Levantan el secreto del sumario del "caso Gizmodo"

Resumiendo los hechos previos, un ingeniero de Apple perdió este prototipo en un bar en Redwood City, California. El prototipo fue recogido por un tercero que contactó con diferentes medios de comunicación en busca de una compensación económica por el mismo. Al final, el prototipo cayó en manos de Gizmodo que pagó una cantidad entre 5.000 y 10.000 dólares por el mismo.
Tras la publicación de los detalles del mismo, Apple solicitó a Gizmodo la devolución del mismo para después iniciar una investigación legal que llevó al registro de la casa de uno de los empleados de Gizmodo y la retirada de diferente material informático.
Al levantar el secreto del sumario por parte del Juez encargado del caso (tras varios requerimientos por parte de la prensa) se han descubierto varias e interesantes novedades.
Daños y perjuicios
Durante la reunión que tuvo lugar entre representantes de Apple y la Policía de San Mateo el 20 de abril, Apple indicó que la noticia publicada por Gizmodo el día anterior suponía para la compañía de Cupertino un "inmenso daño" ya que la publicación del mismo dañaba las ventas por omisión de la compañía ya que los potenciales compradores del teléfono podrían cancelar sus actuales pedidos o atrasar su intención de compra para esperar el lanzamiento del nuevo modelo. Un abogado de la compañía no puso estimar el valor de estas pérdidas, pero indicó que podrían ser "enormes".
Chantajes
Tras la publicación de esta historia, el mismo Steve Jobs contactó con el editor de Gizmodo Brian Lamb para solicitar la devolución del prototipo. Lamb respondío a Steve Jobs por correo electrónico indicando que no tenían problema en devolver el prototipo, pero que Apple debería enviar una carta a el en la que se daba por cierto que el teléfono que tenía Gizmodo era de hecho propiedad de Apple, para establecer (a posteriori) que la noticia publicada por Gizmodo era cierta y que el teléfono no era un fake sino realmente el prototipo del iPhone de cuarta generación.
Lamb además quiso dar una vuelta de tuerca a las relaciones de Gizmodo con la compañía tratando de establecer una línea directa de colaboración entre ambas empresas.
Apple, cuando va a lanzar un nuevo dispositivo, suministra con anterioridad prototipos o productos terminados unos días o semanas antes a una selecta lista de periodistas para que coincidiendo con la fecha de lanzamiento, puedan publicarse revisiones y primeras impresiones de los nuevos productos. En esta exclusiva lista se encuentran Walter Mossberg, periodista tecnológico del Wall Street Journal, David Pogue del New York Times o Es Baig de Usa Today. Gizmodo intentó, usando la devolución del iPhone, entrar en esa muy selecta lista de medios de comunicación que disponen de unidades previo al lanzamiento de un nuevo dispositivo de Apple.
Roto
El prototipo que Gizmodo devolvió a Apple estaba además, roto. La persona que se encargó de su desmontado y despiece se equivocó en varios puntos, rompiendo un cable, montando un tornillo en una ubicación equivocada y generando un cortocircuito además de varias piezas rotas y tornillos descabezados por el uso de herramienta incorrecta.
"Que se joda el ingeniero"
La persona que trató de vender (con todo éxito) el teléfono, Brian Hogan, mostró a personas cercanas la cantidad de 5000 dólares y presumió de haber recibido un total de 8.500 dólares por la venta del dispositivo de Apple, añadiendo que recibiría un extra económico si en julio Apple anunciaba una nuevo modelo de su teléfono. A pesar de que personas cercanas a Hogan le indicaron que la venta del teléfono podría arruinar la carrera del ingeniero de Apple que lo perdió, el respondió "que se joda. Eso le pasa por perder el teléfono".

Si el objetivo de Gizmodo era entrar en la selecta lista, tendria que haber comprado el teléfono y entregárselo a apple antes de publicar nada, es más honesto.
Pero seguramente ese no era el objetivo.