Un año más, ante la inminente llegada de la keynote de Steve Jobs en la Macworld de enero, se hace inevitable jugar a las adivinanzas. Pero este juego ya me aburre y casi prefiero, jugando al estilo de Jobs, atreverme a expresar algunos pensamientos sobre Apple y la evolución que me gustaría ver en ella y, en consecuencia, sugerir algunas cosas que me gustaría que Jobs nos contara: Thoughts on Apple.
Todo el mundo sabe que, en general, opino que Apple lo está haciendo muy bien. El incremento de ventas y de cuota de mercado, los buenos resultados, la marcha de las acciones… todo parece funcionar muy bien en la compañía de la manzana. El deber de Apple para con sus accionistas es seguir creciendo y pienso que, para ello, podría ser interesante un cambio en la actitud secretista de Apple.
Mayor transparencia
La keynote de Jobs ya no es el evento para forofos del Mac que era antes. Ahora interesa a todo el mundo, por lo menos a todo el mundo tecnológico. Además, afortunadamente, Apple ahora lanza productos conforme van estando disponibles, en lugar de hacerlo cada seis meses, paralizando 3 meses antes su mercado porque la gente empezaba a conjeturar qué novedades habría y si merecería la pena esperar.
Por ello, tras contarnos lo bien que van las cosas, me gustaría que, en un gesto sin precedentes en la compañía, Steve nos contara cuáles son sus planes, cuál es el plan estratégico de Apple para, por ejemplo, los 3 próximos años. O a más largo plazo, si se trata de hablar de su sucesor. ¿Existe un plan de sucesión en Apple?
Esta información es muy importante para los inversores y un plan estratégico, aunque puede quitar cierta frescura a las acciones de la compañía puede reforzar, muy probablemente lo haga, su valor en el mercado. Por otra parte, un plan estratégico no impide que hayan productos sorpresa y no tiene por qué revelar cada detalle de la estrategia de mercado de la compañía, sino unas líneas maestras. Por no hablar de la importancia de un plan de sucesión, porque Steve se morirá, eso seguro, y posiblemente se retire antes.
Quizá, casi seguro, esta actitud restaría a Apple una parte del buzz-marketing, pero ésto puede no ser intrínsecamente malo. A ver si me explico, Apple está sometida a una presión brutal de desarrollo de producto, posiblemente forzada por las altas expectativas que se tienen de ella en los rumor-sites. Pero Apple no es Microsoft y, pese a su gran plantilla (un gran porcentaje de la cual está en sus propios canales de ventas), los equipos de desarrollo de producto, investigación y diseño se me antoja que no son descomunales. No se si fue una excusa, pero el retraso de Leopard por el desarrollo del iPhone quizá no lo fuera y respalde este planteamiento.
¿Qué es lo que ocurre cuando un pequeño equipo está sometido a una gran presión de desarrollo y cada vez se espera de él más y mejores soluciones en menos tiempo? Que empieza, o puede empezar, a cometer errores. Así que una mayor claridad estratégica permitiría disminuir la presión y mejorar la calidad de los productos. Y su particular forma de hacer marketing puede seguir generando ruido mediante las anotaciones en la oficina de patentes, las filtraciones de empresas integradoras o proveedoras de partes, los prototipos de producto, las filtraciones en la web… La comunidad ya se encargará de magnificarlas y difundirlas.
Además, un plan estratégico conocido permitiría a muchas más empresas fabricar productos complementarios para los de Apple (Mac e iPods/iPhones) y a los desarrolladores tener mucho más en cuenta la plataforma de la manzana, que al ser tan autosuficiente en ocasiones no es de fiar, abandonando líneas de investigación y dejando a colaboradores en la estacada. Se por experiencia profesional que las respuestas de Apple (en este caso de Apple USA) son muy sorprendentes en ocasiones. Ese punto de “sobraos” lo tienen. Como decimos sus usuarios: “Apple es así, si lo quieres lo tomas y si no lo dejas; no es la única opción”.
Por último, desarmar a los sites de rumores quitándoles los rumores o facilitándoles la manera de generarlos sobre aquello que la compañía quiera, les impedirá perder tiempo y dinero en batallas legales contra ellos que sólo le restan imagen de marca a la compañía de la manzana, pues la posición de la empresa con dinero que machaca a sus fans no genera precisamente buena imagen.
Así que una sesión de “estamos aquí y vamos allí, por este camino, con los pequeños atajos o rodeos necesarios para no dejar oportunidades de negocio abiertas” estaría muy, muy bien. Sin duda, si el plan es razonable, las acciones se verían compensadas por un aumento de su valor. Una vez planteadas las líneas maestras, creo que Apple podría centrarse en seguir ofreciendo el nivel de acabado de sus productos que la ha hecho célebre y justifica un precio algo más alto que la competencia (si nos basamos en la comparativa de costes de hierro, no voy a entrar ahora a defender el innegable valor añadido del Mac OS X, iLife u otras aplicaciones Apple). Porque sin presiones podrían finalizar los desarrollos con tiempo, se podrían prever todos los posibles problemas de los productos sin tanto sometimiento a las exigencias de los clientes y acabando el proceso de desarrollo sin tantas prisas. Por su parte, las sorpresas seguirían siendo sorpresa y se anunciarían cuando estuvieran. Todo ello siempre que el roadmap estratégico no adoleciera de exceso de RDF (Reality Distortion Field)“.
Porque no olvidemos que Apple está creciendo en cuota de mercado, cada vez tiene más clientes, y cuántos más clientes tiene más exigencias (cada persona es un mundo) a las que atender, más periféricos que interactuan con el ordenador, más combinaciones de software impensables… lo que nos lleva al siguiente tema que me gustaría que Jobs tratara.
La cuota de mercado
El crecimiento de la cuota de mercado es un arma de doble filo, lógicamente deviene de mayor volumen de ventas y por lo tanto de mayores ingresos, lo que sin duda es bueno, buenísimo. Pero, en contrapartida, supone como comentaba un incremento de problemas (o de riesgo de los mismos), sobre todo si hay que hacer las cosas deprisa y, para empezar, se sacan los productos porque el mercado los pide pero no se ha podido progresar en su diseño.
Cada persona es un mundo, no existe un carnet de usuario informático (y debería ;-P ), y cada usuario instala, desinstala, conecta y hace y deshace como puede o sabe. Existe un serio problema cuando se desarrolla cada vez más periféricos para Mac, más software para Mac y cada vez hay más usuarios de Mac. Las posibles combinaciones de factores crecen exponencialmente y así también el riesgo de incompatibilidades o problemas.
¿Estoy abogando por una endogamia del Mac? Pues puede que por una “cierta” endogamia, sí. A nadie se nos debería escapar que uno de los problemas de Windows es tener que lidiar con una elevadísima cantidad de drivers, programas y hardware de diferentes fabricantes, llegándose a producir por ello incompatibilidades entre las piezas de código de cada uno de ellos, arruinando la experiencia del usuario. Si Apple permite en sus Mac Pro sólo 4 modelos de tarjeta gráfica, la verdad es que lo menos que se le puede pedir es que con esas tarjetas funcione a la perfección. Lo mismo vale para los periféricos o el software. Pues bien, a medida que la cuota de mercado crece, crecen los desarrollos para Apple y el Mac y además jugando con un OS para los ordenadores, otro para los iPhone/iTouch y posiblemente otro para los iPod. Eso, el respeto de muchos estándares y más usuarios, mucho nuevos en el Mac, puede conducir a un nivel de errores muy elevado. Y cuando alguien que cambia su manera de trabajar (pasando de Windows a Mac OS) es recompensado con errores y malfuncionamiento de lo que era conocido “por estable y a prueba de fallos”, el descontento y la difusión de la insatisfacción resuena mucho más.
Por no hablar de la que le podría caer a Apple encima si el rumor de que en breve podrá correr aplicaciones de Windows fuera cierto y empezáramos a instalar directamente “sin certificar”, por decirlo de alguna manera, los cientos de miles de aplicaciones disponibles para Windows. El caso sería una mala descripción de lo que podría pasar. Dejémoslo en el entorno virtualizado, ya es suficiente para cortar algunas reticencias y miedos sin dejar de incrementar el número de usuarios, aunque no debería ser ese el único objetivo de Apple.
Así que creo que Steve debería hablar de eso a sus accionistas, decidir qué cuota de mercado quiere alcanzar (siempre hay una cuota de mercado ideal) e ir a por ella. Excederla puede ser tan malo como no alcanzarla, ya que si el cálculo está bien hecho y el producto bien posicionado, podemos obtener una rentabilidad muy digna a través de un precio algo más elevado vendiendo a un grupo de clientes con capacidad y disposición para asumir ese sobrecoste a cambio de no tener que lidiar con determinados problemas y encontrarse altamente satisfecho. No recurriré a los consabidos ejemplos de coches y, menos, al de BMW porque ahora parece que los regalen. No puede decirse que ese un coche inusual. Lo que enlaza directamente con el otro problema de la masificación de un producto considerado de alta gama, lo que ahora en las escuelas de marketing les ha dado por llamar masstige. Si todo el mundo tiene un Mac ¿dónde queda el aspecto chic de quien lo tenía cuando era una rareza, cuando era … “chic”? Ganar clientes está muy bien, siempre que no los pierdas, ¿no? Por eso es importante definir una cuota de mercado y un público objetivo y mantenerlo (o cambiarlo premeditadamente, podría ser).
Ya se que este planteamiento destroza el concepto de la propia Apple al lanzar el Macintosh en 1984 The computer for the rest of us, pero como dice el bardo Dylan “Times They’re a Changing” y el resto de nosotros de entonces no quiere ser el resto de nosotros de hoy, ni el resto de nosotros hoy quiere ser el resto de nosotros de hace más de 20 años, muy probablemente. Lo que dice mucho en favor de todos los “el resto de nosotros” ya que sólo quieren (queremos) ser “nosotros mismos” … … pero divago.
El caso es que, en mi opinión, el Mac acabó siendo un ordenador chic (lo que no creo que sea sinónimo de malo y lo que, además, no me parece malo ni bueno, simplemente es un hecho) hasta que recientemente se ha convertido en una opción que mucha gente conoce y a la que algunos acaban pasándose. Porque el Mac funciona, te permite hacer lo que quieres hacer sin demasiadas complicaciones. Así es cómo ha crecido la cuota de mercado de Apple y aquí empieza el peligro de que su crecimiento escape al control de las combinaciones (hardware y/o software) que los usuarios pueden generar. Así que la cuota de mercado es importante definirla y que sea una con la que te sientas cómodo mimando a tus usuarios, dándoles lo que piden sin forzar al equipo de producción con el consiguiente riesgo de errores, por tu parte o por parte del usuario que puede no pensar como los desarrolladores o un power user. Lo que nos conduce a otro tema importante del que me gustaría que Steve hablara.
El mito de la usabilidad
Decíamos que los usuarios de Mac son usuarios que esperan de su Mac que éste funcione, sin mas problema. Esta satisfacción con el ordenador y la productividad de un sistema operativo funcional (en sentido estricto) hace parecer a estos usuarios expertos informáticos a los ojos algunos de otros, pues no se suelen quejar de problemas con el ordenador. “Será porque saben”, deben pensar. Así usuarios de ordenadores con otros sistemas operativos acaban comprando un Mac, influenciados por estas buenas vibraciones hacia su ordenador de la mayoría de mac-users, convirtiéndose así en switchers. Pero estos “switchers” en muchas ocasiones no alcanzan el grado de satisfacción de los usuarios más antiguos de Apple o les cuesta más hacerlo porque antes de aprender a hacer las cosas al estilo Apple han de desaprender a hacerlas al (farragoso) estilo Windows. Y si vienen de la no-informática ya ni te cuento.
Antes comentaba los usuarios de ordenador deberían tener un carnet, unos conocimientos básicos, pero esto no es así y, muy posiblemente, plantearlo seriamente sea una locura. Pero está claro que para alguien que no ha tocado nunca un ordenador, copiar a digital un montón de vídeos VHS, rehaciendo de su contenido un DVD o generar un proyecto iMovie partiendo de VOBs que han de convertir a DV no es tarea fácil, además de suponer unos costes adicionales al equipo considerables si nadie les ha explicado el volumen de datos que pueden llegar a generar con el vídeo digital. Recurro a mis propias experiencias: el usuario jubilado que quiere saber como aplicar a todos los temas de su biblioteca iTunes el mismo tipo de ecualizador o como pasarse sus DVDs de Sinatra al iPod; el usuario veinteañero que te lanza una y otra vez el MS-Messenger desde el “.dmg” sin instalarlo en el HD; el cincuentón que lleva 15 años utilizando Mac pero que prefiere que tú le instales cualquier cosa (sólo se maneja, si no da problemas, con el navegador y el correo electrónico).
La usabilidad es un mito. Evidentemente no lo fue al principio, cuando en 1984 existía una línea de comandos o un sistema de ventanas con un dispositivo apuntador, menús contextuales y una metáfora del escritorio. Era la línea de comandos o un Macintosh con su interfaz gráfico de usuario, mucho más intuitiva y funcional. Pero a partir de 1995, con el primer Windows, esa sencillez (en cuanto al GUI) se generalizó a todos los sistemas operativos comerciales y, en general, poco se ha progresado. Sólo recientemente la tecnología multi-touch parece plantear un sistema nuevo de introducción de datos, pero no hemos eliminado el teclado, es sólo que ahora sale en pantalla, por ejemplo. Pero no se han hecho las cosas más fáciles para el usuario, más bien al contrario, ante el incremento de prestaciones que nos ofrecen los avances del hardware cada vez podemos hacer más cosas con él, pero eso y la gran cantidad de tecnologías que hay que aplicar, la variedad de formatos de un mismo medio, ha complicado enormemente su uso. Se sigue dando por hecho que un señor de más de sesenta años que se compra un Mac para ocupar su tiempo libre y hacer películas de su vida sabrá que ha de desplegar los menús para ver qué posibilidades le brindan o que puede seleccionar todos los ítems de una carpeta pulsando “comando+A”. Y a la gente, en general, no le gustan las instrucciones. En realidad no les gusta ni leer lo que pone en las ventanas, pero si no les gusta y no lo hacen, habrá que pensar algo.
Creo que el problema está en que hay cosas que van solas, como internet al arrancar un Mac que va sin que te des ni cuenta, pero si no sabemos por qué va no sabremos qué puede pasar el día que falle. O si el tema de un recopilatorio se añade a la biblioteca iTunes, copiándose en una carpeta de recopilación u organizada por artista, con o sin tags … la podremos reproducir, todo funcionará, pero no sabremos porqué ese tema ha operado así y otro podría no hacerlo (por ejemplo un recopilatorio sin el tag al efecto marcado). Es necesario que los usuarios conozcan los conceptos básicos por los que el ordenador va como va. Y es necesario que los desarrolladores faciliten mayor información en los programas de diferentes aspectos de los mismos. Por ejemplo, en el mundo del vídeo y su interminable cantidad de CODECs o sin ir tan lejos, la gente necesita saber qué es un proyecto iMovie y cómo funciona, porque si luego quiere hacer una copia, una modificación o volverlo a recuperar para grabar una copia del DVD, puede encontrarse con problemas, porque no encuentra el archivo o lo ha modificado (haced una peli, luego un DVD, luego borrad la peli e intentad volver a copiar el DVD…). O el usuario que se encuentra sin HD porque ha hecho 5 proyectos de vídeo de diferentes aspectos de su vida, porque nadie le ha dicho cómo consumen HD iMovie y los clips el espacio de su HD u otros muchos pequeños peros. Por supuesto, yo se cómo se resuelven esos problemas (llevo 8 años con el Mac y con un alto grado de implicación en comunidades, foros y centros de información), la cosa es que sepan cómo resolverlo los nuevos usuarios.
Así que la usabilidad debe mejorar y mucho. Por eso ése es otro de los temas en los que me gustaría que Apple siguiera progresando, no necesito que iPhoto haga algunas filigranas, necesito en el último iPhoto, después de hacer grande una imagen desde mi fototeca saber cómo volver a las miniaturas, sin tener que descubrirlo haciendo un click accidental en la imagen ampliada. Necesito que el firewall de Leopard no sólo sea mejor, sino tan sencillo de configurar como el de Tiger. Hasta ahora parece que toda la importancia ha sido para el hardware, procesadores más rápidos, mayor almacenamiento y mejores tasas de transferencia, supongo que sustentados por la Ley de Moore y el constante abaratamiento del “hierro”. Así nos hemos encontrado con actualizaciones de programas de 150 MBs, porque el ancho de banda se da por supuesto. Y nos encontramos con unos programas que para una presentación de unas pocas diapositivas consumen un volumen de memoria descomunal en el HD. Creo que usabilidad es tanto la facilidad de uso y el uso intuitivo cómo que si utilizo una foto de 7 MBs en una presentación para ponerla como muestra de un thumbnail, el programa me ofrezca o me permita optimizarla para el nuevo tamaño a utilizar y que ocupe 7 KBs en la presentación, por ejemplo; o que los programas que hacen poco, consuman pocos recursos. Para mi, junto a la facilidad de uso, eso también es usabilidad.
Aprovechando que la Ley de Moore parece estar ralentizándose, Apple debería apostar por una vuelta a la optimización de los archivos generados por sus aplicaciones y de las descargas de actualización, además de simplificar el uso de las aplicaciones. En una palabra Apple debería abanderar el “menos es más” en el código y en su resultado y ofrecer mayores facilidades de uso. Por favor!!! hace no demasiado con dos diskettes tenías un programa y un sistema operativo corriendo. Leopard pesa 6 GBs y el uso del ordenador sigue siendo, en la mayor parte, el de siempre. Todo el multimedia es una necesidad muy reciente y que todavía no se encuentra adoptada por todo el mundo. Ya se que la tendencia a la vida digital es imparable y, de hecho, no pretendo pararla (ni creo que pudiera), pero justamente por ello debe educarse al usuario y formarlo en el uso racional del equipo.
¿Cómo puede Apple llegar ahí?
La increíble caja creciente de Apple
Con dinero. Apple tiene una caja desbordada por los dólares (vale, no es una moneda fuerte, pero si no van fuera no influye mucho) para acometer compras de empresas que le aporten soluciones acabadas o equipos de desarrollo para cualquiera de los problemas planteados. Puede ampliar su equipo de trabajadores, con una estrategia más abierta no se preocuparía tanto de las posibles fugas de información cuyo riesgo crecería por tener más empleados y dedicar ese equipo a optimizar sus soluciones, a mejorar sus sistemas formativos, si lo que compra son equipos de desarrollo pequeños (o los contrata) puede destinarlos a desarrollar esos conceptos. No sería la primera vez, en cualquier caso; iTunes (e iPod si mal no recuerdo) fueron resultado de equipos de desarrollo “comprados”. Por otra parte, si la apuesta endogámica se mantiene, el dinero puede traer compras (o fusiones) con grandes grupos de desarrollo que controlen determinados mercados. Adobe ha sido el último rumor.
Y con dinero, Apple puede apostar más seriamente por la empresa, algo que en el enlace anterior se da por desestimado por el mismísimo Jobs (quizá comprensible por la misma dificultad que comentaba podría generar el crecimiento de la cuota de mercado), pero que no parece resultar tan descabellado a tenor de las pequeñas mejoras de Jobs en sus equipos de consumo para integración en redes Windows. Supongo que esa es una manera de buscar el hueco, la integración desde abajo, desde el usuario que lleva un portátil y se va integrando como un pequeño virus en las grandes corporaciones a través de departamentos (marketing, comunicación, diseño) y a través de usuarios aislados que van demostrando que los muros pueden tirarse abajo. Pero en el mundo corporativo parece que, si a los chicos de IT les hace falta una dosis de romper inercias y querer probar cosas nuevas desconocidas y arriesgar, también a Apple le queda camino por andar.
Veremos si Apple nos sorprende este año comprando alguna empresa interesante.
One more thing…
Pues eso, además de lo dicho, mañana Jobs podía estirarse con un super-iPhone o un mini MacBook (mejor un mini MacBook), ese producto que todos llevamos tiempo esperando y que en enero de 2003 yo describía así:
“…El MEGAiPod… o el MINUSiBook … que presentará Apple y que sacará partido a toda la tecnología de hardware y software desarrollada por la compañía de la manzana y por otras empresas que, para el desarrollo de determinados productos/tecnologías, se han aliado con ella. La integración de tecnologías hará posible un iDevice que integre muchos pequeños cachivaches tecnológicos en uno sólo. …
El iDevice encontrará el eslabón perdido entre el equipo de sobremesa o portátil y el Palm. Con portátiles cada vez más grandes (para disponer de una buena pantalla) y la insuficiencia de los Palm y similares (HD externo/reproductor de MP3.. y nada más?).
…tamaño A5, con pantalla en color que no cubre toda esa superficie, pues debe disponer de unos elementos mínimos de control (estilo iPod) y una superficie de escritura por puntero. Todo ello en la misma “cara” del equipo.
La capacidad del HD no será inferior a 20 GB. El procesador es un G3, bien probado y resistente al calentamiento. Llevará 512 MB RAM. Y una tarjeta de red. Con estas premisas es normal que el equipo pueda funcionar bajo un sistema operativo, ya sea Mac OS X o Mac OS X 2-Go. Además de FireWire -para la transmisión de grandes cantidades de datos y conexión directa como HD de arranque a equipos de sobremesa o portátiles- el equipo llevará bluetooth para la sincronización con las aplicaciones de gestión y transmisión de datos con aparatos y aplicaciones que se entiendan con dicha tecnología. Puede llevar un puerto USB para teclados, por si el usuario no quiere invertir de momento en un teclado bluetooth que la compañía presentará al tiempo.
Será compatible con windows, equipando de partida un kit similar al Move2Mac, de modo que el usuario de windows experimente el placer del Mac OS X en un equipo intermedio antes de dar el salto a Mac.
… Este es un aparato para intercambiar información con nuestro ordenador “digital hub” o de los periféricos (particularmente cámaras, ya que como veremos los demas periféricos se concentrarán en este). Por supuesto un aparato con estas características permite el uso del mismo como reproductor de MP3 y y radio, así como teléfono, todo ello a través de auriculares que incorporan micrófono o el altavoz trasero incorporado y el micro también incorporado (teléfono manos libres). Este “device” nos permitirá además, dadas las premisas, incluso ejecutar algunos de nuestros programas favoritos mientras esperamos. Quiero decir que no será sólo de traslado de información. Puedes pulir la presentación mientras esperas a que te reciban, aunque evidentemente no será como trabajar en la pantalla del despacho, ni siquiera como hacerlo en la del portátil.
Es obvio que una de las grandes ventajas de este equipo será que nos permite disponer de la información de nuestro equipo en cualquier parte, pero con menos limitaciones que las que suponen las diferentes plataformas actuales (diferencia de archivos entre entourage, agenda, palm desktop…). Si tienes una agenda de sobremesa en el despacho… dispones de esa misma información (igual) en la calle.
…las tecnologías ya están desarrolladas, es integrarlas y rentabilizarlas a través de la venta de gran cantidad de unidades a módico precio.”
Simplificad los puertos (FireWire? Apple lo está matando; USB para teclado? no tiene objeto), cambiad la manera de introducir datos (adaptándola a las nuevas tecnologías de pantallas multitouch), actualizad el procesador propuesto hace 4 años, meterle una ranura para la SIM y, básicamente, tendremos el iTablet que (muchos) queremos.
Veamos que pasa mañana. ¿Acabarán 4 años de espera? Esperemos que sí y el bombazo salga a buen precio. 😉
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