El más difícil todavía, por Jorge Salvador Caffarena
La jugada que Apple anunció como “back to the Mac” (“de vuelta al Mac”) tenía (y tiene) más peligro de un León hambriento. Steve Jobs ya ha admitido que el iPad es lo que él quería crear desde el primer momento que formaron Apple, pero que hasta ahora no existía la tecnología necesaria. Desde luego en la historia de la compañía existen diversos intentos de aparatos portátiles, incluso vÍdeos conceptuales al más puro estilo DHARMA como el falso reportaje sobre el “Knowledge Navigator” . El buque insignia de esos intentos fue el Apple Newton, dispositivo contra el que se le atribuye odio o manía a Jobs, pero que a pesar de todo quiso reciclar su software e integrarlo en Mac OS X (la tecnología Ink para las tabletas como las Wacom es el ejemplo más evidente).
Y este ejercicio de reciclaje e integración de software de un dispositivo en el sistema operativo de escritorio es la excusa principal en el nuevo OS X Lion. Con iOS, Apple pudo empezar de cero con su visión de lo que debería ser un computador (de bolsillo en ese caso), a saber: utilizar el minimalismo y la simpleza como hilo conductor de una extrema facilidad de uso pero a la vez maximizar las posibilidades de obtener beneficios económicos aún siendo un mercado reducido. La sorpresa ha sido que el iPhone es un éxito arrollador, casi un monopolio en smartphones. Apple se ha crecido y después de repetir la fórmula del éxito con el iPad, quiere intentar hacer lo mismo con los ordenadores de escritorio.
Pero eso no es tarea fácil, en general los usuarios de ordenadores son muy resistentes al cambio (que se lo digan a Facebook cada vez que mueve de sitio algo) y lo que realmente querría hacer Apple es borrón y cuenta nueva: eliminar el Finder, bloquear la descarga de programas fuera de la Mac App Store y por supuesto no permitir Flash en Safari. Pero eso sería un suicidio, aunque estoy seguro que a un cliente que estuviera asilado del mundo Apple, un ordenador hecho con una idea similar al iPad le resultaría atractivo y en muchos aspectos ventajoso.
De todas formas, sería dispararse en el pie, porque los desarrolladores de programas para Mac (que al fin y al cabo por muy buenos programas que haga Apple, depende de que miles de programadores decidan hacer dinero en su plataforma) se echarían las manos a la cabeza, sin contar con que en el entorno profesional una solución así sería completamente inviable. Este problema Microsoft lo pretende solucionar con Windows 8 de una forma radical, el sistema operativo arrancará por defecto en el nuevo interfaz de usuario tipo Windows Phone 7, y si queremos usar aplicaciones “antiguas” abrirá una especia de máquina virtual con aspecto Windows 7/Vista. Creo que es una idea algo salomónica que va a confundir más que otra cosa.
Apple sin embargo ha decidido realizar algo parecido a cuando resucitó pequeñas cosas del Newton, pero a mayor escala, y creo que con bastante acierto. La unificación de Exposé, los Spaces y Dashboard en Mission Control es algo que hacía mucha falta, pues eran tres cosas que, al menos las dos primeras, apenas eran utilizadas por los usuarios por ser cosas complicadas de incluir en tu flujo de trabajo. En Lion, con el añadido de las aplicaciones a pantalla completa, estás destinado a pasar por Mission Control y con suerte descubrir sus bondades.
Pero Apple ha hecho un poco de trampa al igual que Microsoft con su “windows dentro de windows”, muchas de las nuevas características tienen en las preferencias del sistema ajustes que permiten desactivarlas o volver al comportamiento anterior (ejemplo más flagrante: el movimiento de las barras de desplazamiento), y evidentemente podemos seguir instalando aplicaciones aunque no se distribuyan desde la Mac App Store. Pero Apple va poco a poco introduciendo ventajas, enganches que van a hacer más atractivo seguir el camino de baldosas amarillas, como obligar a los programas distribuidos desde la Mac App Store a utilizar diversas características de Lion en cuanto a seguridad o funciones, lo que las hará más atractivas a los usuarios, que poco a poco gravitarán en torno a la Mac App Store para buscar sus programas. O puede que el intento salga mal y Apple en la siguiente versión de OS X (si existe) tenga que dar marcha atrás, en ese caso los pasos dados no han sido tan rompedores, aún, y podría realizar movimientos de este tipo sin demasiado esfuerzo. Aunque Apple haya decidido realizar el más difícil todavía al intentar cambiar el OS de raíz, está claro que están utilizando una red de seguridad.

Yo no lo veo. Lo de fusionar SOs de escritorio y de un gadget que no tienen las mismas funciones, capacidades y funcionalidades. Una cuchara y un tenedor son cubiertos, pero sus funciones son diferentes. No tiene sentido tomar sopa con un tenedor.
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Usuario de Mac desde los tiempos del LC y el System 7.0