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Un software inspirado en la visión humana revoluciona los sistemas de visión artificial

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eye_woman_2009.jpgCientíficos del Boston College han desarrollado un software inspirado en la visión humana que es capaz de procesar la imágenes con el doble de precisión y hasta diez veces más rápido que con los métodos anteriores. Este algoritmo supone todo un salto en la evolución de los sistemas de visión artificial, pero no es el único paso importante en esa dirección. Varios avances recientes hacen que se perciba una rápida evolución de la inteligencia artificial

El hecho de que se puedan crear máquinas pensantes es algo que despierta mucho interés. Cada vez que hay un enfrentamiento directo entre humanos y máquinas, es ya casi una tradición que aparezca señalado en los informativos de primer nivel. Todos tenemos en mente los míticos enfrentamientos en interminables partidas de ajedrez entre el mejor de los humanos y la mejor de las máquinas. Lo que antes era argumento para historias de ciencia-ficción, hoy en día parece estar al alcance de la tecnología.

La inteligencia artificial suspende en lo que nos hace humanos

Actualmente la inteligencia artificial funciona con distintos resultados en campos muy específicos. Muchos hemos podido experimentar cómo un PDA es capaz de reconocer letras manuscritas, o cómo un teléfono móvil puede marcar el número correcto sólo con decir el nombre de la persona correspondiente. Sin embargo, es sabido que hasta los más simples cerebros animales, incluso los de minúsculos insectos, son capaces de funciones que son imposibles de llevar a cabo actualmente por el más avanzado ordenador.

Las computadoras son buenas para dibujar con precisión, mantener bases de datos o hacer extensivos cálculos matemáticos. Pero tienen problemas para reconocer patrones simples, y muchos más si se trata de generalizar esos patrones del pasado para predecir o decidir acciones futuras. En general, la inteligencia artificial suspende en todo lo referente a la toma de decisiones en base a datos que no se rigen por reglas estrictas, o cuya interconexión no resulta tan evidente. En esta categoría entra el aprendizaje y reconocimiento de sentimientos básicos, así como la capacidad de relacionarse socialmente. Aquello que usualmente identificamos como lo que nos hace humanos.

Más información en Tendencias 21

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