Normalmente suelo coincidir con las opiniones que abogan por la necesidad de la implantación de estándares abiertos que faciliten las opciones de elección a los usuarios, y con que la mejor forma de facilitar esas opciones es que los propios legisladores prediquen con el ejemplo, adoptando ellos mismos soluciones que permitan a sus administrados decidir qué herramienta quieren usar para relacionarse con la Administración.
Expresado de otra manera, los argumentos a favor del software libre suelen coincidir con mis propias reflexiones, lo que me hace apoyarlos.
Pero igualmente, también escucho a los profesores de Extremadura, Andalucía, etc. (en GRIMM) lamentarse porque sus administraciones les han impuesto (como suena), ordenadores equipados con sus respectivas variantes de Linux, cuando ellos lo que quieren es enseñar a los niños a relacionarse con el entorno de una forma interactiva, es decir, coherente con una sociedad del siglo XXI, eminentemente visual.
El problema de los "predicadores" del software libre es que son una especie religión, aún más fanática y por supuesto mucho más dogmática que la de los más fanáticos usuarios de Mac. Al fin y al cabo, la "evangelización" maquera se hace desde la práctica (no hay virus, es más sencillo, etc.) mientras que la del software libre se hace desde la teoría: la presunta "liberación social" si todo el mundo tiene software libre. Y esa liberación ha de producirse forzosamente, sin preguntar si el sujeto quiere ser liberado.
Poco importa si la herramienta sirve para sustituir a la máquina que se usaba anteriormente, o no. Es una cuestión de principios. Es por el bien de la sociedad. Como es "libre", tiene que ser bueno. Aunque implante sobre el receptor una nueva tiranía. Aunque el receptor no pueda elegir si quiere o no "ser libre". Aunque la libertad sea inútil en determinadas áreas por incompetencia de la propia herramienta.
Cuando me escandalizo totalmente -y soy consciente que no soy más que un "mindundi", probablemente no cualificado para protestar en público, pues no lucho en ningún frente, ni levanto campañas incendiarias, ni me pongo bajo la sombra de ninguna bandera- cuando me escandalizo, digo, es cuando la deformación del cristal del "software libre" se hace tan patente que hasta se presume de él.
Hoy he tenido la desgracia (y digo desgracia porque en todas partes se le tiene por un defensor de la libertad, implacable desde su atalaya, y con una legión de seguidores tan incondicional como uniformada) de leer una columna concreta de David Bravo Nacho Escolar (El PSOE, al dictado de Microsoft) [1] (aviso: le he leído otras veces, y he estado de acuerdo con lo que decía).
¿Me atreveré a decir que me parece tan manipuladora como cualquier otra columna política? Posiblemente más, porque él lo hace desde la presunta "neutralidad" de la tecnología, de la verdad, de la libertad.
Comienza su columna mencionando al enemigo: un presunto lobby de Microsoft [2], algo que basta para que todos saquemos las navajas, afilemos las uñas y nos preparemos para lo peor, pues el enemigo es grande y poderoso, y sólo quiere nuestra perdición. Además, desde la rabia de sentirnos inferiores, de acometer la tarea de derrotar al innombrable, conseguimos eludir la discusión. Ya no importan las ideas. Ellos son los malos y nosotros los buenos. A veces la vida es así de simple... ¿o no?
Además, en España, Microsoft se juega mucho. Ya, claro. Por eso esta batalla es tan importante. Porque si "ganamos" nosotros, Estados Unidos, India, Reino Unido, nos tomarán como ejemplo y todos seremos Agustina de Aragón ante el mundo. Por eso no importan las ideas. Sólo importa que son malos y vienen a por nuestros hijos.
Establecido el marco, eliminado el rigor, vamos al jamón.
Nacho Escolar, como se le cita en todas partes (no tengo problema en llamarle Sr. Escolar -incluso parece que pega más, por su valor en el frente de la lucha por la libertad- ya que no le conozco) escribe al hilo de una propuesta no de ley aprobada en el Congreso de los diputados. Propuesta al servicio de las gestiones de ese lobby de Microsoft (supongo que habrá más empresas, pero si pones Microsoft los demás no importan).
Dice Escolar que el lobby ha convencido a la mayoría de los diputados para votar algo que nos nos conviene. El lobby, camuflado con una piel de cordero llamada "Iniciativa para la Elección del Software", propone los siguientes puntos para que los gobiernos lo apliquen:
- Elegir el software por sus méritos y no por preferencias categóricas.
- Promover una amplia disponibilidad de investigaciones financiadas por los gobiernos.
- Fomentar la interfuncionalidad del software por medio de normas de plataforma neutrales.
- Mantener una protección firme de la propiedad intelectual.
¿Puede alguien, favorito del software libre o no, poner algún tipo de objeción a semejante enunciado de intenciones? Tal vez mi ignorancia, mi candidez, en este tipo de batallas me impida ver lo que para otros serán evidentes dobleces e interpretaciones torticeras, pero no veo nada "viciado" en esas recomendaciones. Probablemente su principal pecado es el dedo que señala el logotipo de Microsoft en la sombra, porque Microsoft es el diablo, y no quiere, ni puede, hacer nada bueno por la sociedad ¿verdad?
Aunque no vea nada malo en esos cuatro puntos, y sí bastante sentido común, para Nacho Escolar, los diputados han copiado. Da igual, como digo, que las recomendaciones sean lo suficientemente tibias como para que sea difícil no coincidir con ellas al legislar, pero vamos a ver lo que han aprobado (a instancias del PSOE) -las abrevio en algunos puntos.
- 1. Actuar desde el principio general de generar libertad de opción y elección entre la ciudadanía.
2. El Gobierno aplicará los criterios de idoneidad, seguridad e interoperabilidad tecnológica en el momento de adquirir software, (...).
3. Fomentar y garantizar el impulso y adopción de estándares abiertos desde la Administración del Estado.
4. Establecer políticas que favorezcan la industria y el desarrollo de software libre y de código abierto en España, que fomenten la adopción y la creación de estándares abiertos de software, y que promuevan la generación de soluciones que sólo existen bajo la forma de software propietario en el caso de aplicaciones destinadas al uso de la ciudadanía.
5. Promover la ejecución en toda la Administración General del Estado de lo previsto en los "criterios de seguridad, normalización y conservación de las aplicaciones utilizadas para el ejercicio de potestades" y en la "propuesta de recomendaciones a la Administración General del Estado sobre software libre y de fuentes abiertas" de mayo de 2005.
6. (...) mejorar la racionalidad técnica y económica en las compras públicas.
7. (...) la Administración Pública se deben evaluar tanto las soluciones de software libre como las de software propietario, en caso de existir, bajo los criterios de coste, funcionalidad, seguridad e interoperabilidad, (...).
8. Desarrollar y distribuir en las diferentes lenguas del Estado los programas y aplicaciones de la Administración del Estado destinadas a la ciudadanía o compartidas con las Comunidades Autónomas(...).
9. Basar los planes de formación (...) en fomentar una formación orientada a la función, más que a la creación, de meros usuarios de productos concretos.
¿De verdad dicen lo mismo unos que los otros? A mi me parece que los diputados han aplicado criterios de racionalidad, de productividad, de optimización, además de seguir por la senda de la instauración de los estándares y la interoperabilidad.
Pero yo no entiendo ni de política, ni de software abierto... en realidad tampoco de ordenadores, pero eso no importa para esto.
Nacho Escolar dice que esto es un gol al software libre... ¿dónde está la portería? Yo veo una recomendación que todo el mundo sabe y comprende, incluso los propios usuarios de software libre: el software libre no es la mejor solución en todos los casos. Es más, hay actividades en que no hay una solución viable en software libre.
Dice Nacho Escolar que las dos propuestas dicen lo mismo. Yo no creo que nadie que lea su columna "leyéndola", es decir, yendo más allá de la soflama y fijándose en los textos de unos y de otros pueda decir en verdad que ambos dicen lo mismo. Tampoco creo que nadie pueda poner muchos "peros" a la proposición. Pero es que no estamos aquí para cuestionar al periodista, ¿no? aquí se viene a poner a parir a Microsoft y llamar vendidos al capital, a la superestructura a los políticos.
Porque si es libre es bueno. Si es libre hay que usarlo. Mejor aún, el software libre hay que imponerlo. Porque si no lo impone la Administración a los usuarios, éstos, pequeños corderos descarriados e ignorantes de las tiranías que les oprimen, podrían elegir. Y eso no conviene.
Lo hacemos por su bien, ¿verdad Nacho?. Aunque no les preguntemos. Aunque no valoremos la cantidad de ordenadores con software libre que una vez "estropeados" no hay nadie para repararlos. Ni siquiera cabe plantearse si los ordenadores sustituidos era necesario hacerlo. O que una vez entregados no incorporan la solución para utilizarse en el aula (¿por qué se eligió la educación como campo de pruebas, tubo de ensayo de la implantación de software libre?). Insisto, que le pregunten a los profesores extremeños o andaluces cómo usan su Linux para que los niños hagan un vídeo sobre la Navidad, o sobre el invierno, o sobre el hambre en el mundo.
El verdadero problema del software libre -o de sus adalides- es que se lo toman como si estuviéramos en el despotismo ilustrado. Es todo para el pueblo, pero sin el pueblo.
Porque todo el mundo sabe lo que más nos conviene, menos nosotros mismos.
fe de erratas: Corregido el monumental lapsus por el que confundía los autores. Disculpas a todos (aludido, mencionado y lectores). Gracias a Daaxe por señalarlo - Alf