Científicos irlandeses descubren el efecto de los probióticos en la fisiología celular

20110121-3.jpgUnos investigadores irlandeses financiados por la Unión Europea han descubierto que determinados probióticos diseñados especialmente pueden modular la fisiología de las células adiposas del organismo.

Este estudio, publicado en la revista Microbiology, se financió en parte a través del proyecto BIOCLA («Producción de derivados lácteos enriquecidos con CLA [ácido linoleico conjugado] por métodos naturales»), dotado con casi 1,7 millones de euros provenientes del Quinto Programa Marco (5PM) de la UE. Los hallazgos realizados han aportado información nueva acerca de la capacidad de los probióticos especializados para prevenir enfermedades y favorecer el desarrollo de nuevos tratamientos.

Expertos del Centro de Farmacobiótica Alimentaria (APC), perteneciente a la Universidad de Cork, y del Centro de Investigación de los Alimentos Teagasc Moorepark, ambos en Irlanda, han diseñado una cepa de Lactobacillus que produce una molécula denominada CLA. Sus descubrimientos muestran que en ratones alimentados con esta cepa, obtenida mediante ingeniería genética, la composición del tejido adiposo cambia significativamente. De esta forma, los investigadores concluyeron que la ingesta de bacterias vivas puede tener un efecto importante en la actividad metabólica de partes distantes del organismo.

Existen varias bacterias productoras de diferentes tipos del ácido graso CLA. Según los investigadores, uno de ellos, denominado t10, c12 CLA, está asociado a la disminución de la grasa corporal tanto en humanos como en animales. Este tipo concreto de CLA también puede ralentizar el crecimiento de células cancerosas en el colon, lo que podría producir la muerte del tumor. Pero solo algunas especies de bacterias, como Propionibacterium acnes (P. acnes, la bacteria que causa el acné), producen t10, c12 CLA.

Para lograr los objetivos de este estudio, los investigadores transfirieron un gen codificante para una enzima de P. acnes a una cepa de Lactobacillus, consiguiendo así que ésta produjese t10, c12 CLA. Los autores señalaron que las cepas de Lactobacillus se encuentran habitualmente entre la flora intestinal normal y forman parte de muchos productos probióticos, añadiendo que, al ingerir esta cepa probiótica recombinante, la concentración de t10, c12 CLA en el tejido adiposo de los ratones de experimentación se cuadruplicó. Estos descubrimientos muestran que los microorganismos intestinales afectan al metabolismo del huésped, en especial a la composición de la materia grasa.

Acerca de estos descubrimientos, la Dra. Catherine Stanton, investigadora del APC y del Centro de Investigación de los Alimentos Teagasc Moorepark, y también coordinadora del estudio, ha declarado: «Ya se había demostrado que el CLA tiene un efecto beneficioso en el hígado graso no alcohólico que aparece frecuentemente asociado a la obesidad. Por lo tanto, el aumento de los niveles de CLA en el hígado mediante la ingesta de una cepa probiótica tiene relevancia terapéutica. Además, la grasa no es una capa inerte que rodea nuestro cuerpo, sino que tiene actividad proinflamatoria y supone un factor de riesgo para muchas enfermedades, incluido el cáncer. Este trabajo muestra que se puede influir en estos aspectos a través de las interacciones entre dieta, microorganismos y huésped que tienen lugar en el intestino.»

El equipo investigador también ha descubierto que el CLA producido por los microorganismos inhibe la viabilidad de células cancerosas de colon en un 92 %. «Es posible que los probióticos productores de CLA sean capaces de controlar la proliferación de las células cancerosas del colon», ha declarado la Dra. Stanton. «Nuestros descubrimientos demuestran que el metabolismo de las bacterias del tracto digestivo puede modular la actividad celular del huésped de forma beneficiosa para éste», añadió. «Aunque es necesario investigar más profundamente los efectos de las bacterias productoras de CLA en el metabolismo humano, nuestros resultados abren nuevas vías para mejorar la salud humana mediante el empleo de los probióticos.»

Para más información: Centro de Farmacobiótica Alimentaria de la Universidad de Cork, Centro de Investigación de los Alimentos Teagasc Moorepark, Microbiology y Proyecto BIOCLA. Fuente: Cordis

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