver expuestos en Internet, así como las posibles medidas aconsejables para poder minimizar los riesgos y las posibles consecuencias.

Antes de nada, toda la información recogida en este artículo se puede resumir en dos puntos:

• Diálogo con los menores.

• Conocimiento del medio en el que nos vamos a mover.

Nuevamente a los adultos les diré que es necesario invertir parte del tiempo libre en adquirir las destrezas necesarias sobre “ordenadores e Internet”. Es muy importante. Hay que concienciar a los menores de que son herramientas imprescindibles, pero que no son seguras si no se tiene claro una serie de “procedimientos” a la hora de usarlos, para lo que los adultos deben tener la máxima información y conocimiento sobre los riesgos, las herramientas para minimizarlos o eliminarlos y los comportamientos que se han de mantener para un uso y disfrute sin peligros. Hay que transmitir la seguridad de que se sabe de lo que se habla a los menores.

Las amenazas que pueden encontrarse los menores en Internet son de lo más variadas y complejas. Según van utilizando con más asiduidad el ordenador más peligros van a encontrase. Las más frecuentes son:

– Virus y similares: se trata de programas que se ejecutan en el ordenador sin la autorización del usuario y que tienen diversos objetivos. Pueden dedicarse a recolectar información del ordenador atacado y enviarla al atacante para utilizarla en su beneficio, servir de acceso a dicho ordenador para utilizarlo como herramienta de acciones delictivas o, simplemente, para interferir en el comportamiento de la máquina.

El uso de antivirus, antispyware, antiphishing y antimalware es necesario para minimizar la posibilidad de que este tipo de programas se instale en nuestro ordenador y pueda acceder a la información que se encuentre almacenada en el mismo (documentos, claves, fotografías, etc).

– Privacidad del menor: hay que mantener un dialogo con el menor explicándole el concepto de privacidad como algo de especial relevancia para sí mismo y la familia. Ha de tener claro que no se puede facilitar información por Internet sin autorización de los adultos y que existe una Ley que protege los datos de todos los ciudadanos, la Ley de Protección de Datos.

– Confianza en la Red: es necesario que comprendan que todo lo que aparece en la Red no es fiable. Deben desarrollar un espíritu crítico y comprobar las fuentes en las que se informan.

– Contenido inapropiado: contenidos sexuales, violentos, xenófobos o no adecuados para su edad abundan en Internet y lo ideal es concienciarles de que no deben acceder a esas páginas. Lo preferible es utilizar herramientas de control de accesos, pero si no es posible su utilización, deberán entender que corren un riesgo al acceder a esos lugares.

– Consecuencias legales: con la última modificación del Código Penal se ha intentado actualizar los delitos derivados del uso de las nuevas tecnologías e Internet, aclarando algunos aspectos y modificando diversos artículos para adaptarse a los nuevos tiempos. Junto con la Ley de Protección de Datos y la Ley de Propiedad Intelectual, forman las leyes de las que deben tener un cierto conocimiento en relación con el uso que hacen de la Red.

Tras hacernos una idea de las amenazas a las que se ven sometidos los menores, hay una pregunta que debemos tener en cuenta es: ¿para qué utilizan la Red?. Si no podemos contestar a esta pregunta, mal vamos. Necesitamos conocer sus hábitos de uso y las herramientas que van a utilizar.

La descarga de redes P2P (uTorrent, Azureus, BitTorrent, etc.) , chat y mensajería instantánea (Microsoft Messenger, Yahoo Messenger, Adium, Pidgin, etc.), navegación por Internet (Safari, Firefox, IE, Chrome, etc.), el correo electrónico (Hotmail, GMail, Mail, Outlook, Thunderbird, etc.), los foros y juegos online (WoW, CoD, Farmville, etc.) y las redes sociales ( Twitter, Facebook, Tuenti, Google+, etc.) son los usos más frecuentes que dan a Internet los menores.

El conjunto de estos usos se concentra en las relaciones sociales. El intercambio de documentos (vídeos, música, trabajos escolares, etc) y las relaciones interpersonales son la base de la utilidad que le dan a Internet los menores y es en estas donde radica el peligro. Nadie nos puede asegurar que al otro lado de la Red no haya alguien con unos objetivos muy distintos a los que tienen nuestros menores al conectarse.

Redes P2P: en primer lugar hay que explicar a los menores las consecuencias legales de la descarga de software y de archivos musicales y de vídeo. También es necesario que entiendan que no todos los archivos son lo que su nombre indica. La relación entre lo que contiene el archivo y lo que supuestamente se nos ofrece, en muchas ocasiones difiere bastante, convirtiéndose en una fuente de problemas al comprometer el ordenador con virus y demás fauna informática. Para controlar estos riesgos, lo ideal es tener herramientas actualizadas del tipo antivirus, antispyware, antimalware, etc en nuestro ordenador.

Chat, foros y mensajería instantánea: se han convertido en instrumentos de uso corriente entre los menores con la finalidad de mantener o potenciar sus relaciones interpersonales a todo el mundo. Las dos grandes amenazas que encontramos durante el uso de estos recursos son: que haya adultos que amparándose en el sistema oculten su identidad real con el fin de obtener la confianza de los menores y la posibilidad de que se comprometa el sistema por la recepción de archivos contaminados. La solución es la de concienciar a los menores a que no se fíen de las personas con las que tratan por Internet, y que no conocen personalmente, comunicando a los adultos cualquier comportamiento o petición extraña que alguno de sus “amigos” les hacen.

Navegación por Internet: es el recurso más utilizado y cada día que pasa se hace más imprescindible para nuestros menores. La obtención de información que les permite complementar sus estudios y el uso que le dan para satisfacer su curiosidad hacen que terminen llegando a páginas con contenidos inapropiados para ellos. Esta situación se ha de solucionar mediante el dialogo entre los adultos y los menores, resolviendo las dudas que pudieran tener de una forma clara, y la utilización de herramientas para el control de accesos a ciertos contenidos. Se ha de concienciar a los menores que las páginas que les molesten, las han de cerrar simplemente y si tienen dudas, han de preguntar a los adultos (padres, tutores o educadores).

Correo electrónico: no es una herramienta que ellos usen de forma habitual, prefieren la inmediatez de las redes sociales, pero conviene que los menores conozcan el uso del correo electrónico y unas normas básicas en el hábito de seguridad dentro de esta herramienta. Tener una cuenta personal y otra para registrarse en foros y servicios varios, no facilitar su cuenta personal alegremente a cualquiera, eliminar los correos cuyo remitente no se conozca, no abrir ficheros adjuntos de mensajes cuyo remitente sea dudoso y explicarles qué son los “fakes” (bulos) que circulan por Internet y que llegan a nuestros buzones todos los días.

Juegos online: la actualización del software con los últimos parches y aplicar el comportamiento recomendado para los chats, son las únicas recomendaciones en este punto.

Redes sociales: hay que tener mucho cuidado con la información que se publica en estos lugares. Los menores, y casi todos los adultos, no son conscientes de que sobre la información (datos personales, fotografías, documentos, información personal) que publicamos no tenemos control alguno una vez damos al botón de enviar. Hay que tener muy presente este punto y hacérselo entender a los menores. Ninguna red social es segura, en cuanto a la redistribución de nuestros contenidos. Es necesario aprender a configurar adecuadamente las opciones de todas estas redes y centrarse en un número reducido de ellas, con lo que será más sencillo adquirir un conocimiento profundo sobre las mismas que nos ayude a protegernos de los posibles peligros que nos acechan.

Para terminar el artículo, voy a dejar un conjunto de “consejos” que a mi forma de ver los adultos deberían poner en práctica para alcanzar el objetivo de reducir al mínimo los peligros a los que nuestros menores van a exponerse desde el momento en el que encienden el ordenador, entran en su cuenta y empiezan a usar Internet. Aunque con los consejos ya sabemos lo que pasa, nadie les hace caso, pero para eso se dan, ¿verdad?.

Puntos básicos a tener en cuenta:

– Los adultos deben aprender a utilizar el ordenador. No solo para controlar el uso que hacen los menores del mismo, sino también para compartir tiempo con ellos y conseguir que confíen en los adultos a la hora de resolver los problemas que se les puedan plantear durante el uso de Internet. Puede que no sea hoy, que sea dentro de un año, pero si confían en los adultos, a ellos acudirán cuando tengan dudas o vislumbren algún peligro.

– Establecer unas normas claras de uso. Con unas reglas claras a cumplir por los menores, estos sabrán qué pueden hacer y qué no, así como las consecuencias de sus actos.

– El uso de herramientas que filtren el acceso a Internet será de gran ayuda para los mayores. Se limitan los contenidos peligrosos mediante las herramientas de control de acceso que se pueden configurar de un modo sencillo.

– El ordenador se ha de situar en una zona de uso común por parte de los miembros de la familia. De esta manera se podrá controlar el uso y el tiempo que se da al ordenador por parte de los menores.

– Hablar con los menores y explicarles en qué consiste la privacidad. Hay que aclararles las dudas que tengan al respecto de la forma más clara posible.

– Explicarles los peligros que hay en la red y que por estar en casa no se está seguro en Internet.

Consejos por grupos de edad:

Los consejos anteriores son de carácter general, pero las edades de los menores es algo complicado, y no podemos tratar de igual modo a un menor de 10 años que a uno de 16. Menuda se liaría si así lo hiciéramos, ¿no?. Bueno, pues para eso vamos a dar unos consejos específicos para dos grupos de edades, cada uno sabrá dónde incluir a los menores que tiene bajo su responsabilidad. Por cierto, a la jerga que usan tampoco estaría mal que la prestáramos más atención.

Uso de menores de 4 a 12 años:

– Acompañarles en todo momento durante el uso del ordenador.

– Conocer sus claves de acceso y explicarles el buen uso de las mismas, siendo fundamental que entiendan que no han de compartirlas con los demás, incluidos sus amigos.

– Concienciarles que no hay que descargar nada de Internet sin autorización.

– Crearles un usuario con las limitaciones pertinentes, que nunca tenga atributos de administrador del sistema.

Uso de menores de 13 a 18 años:

– En estas edades es difícil pero hay que hacerlo, mucho diálogo. Hablar con ellos y explicarles las consecuencias de sus actos en Internet. Deben tener un comportamiento responsable, respetuoso y ético, evitando la sensación de impunidad que muchos jóvenes tienen al usarlo.

– Hacerles ver que los comportamientos como el bullying (Acoso escolar; utilizar la fuerza o la influencia sobre otros para obligares a hacer lo que uno quiera) o el sexting (Acoso sexual a través de teléfonos móviles; es una palabra formada de juntar sex y texting -mensaje de texto- y supone el envío de mensajes o imágenes sexualmente explícitas) son delitos tipificados en la Ley y perseguibles, siendo responsables los jóvenes desde los 14 años y los padres de forma subsidiaria. Tienen que responsabilizarse de sus actos y hacerles comprender que lo que no les gusta que les hagan a ellos, no deben hacérselo a nadie.

– Controlar los comportamientos extraños y las nuevas amistades surgidas de Internet.

– Concienciar al menor del uso del comercio electrónico y las limitaciones que ellos tienen. Establecer unas normas de uso estrictas en este punto para evitar sorpresas posteriores.

Consejos para el mantenimiento del equipo:

El ordenador es la herramienta de contacto con ese mundo fascinante y a la vez es la puerta a todo lo bueno y malo del mismo, por lo que también es importante tener unos hábitos de seguridad con el mismo.

– Hay que tener actualizado el equipo con los últimos parches de seguridad, así como todos los programas que utilicemos habitualmente. Es recomendable el tener activadas las actualizaciones automáticas.

– Es totalmente necesario crear cuentas de usuarios para los menores que tengan acceso al ordenador sin privilegios de administrador. Será el administrador del equipo (un adulto) quien configurará esas cuentas y les facilitará las contraseñas para acceder a las mismas. Dentro de la configuración de las cuentas se puede limitar las herramientas a usar por los usuarios de las mismas.

Instalar en el ordenador software de protección: antivirus, antispyware (antiespías), firewall (cortafuegos), anti-phishing, protección web y herramientas de control parental.

Si has llegado hasta aquí es porque sientes la necesidad de proteger a los menores que están en tu entorno. Me alegro y te felicito. No son muchos los que lo hacen. Si quieres más información, vuelvo a recomendarte la web de Inteco y sus guías.

¡Ánimo!

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