La condena a Ronald Kline por posesión de pornografía infantil en su ordenador ha abierto un dilema moral en el tema de la seguridad en Internet. Sobre todo porque la prueba principal para inculparle fue obtenida por un hacker que se metió ilegalmente en su PC.
El condenado tendrá que pasar 27 meses en la cárcel y, además, quedará señalado como pederasta para el resto de su vida. El hacker, que tenía 20 años cuando lo hizo, y se llama Bard William y es de Canadá- se coló en su ordenador colgando un archivo manipulado en una lista de correo conocida por ser utilizada por gente que se bajaba pornografía infantil de la red.
Leído en El espia de Silicon Valley [1]