El papá del iPod

29/12/2012 por Carlos Burges

Antes de que Apple decidiera revolucionar el mercado de la música con el iPod, la compañía de Cupertino hizo alguna aproximación más tecnológicamente conservadora hacia este nicho aprovechando las tecnologías ya existentes en vez de desarrollar nuevas ideas. Así, a mitad de de 1992 se creo una división del Grupo de Diseño Industrial de Apple llamada "Mac Like Things" cuyo único producto fue el PowerCD, el papá del iPod.

El PowerCD fue el primer producto de consumo que no requería específicamente un ordenador para operar. Tecnológicamente no era más que un reproductor de la marca Phillips cuya carcasa se inyectó en plástico azul/gris y se le añadió el logo de la manzana y el nombre del dispositivo "PowerCD". Sin embargo, esta unidad tenía diferencias frente al de Phillips, ya que podía usarse también con un ordenador a través del interfaz SCSI incluido.

El PowerCD era "portátil" ya que podía utilizar baterías AA e incluía un mando a distancia, además de poder conectarse a unos altavoces externos. Apple, por aquella época, comercializaba unos altavoces externos que no iban a juego con el reproductor, los AppleDesign Powered Speakers, pero en 1994 lanzó una versión II de estos altavoces que comercializó en el color beige de los Mac de entonces y también en el color azul/gris del PowerCD.

El PowerCD ofrecía a los usuarios de entonces soporte para PhotoCD con salida de vídeo para TV, CD's de audio y CD-Roms. Además, los portátiles de Apple de aquella época, que no contaban con unidad CD interna, podían utilizar el PowerCD como unidad externa de CD. El conjunto general, por otra parte, era tremendamente aparatoso pero en aquella época la movilidad pasaba todavía por grandes aparatos y maletas muy llenas.

1
Comentarios
  • #1 por Alquimista el 29/12/2012
    Uno de mis cacharros favoritos, un auténtico roblock típico de aquellos años.
  • #2 por Mandibul el 30/12/2012
    Buena idea y buen diseño para la época, ¿no?
    Aunque no pasó a la historia, parece un producto digno de la marca: buen diseño intentando aportar soluciones al borde de la tecnología disponible.

    Lo dice que uno que acaba de conocerlo por este artículo y la estupenda secuencia de fotos que enlaza Alquimista.