El 2010 vio una explosión de los productos 3-D para consumidores y la llegada de la realidad aumentada como una tecnología común. En ambas áreas, sin embargo, sólo algunas implementaciones comerciales han demostrado estar listas para el éxito mediático
La tecnología 3-D fue un tema candente al inicio del año, en parte debido al éxito de la película Avatar en 3-D, que salió en diciembre pasado. Muchos predijeron que la tecnología 3-D se trasladaría rápidamente de las salas de cine a los hogares, y las principales empresas de electrónica como Panasonic, Mitsubishi, Sony, Philips y Toshiba anunciaron planes para lanzar televisores 3-D y reproductores Blu-ray. Sin embargo, los obstáculos–en particular la necesidad de usar gafas 3D que cuestan más de 100 dólares por persona y la cantidad limitada de contenido 3-D disponible para ver (sólo unos pocos DVDs y algunos programas de TV), han impedido que la TV 3-D se convierta en algo popular, al menos por el momento.
En un esfuerzo por hacer que la tecnología sea más atractiva, algunas empresas están desarrollando pantallas 3-D sin gafas. En las gafas 3-D, cada lente filtra una imagen diferente, lo que engaña al cerebro haciéndole creer que se trata de una imagen tridimensional. Para deshacerse de las gafas, la pantalla tiene que alternar entre las imágenes muy rápidamente y el usuario tiene que sentarse en el lugar adecuado en relación con la pantalla. Aunque la mayoría de la gente preferiría no tener que usar gafas 3-D, pocos estarán contentos con esta restricción. Afortunadamente, Microsoft ha descubierto una manera de solucionar el problema–una pantalla que detecta la posición del espectador y muestra diferentes imágenes para cada ojo. Aunque todavía está en etapas de investigación, la tecnología permitirá que una o dos personas vean una imagen en 3-D en una pantalla, independientemente del lugar de la habitación en la que están sentados.
Es posible que la tecnología 3-D sin gafas sea más adecuada para los dispositivos portátiles, cuyos usuarios suelen de todas formas ver la pantalla desde una posición determinada. El primer teléfono que ofrece este tipo de tecnología 3-D fue lanzado este año. Nintendo ve un mercado diferente para la tecnología: en enero pasado, la empresa anunció planes para lanzar un sistema de juego 3-D sin gafas, posiblemente, tan pronto como a principios del año que viene.
Algunos investigadores están estudiando los posibles efectos secundarios posibles de mirar vídeos en 3-D (con o sin gafas). Un pequeño número de espectadores se han quejado de dolores de cabeza o de fatiga visual después de ver películas en 3-D, y algunos científicos argumentan que la visualización en 3-D–que, después de todo, engaña al cerebro para que vea algo que en realidad no existe–es la responsable. Sin embargo, se necesita seguir investigando.
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