Bruselas quiere organizar el futuro negocio de las frecuencias

telecomunicacion01.pngCon la reciente presentación de un vasto plan para mejorar la competencia en el mercado de las telecomunicaciones, la Comisión Europea se ha lanzado sobre un sector económico clave para el futuro: el reparto de las frecuencias de radio, televisión y telefonía móvil.

Según Bruselas, los servicios que dependen del espectro radioeléctrico en la Unión Europea están valorados en 250.000 millones de euros. En efecto, ese espectro es un recurso económico vital para las nuevas tecnologías (telefonía móvil, Internet, televisión digital), así como para el transporte, las previsiones meteorológicas, aplicaciones científicas y cuestiones de defensa.

El desarrollo de una sociedad de la información no ha hecho más que incrementar la demanda de frecuencias, aunque, como subraya la Comisión, el espectro es un recurso limitado y por ello se debe tratar de aprovechar de la manera más eficaz posible.

Con este objetivo, Bruselas planteó la semana pasada la necesidad de tener un enfoque coordinado a nivel europeo de la administración del espectro radioeléctrico, flexibilizando su utilización, en particular de las frecuencias que serán liberadas por el abandono progresivo de las transmisiones televisivas analógicas en beneficio de la tecnología numérica.

“Habrá muchas frecuencias disponibles para la televisión de alta definición, pero también para los servicios inalámbricos”, como la televisión portátil, a banda ancha y la telefonía, señaló en ese sentido la comisaria europea de Telecomunicaciones, Viviane Reding.

Para la Comisión, un reparto eficaz del espectro radioeléctrico tendría inmensos beneficios: los nuevos competidores en el mercado tendrían un acceso más sencillo a la frecuencia requerida para ofrecer nuevos servicios inalámbricos; las difusoras de televisión podrían ofrecer nuevos canales; y los consumidores tendrían más opciones y precios más bajos.

Pero si los operadores de telefonía se frotan las manos ante esta apertura, las difusoras de radio y televisión subrayan los riesgos de interferencias en las señales. “La neutralidad de los servicios es muy elegante en teoría, pero muy difícil de aplicar a raíz de las interferencias”, denunció Philip Laven, consejero de varias radiodifusoras europeas públicas y privadas como la británica BBC, la belga RTBF y la francesa Canal Plus.

Si la Comisión Europea intenta maximizar la utilización del espacio radioeléctrico, en ningún caso pretende convertirse en la concesionaria o vendedora de las frecuencias, que están y continuarán estando en manos de los Estados miembros. En cambio, Bruselas pretende permitir un “comercio secundario”, por el cual aquellos que han adquirido los derechos de utilización de una frecuencia y ya no lo necesitan, puedan venderlos para incentivar una utilización más eficiente del espectro radioeléctrico.

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