Nanohumor: El fin del mundo de nunca acabar
Parece que ¡oh casualidad! el fin del mundo era una patraña. Pensar que esto puede cambiar sin que cambiemos nosotros desde dentro no deja de ser un recurso de impotencia desesperada. Afortunadamente, es Navidad, y todo nos recuerda que podemos volver a nacer y que, si amamos, todo es posible.
Al fin y al cabo, como nos recuerda Nano, todos tenemos el fin del mundo, de nuestro mundo, asegurado. Así que... ¡mejor aprovechar el tiempo!

0
Contenido relacionado
el 31/12/2012



Quizás ya haya terminado y no nos hayamos enterado por puro despiste o por desgana.
Y no hay que preocuparse ya que siempre ocurre en los EEUU que son como un imán para los orondos meteoritos, los marcianos chungos y otros monstruos con halitosis.
Además, espero que en España también seamos en eso los últimos. Seguro que si, somos el futuro de algo.
Pero esta vez debemos ser previsores y abandonar planteamientos a corto plazo, debemos empezar a considerar ahora lo que haremos el día después. Eso si me preocupa ...uno o dos pocos.
La parte buena es que los que creen en la reencarnación, se van a dar con un canto en las muelas o quizás aparezcan en Raticulín, ese trinquecuagésimo y último planeta mixto huevón del Sistema Testículo-Solar, que invalidó las leyes de Kepler y Newton.
De todas maneras, estoy seguro que el día después, lo desmentirá todo la abeja Maya, que para eso está, aunque esa informal, ya falló respecto a la extinción de los suyos, prediciendo con usura como de todos es sabido.
Meditemos.
Ayer tuve una agenda muy liada y me perdí lo del Fin del Mundo.
Siento mucho no haber podido asistir.
Lo mejor, espero, es que ahora en National Geographic dejarán de poner documentales finmundistas y volverán a sus tradicionales buenos trabajos.