Me declaro un fan incondicional de Siri. Me hace la vida mucho más fácil a la hora de gestionar muchas de las opciones que uso en el día a día con iOS, pero su comportamiento excesivamente florido y cercano empieza a irritarme mucho. Siri necesita entender que la uso para trabajar y que la gracia de su pedantería de los primeros días es un poco frustrante ahora.
"Actioni contrariam semper & æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales & in partes contrarias dirigi" o lo que traducido al español, porque mi latín siempre ha estado muy oxidado, "Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto". Es la tercera Ley de Newton y define perfectamente no solo el movimiento de los elementos con masa, sino que también se aplica, de forma muy sui géneris, cuando se producen cambios profundos en algo a lo que estamos acostumbrados durante mucho, mucho tiempo y nuestra reacción apunta justo en la dirección opuesta. Lo que pasa con iOS 7.
Cuando en mayo de 2011 escribí el artículo "El nuevo Mac Pro quizás sea menos Mac pero más Pro" dejé bastante claro cual era la posible visión que Apple tenía del Mac Pro para el futuro. Se acabarían las grandes cajas, el nuevo Mac Pro se centraría en ofrecer potencia a raudales y toda la expansión posible sería externa. Hoy, con un primer vistazo a lo que será el nuevo Mac Pro (el cilindro, que lo llaman algunos, El Mac Darth Vader, que lo llaman otros) está claro que en Cupertino han decidido por una opción elegante que recupera el espíritu del Cubo, pero que no está diseñada para todo el mercado profesional.
Mañana tenemos Keynote. Huelga decir que cada uno de estos eventos suele calificarse como "muy importante" para el futuro de Apple, pero en esta ocasión si habrá que mirar con lupa casi cada uno de las novedades que se muestren y sobre todo, las omisiones, porque el mercado en el que se sentía tan cómodo la compañía de Cupertino tiene ahora muchos participantes dispuestos a disputar los cada vez más escasos trozos del pastel disponible y solo aquel que sea capaz de diferenciarse de la competencia podrá desmarcarse con la tranquilidad de asegurar su negocio en la próxima década. Estos son los puntos clave a los que voy a prestar más atención.
Hace ya tiempo una persona me preguntó - cuando Apple en España era algo aún anecdótico, antes del iPhone y todo lo que ello conllevó - al ver que me había comprado un Mac: “¿Por qué un mac?”. En aquel momento (hoy creo que haría exactamente lo mismo, soy vago para las discusiones frívolas) zanjé el asunto, como buen gallego, con otra pregunta: “¿Y por qué no?”.
El último anuncio de Samsung, que de nuevo vuelve a sus campañas para arremeter contra el iPhone, está diseñado para ser un video viral que ha corrido como la pólvora por internet. Sin embargo, su "fiesta de graduación en la piscina" es pólvora mojada cuando trata de establecer una relación entre su nuevo teléfono Galaxy S4 y sus futuros clientes: nunca, nunca insultes a quien pueda comprar tu producto.
Apple no es solo una empresa de hardware y software: es una empresa de ecosistemas. La importancia de la interconexión de sus dispositivos es tan grande que mucha gente ni tan siquiera piensa en optar por saltar a otras plataformas simplemente porque todo su ecosistema de trabajo y diversión está implantado en soluciones de Apple que además le resultan cómodas y le hacen la vida más fácil. Sin embargo, todo el ecosistema de Apple está basado en premisas diseñadas sobre una arquitectura que corresponde a dispositivos del pasado como los ordenadores y de hecho, desplegar una infraestructura de servicios personalizada actualmente no solo requiere una inversión económica que puede resultar onerosa para muchos usuarios, sino que también necesita de formación y de dedicación para su mantenimiento.
Que se lo digan a Apple. Se está a punto de cumplir 10 años de la puesta en funcionamiento de la tienda de música que acompañaba al iPod de segunda generación (28 de abril de 2003). Inicialmente sólo estaba disponible para ordenadores Mac (por entonces una pequeña minoría) y en el ámbito de Estados Unidos. La gran virtud del invento es que permitía comprar cada canción de forma individual, a un precio ajustado (0,99 $) y con un procedimiento rápido y sencillo. El éxito fue brutal.
Cuando se habla del mito de Steve Jobs, generalmente se trata al fundador de Apple como un ser humano con una serie de cualidades más allá de la media intelectual de las personas comunes y ocupando, tras su muerte, un lugar de honor en la historia reciente de la humanidad por su capacidad de modificar de una forma muy profunda la forma en la que las personas se han relacionado con la tecnología desde que fundó Apple.
Sin embargo, cuando hablamos de Jobs y de todos sus logros, nos olvidamos que todo lo que supone su persona y sus éxitos no solo estuvieron basados en esas capacidades que heredó de sus padres gracias a un maravilloso cóctel genético o a las circunstancias que le impulsaron a tener ese carácter peculiar. Había más.
