Apple y el corralito de datos, por Juan Díaz

02/08/2011 por Redacción

Una de las quejas que tengo de Apple, como usuario, es que cada “poco” tiempo la compañía hace algo que me deja en la estacada y me obliga a asumir la perdida de herramientas básicas.

La gracia de Apple fue que era una compañía que te acercaba productos y usos del futuro, que eran claramente más avanzados que muchas de sus alternativas. La contrapartida es que eran usos minoritarios, cosa que a mi como usuario que hace cosas diferentes no podía importarme menos. Cada ciclo de producto Apple decidía abandonar herramientas de grandísima utilidad para centrarse en soluciones de mayor repercusión en el balance.

En ese camino Apple mató Hypercard, una de las mejores soluciones de prototipaje y elaboración rápida de aplicaciones y herramientas de proceso de datos sin necesidad de un conocimiento muy especializado. A cambio nos dejó el semiolvidado AppleScript. Esa misma senda de los elefantes es la que siguieron todas las soluciones que comercializaba Claris, para desgracia de quienes las compraron y se vieron obligados a cambiar de aplicaciones cuando Apple las abandonó.

El próximo en caer será .mac y después seguirá FileMaker, que cada vez encaja menos en la estrategia que parece seguir Apple.

¿Cual es el objetivo que parece tener Apple? Es bien sencillo y se puede ver en el éxito de iTunes-iPod y el desarrollo del modelo en iPhone Appstore: el corralito de experiencia de usuario. La idea es que todo el dinero que tienes te lo gastes dentro de Apple, y ya ellos repartirán con los demás… si eso.

No es ni una idea nueva ni intrínsecamente mala, más allá del hecho de limitar las opciones. Es lo mismo que pretende Facebook, Google, Microsoft o lo que pretendían los portales de Internet ligados a operadores de telecomunicaciones. Mejorar la experiencia de usuario de forma que no quieran-tengan-puedan irse a otro sitio a satisfacer sus necesidades.

La reciente entrada de la Appstore o el abandono de Roseta son pasos que avanzan en la línea del corralito de datos. Por un lado el control del canal de distribución de software, que tiene aspectos positivos para casi todos los que participan, pero que, sobre todo, beneficia a Apple. Y por otro la eliminación del soporte a un montón de aplicaciones que siguen siendo productivas, en muchos casos por encima de sus sustitutos más modernos que en aras de una experiencia de usuario más sencilla han eliminado muchas funciones “para usuarios avanzados”.

Apple te quiere, bueno, quiere todo tu dinero. Y eso es bueno, para Apple. Y, a veces, también para ti.

Después de todo este desvarío la conclusión que quiero escribir es que los electrochismes son herramientas para hacer algo y que como tales su adquisición, renovación o cambio han de estar supeditados al rendimiento que se obtenga de ellos.

Y en otra ocasión escribiré sobre el iPhone 5.

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Comentarios

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    #1 Anónimo el 02/08/2011
    Pues tienes más razón que un santo. El primer ordenador que cayó en mis manos fue un Mac Plus con un mega de ram y sin disco duro, con un sistema operativo que podías conseguir gratis pasando por algún distribuidor autorizado, allá en 1989. Cada nueva versión, (hasta el System 7, claro) era absolutamente compatible con cualquier máquina de Apple. Son tantos los programas, procesadores y tecnologías con las que Apple intentó hacernos "pensar diferente" y que acabó por dejar (dejarnos) en el camino, que ya nadie en su sano juicio puede creerse ninguna de estas patrañas.

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