Viene de Oriente, como los Reyes Magos, para consumir en Occidente. Ya hay un millón de pedidos. Se teme gente haciendo colas en las tiendas y tiendas con colas de gente. Impresionante. Es el acabose, dicen que su tacto es divino, su sonido celestial, su peso liviano y sus funciones sobrenaturales. Esta en boca de todos y en los oídos de nadie. Inquietante.
Los fabricantes de accesorios se frotan las manos y los usuarios se rascan los bolsillos. Emocionante. La operadoras elegidas están exultantes y las rechazadas abrumadas. Tiene botones numerados, pantalla táctil a color, reloj, calendario, música, sistema operativo y muchas más cosillas... pero lo más importante es que sirve para que te llamen o llamar tu para decir: "en cinco minutos nos vemos". El aparato es inteligente aunque su usuario no lo sea. Aberrante.
Un señor vestido de luto o gótico, lo presenta una y mil veces diciendo que lo ha reinventado. Aleluya. No está todavía en la calle y ya dicen que ha sido imitado, fusilado y destripado. Intolerable. Hablan de este aparato los analistas, los informáticos, los economistas, los periodistas, los políticos, el ejercito, el clero e incluso la gente vulgar y corriente. Alucinante.
No sabemos como va a terminar esta locura... aunque es fácil adivinar. El usuario terminará con 600€ menos y el aparato -con el tiempo- sin batería, obsoleto o en un taller de reparación. El triste final de las más pomposas novedades tecnológicas. Decepcionante.