Posible evidencia científica de que el futuro puede conocerse

El futuro puede saberse, y los hechos no ocurridos aún pueden influir en nuestro comportamiento. Esto es lo que revela un estudio reciente realizado por el psicólogo norteamericano Daryl Bem, reconocido por sus estudios sobre la auto-percepción.

Bem ha dedicado ocho años de su vida a aplicar protocolos de investigación establecidos con secuencia temporal invertida, descubriendo que se puede influir de igual forma en la conciencia humana tanto desde el pasado como desde el futuro. A pesar de lo controvertido de sus hallazgos, la prestigiosa publicación Journal of Personality and Social Psychology publicará un artículo en el que se detallan los experimentos realizados, lo que se espera dé pie a un intenso debate.

El futuro puede saberse, y los hechos no ocurridos aún pueden influir en nuestro comportamiento. Al menos esto es lo que revela un estudio reciente realizado por un reconocido profesor de psicología de la Universidad de Cornell, en Nueva York, llamado Daryl Bem.

A pesar de que el fenómeno de la precognición es muy controvertido y roza el terreno de lo paranormal, la prestigiosa revista Journal of Personality and Social Psychology se hará eco de los resultados obtenidos por Bem publicando, antes de final de año, un artículo sobre sus descubrimientos.

El psicólogo ha dedicado ocho años al estudio de este tema. En ese periodo de tiempo, ha llevado a cabo una serie de nueve experimentos en los que han participado en total más de 1.000 estudiantes voluntarios.

Del futuro al pasado

En uno de estos experimentos, se mostró a los estudiantes una lista de palabras y se les pidió que recordaran palabras de ésta. Después, se les dijo que escribieran palabras seleccionadas aleatoriamente de esa misma lista.

Sorprendentemente, los estudiantes recordaron mejor, de la lista de palabras que memorizaron previamente, aquellas palabras que después escribirían. En otro experimento, Bem utilizó una prueba clásica de “condicionamiento” pero con cierta modificación.

Esta prueba, que consiste en presentar a una persona una palabra subliminal en una imagen, ha demostrado que, por ejemplo, si se hace ver a alguien, a manera de flash, la palabra “feo” en una imagen en la que aparece un gatito, el individuo tardará más tiempo en decidir que dicha imagen es agradable, que si la palabra que se le ha presentado subliminalmente es “bello”.

En su prueba de condicionamiento adaptada, Bem descubrió que dicho efecto de condicionamiento subliminal funcionaba hacia atrás en el tiempo, de igual forma que hacia delante en el tiempo.

Por último, en otro test realizado, se les dijo a los voluntarios que, en la pantalla de un ordenador, iba a aparecer una imagen erótica en una o dos posiciones y se les preguntó, antes de que dicha imagen apareciera, en qué lugar pensaban ellos que estaría.

La posición en la que la imagen aparecía finalmente era seleccionada al azar, pero los voluntarios acertaron cuál sería en un 53,1% de los casos.

Este resultado puede parecer poco importante, lo cierto es que presunciones verdaderamente aleatorias pueden alcanzar el 50% de aciertos, pero otros fenómenos bien establecidos, como la efectividad del consumo de bajas dosis de aspirina en la prevención de ataques cardiacos están basados en efectos de una envergadura similar.

Más información en Tendencias 21

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