Ser un reproductor Mp3 de Apple es un honor que te permite ir con la cabeza muy alta y mirar por encima del hombro a los colegas de otros fabricantes. Suenas bien, se te ve mejor, tienes diseño y te han convertido en objeto de culto. Tengo todas las papeletas para sentirme feliz y dichoso. El problema es cuando me estropeo en este país, este o no este en garantía.
La verdad es que no me rompo mucho, mas que nada son desconfiguraciones cuando cohabito con un pc, roturas por maltrato físico o agotamiento por manoseo abusivo e intensivo, si tengo la desgracia de caer en manos de algún tierno infante o de un "freak" compulsivo.
El deseo de todos nosotros es estar conectados a un equipo Apple, pero nuestro padre necesita dinero y dar a conocer la marca. Toda nuestra familia esta siendo comprada, mayoritariamente, por gente que tiene un pc. Nuestro calvario, también el de mi dueño, comienza cuando no puedo o no quiero funcionar. Es mi pequeña venganza, la manera de llamar la atención de mi padre por dejarme abandonado en manos poco diestras y cuidadosas.
Ahora me han comprado y debo fidelidad a mi nuevo señor, tenga mac o pc, pero los problemas comienzan -como ya he apuntado- cuando no funciono. Para empezar mi dueño se enfada porque sólo tengo un año de garantía, a pesar de la ley, pero eso sería un mal menor. El problema gordo, gordo, viene cuando le dicen donde esta el "sanador" más cercano de iPod. Si además tu dueño vive en un pueblo, o una capital de provincia pequeña, te llega a mirar con odio y se le quitan la ganas de arreglarte, sobre todo si ya no tienes garantía.
Mi amo y señor actual es un adolescente de 16 años, yo fui su regalo de cumpleaños. Recuerdo mi primera y última avería, fue un mes después de finalizar la garantía. En la empresa de mi padre nos indicaron el "sanador" mas cercano, fue toda una expedición... de castigo llegar desde mi residencia actual. Al ser un menor, a mi dueño le acompañaba su madre. ¡Como son la madres que han comprado algo caro a su retoño y se ha estropeado al poco tiempo!, terribles esas madres. Lo que pudo gritar y protestar cuando dijeron que la garantía estaba finiquitada. La tensión aumentó al saber el precio de la reparación y mi adolescente se unió a la tangana cuando escucho la fecha de reparación. Pase vergüenza propia y ajena, que de cosas dijeron de mi padre... todas feas y malas.
Menos mal que mi padre vive muy lejos y nunca se entera de estas desagradables discusiones, el sólo sabe de números, nuevos productos, competencia y todas esas cosas tan importantes. Mi experiencia se limita a la música, a los escasos centros de reparación y a los dueños enfadados y patosos. La verdad es que algunas veces me siento abandonado en un país extranjero, donde nos venden muchos y nos reparan pocos.
Al final no fui reparado, era más barato comprar otro Mp3. Pero ya no fue un iPod, aunque si fue más barato que cualquiera de mis guapos y famosos hermanos. Llevo semanas encima de una mesa... apagado, alguna veces el nuevo se pone a mi lado... encendido. Yo sigo siendo más guapo, más fino y más estiloso, pero me he quedado mudo para siempre. El adolescente me mira con añoranza, le sigo gustando, pero no me reparó y se compró otro. Ahora soy un objeto de culto sin utilidad alguna... a veces odio a mi padre.
Alberto García