Educar en tiempos de Siri

04/11/2012 por Carlos Burges

Como co-padre y responsable de las TIC de la casa, sigo la educación de mi hija con un gran cuidado, especialmente la forma y manera en la que usa sus dispositivos para el estudio. Me preocupa, como a todo padre, que el simple hecho de copiar y pegar desde la wikipedia (o desde cualquier otro lado) acabe siendo una costumbre de forma que realizar un trabajo o los propiamente dichos "deberes" sea simplemente una caza y captura de lecturas "en diagonal" donde más o menos se comprueba que el conocimiento encontrado se ajusta aproximadamente a lo que ha pedido el profesor.
De hecho, esto está pasando y es el pan de cada día entre los estudiantes con la consiguiente frustración para los profesores. Sin embargo, "el mundo avanza una barbaridad" y con este avance, los "problemas del primer mundo" se mueven mucho más deprisa que nosotros, y en cualquier momento los alumnos empezará a preguntarle al profesor que si en vez de usar la calculadora para el examen pueden usar Siri.

La carrera de los asistentes personales no ha empezado con Siri, pero si se ha acelerado tras el lanzamiento de este servicio por parte de Apple y las correspondientes contramedidas desde cada una de las plataformas de movilidad. Siri tiene su gracia, resulta bastante útil y está pensado para hacer cumplir la ley del mínimo esfuerzo con una interacción directa con "la máquina". Pero de la misma forma que le preguntamos dónde esta la gasolinera más cercana, los chicos le preguntan … los deberes. Quizás no ahora y en todo el mundo, pero si en breve, conforme la potencia de los asistentes personales se vaya acrecentando con el tiempo. HAL 9000 parece estar cada vez más cerca.

Yo provengo de un modelo educativo, todavía imperante, basado en recordar conocimientos.
Este modelo educativo sigue en marcha tratando de resistir los embates de las tecnologías donde el conocimiento pasa a un segundo plano porque es fácilmente localizable y para los niños más astutos "no es necesario" porque está ahí, accesible en cualquier momento desde sus ordenadores. Se supone que debíamos recordar las cosas porque no podíamos cargar con pesadas enciclopedias pero ahora, que una no, muchas enciclopedias caben en un chip del tamaño de una uña… ¿para qué recordarlas?. Simplemente buscas lo que necesitas y ya está.

De hecho, nosotros, "los mayores" es lo que hacemos porque ya no tenemos que cumplir un plan formativo más allá del que nos impongamos nosotros, pero es evidente que las generaciones posteriores a los que tenemos entre 35 y 40 años han empezado a aprovecharse de este problema de accesibilidad a la tecnología y cuando cortas esos lazos te das cuenta que hay una importante capa de ignorancia (si, hay que llamarla así, que no nos duelan prendas en decirlo) entre los más jóvenes de la sociedad. ¿Entonces, qué hacer?.

Los problemas del primer mundo son, simplemente, así. O tratamos de mantener este modelo educativo basado en recordar cosas o buscamos una salida tratando de construir otro, diferente, que permita dar una mejor educación a nuestros hijos que la que están recibiendo ahora. Y no hablo de la calidad educativa, sino del propio modelo de educación.

Un impresionante artículo de Marsha Ratzel, que me ha abierto los ojos con preocupación sobre este tema, habla de un futuro diferente para la educación donde se traslada el conocimiento a las máquinas mientras se trata de potenciar en el alumno sus capacidades de criterio, análisis y asociación: en vez de crear contenedores de conocimientos, Marsha apunta a buscar un modelo educativo en el que el alumno ya dispone de los conocimientos, y sobre ellos, debe realizar profundas tareas de análisis para comprobar la veracidad de los mismos y aprovechar esas estructura de análisis para la creación de criterio entre los alumnos.

La verdad, no se si eso es rendirse a la tecnología y tratar de cambiar la mentalidad de nuestros estudiantes a un modelo exclusivo de análisis y comprobación de veracidad de la información, pero es preocupante cuando piensas que va a pasar cuando por cualquier motivo la tecnología falte y cómo se van a enfrentar a la ausencia de ese río de conocimientos.

Evidentemente, si estamos dispuestos a dar este salto donde el almacenar conocimientos "ya no es necesario", dispondremos de mucho tiempo para ajustar el modelo educativo actual sobre todo a cuestiones más prácticas que casi siempre quedan fuera porque no hay espacio para ellas, incluso tareas manuales o técnicas que sean útiles para desenvolverse en el mundo actual.

No envidio el papelón que se les viene encima a los educadores: con un mundo real totalmente desincronizado con las más altas estructuras de educación que tratan los modelos educativos (casi) como un arma política y de adoctrinamiento, la intrusión de las nuevas tecnologías a un nivel tan básico en el que el alumno dispone de un asistente con una capacidad de entregar información más allá de un profesor supone una ruptura bastante importante de nuestro sistema educativo … es más, del sistema educativo global.

Nosotros, los padres, somos los que tenemos que tomar las riendas de este asunto y la tarea, de verdad, no es ni va a ser nada fácil.

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Comentarios
  • #1 por autoy el 04/11/2012
    Buen artículo e interesante planteamiento. Desde mi desconocimiento sobre el tema se me plantean varios problemas: pongamos que delegamos el conocimiento puramente memorístico a las máquinas, una de las funcionas más importantes que realiza un adulto es tomar decisiones, a poder ser correctas. Para la toma de decisiones es necesario poseer conocimientos culturales, estos son los que nos permiten realizar comparaciones relativas de todo tipo: históricas, científicas, artísticas... Para realizar estas comparaciones no hay mas remedio que poseer un bagaje cultural que sólo nos da el estudio de las diferentes materias. Evidentemente, en la etapa de educación básica, de todo lo estudiado solo nos quedan los conocimientos a grandes rasgos de determinadas materias pero que resultan ser parte fundamental del bagaje cultural. No podemos sustituir por máquinas la información que tenemos grabada en el cerebro de forma consciente e inconsciente, ya que es la que nos permite la toma instantánea de decisiones y la que que nos moldea como personas.
  • #2 por Carlos Burges el 04/11/2012
    La verdad no se cómo lo van a hacer. Pero es un hecho que hacen algo o los chavales lo hará por nosotros. Y las soluciones que proponen, por llamarlas de alguna manera, no me gustan.
  • #3 por autoy el 04/11/2012
    Como problema añadido está el como motivar a los estudiantes a realizar muchas veces cosas que requieren esfuerzo o les resultan aburridas en una era donde los niños crecen en una sociedad sobreestimulada y sobreprotectora.
  • #4 por Pablo Romeu Guallart el 04/11/2012
    Realmente interesante este artículo. ¿Qué hacer con el modelo educativo? Parece que ya no es importante memorizar, pero, ¿aprenden nuestros alumnos a discriminar los datos verdaderos de los falsos? Esa es mi preocupación cada día.
  • #5 por Arqui el 04/11/2012
    Desde mi humilde punto de vista, creo que, como en casi todas las cosas, el equilibrio es lo mejor.

    Yo tengo recuerdos de grandes profesores a lo largo de mi vida educativa, que les recuerdo más por que me enseñaron a ser crítico, más que por hacerme memorizar no sé cuantos temas de no sé que asignatura.

    Yo creo que saber filtrar la información, y ser crítico con ella, es lo más importante... Yo sigo siendo de los que intentan leer la misma noticia en varios periódicos para luego quedarme con idea clara.
  • #6 por fute el 05/11/2012
    Excelente articulo. No confundamos Escolaridad con la Educación.
    El sistema escolar es el que esta en tela de juicio y la que debe reformatear sus bases para entregar la educación valórica necesaria para incentivar a niños y jóvenes habidos a la investigación y creatividad.

    Recomiendo ver "La Educación Prohibida" esta en Youtube.-
  • #7 por youkai el 05/11/2012
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  • #8 por youkai el 05/11/2012
    Comentario eliminado
  • #9 por carolaclavo el 05/11/2012
    Siguiendo el nuevo modelo, podríamos llegar a un momento en que una máquina nos recuerde el Holocausto y nosotros, sin memoria de eventos pasados, le digamos que eso no puede ser cierto, que eso tiene que ser ficción. El planeta de los simios hecho realidad.