Los portales de citas prueban el emparejamiento adaptativo

Hace dos años, Nancy Kaup era una madre soltera de 31 años de edad que estaba frustrada con las citas. Había pasado seis meses en el portal web eHarmony, completado una encuesta de 400 preguntas acerca de sí misma, y comenzado a recibir mensajes con “resultados” cada día–perfiles de hombres que el portal consideraba compatibles.

Sin embargo, ninguno de ellos había funcionado. Nancy decidió no renovar su suscripción. No obstante, dos días antes que su perfil venciera, un hombre llamado Jon Anthony se registró en el servicio.

Nancy apareció en la primera ronda de posibles partidos para Jon, y él se puso en contacto con ella. «Fue mi último partido y yo era su primera», comenta ella. Su primera cita fue en una cata de vinos en Albuquerque, Nuevo México, donde ambos viven. Aunque duró sólo una hora o dos, al día siguiente Nancy explicó a sus amigas en el trabajo que había conocido a su futuro esposo. «Lo supe de inmediato», afirma ella. «Es extraño, porque yo no suelo ser así.»

La industria de las citas en línea es más grande que nunca. Se estima que 40 millones de estadounidenses son miembros de servicios de citas ofrecidos a través de Internet o de dispositivos móviles, y en China el número se ha elevado hasta los 140 millones de personas. Sin embargo, emparejar millones de miembros es un gran desafío tecnológico, así como emocional. Mientras que algunos sitios simplemente permiten a los usuarios buscar pareja por sí mismos, actualmente muchas empresas ofrecen algún tipo de sistema, aunque sólo sea para ofrecer sugerencias. Además, las empresas en este mercado tan competitivo se están esforzando en encontrar formas de conseguir sugerencias más sofisticadas y personalizadas. Para ello, están implementando algoritmos de aprendizaje que han sido completamente adaptados a partir de diferentes tipos de compras en línea.

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